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Mary Bellorín, la humanidad con inspiración

Mary Bellorín, la humanidad con inspiración

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Mary Bellorín, la humanidad con inspiración

Perfiles

1 diciembre, 2007

DONDYK+RIGA

De sus manos emergen figuras humanas, más o menos simplificadas, pero humanas al fin. Aún cuando no conocía con exactitud las coordenadas y la finalidad de su trabajo, en el jardín de la casa familiar Mery Bellorín construía rostros y bustos en barro. Fue en la Escuela “Julio Árraga”, porque Mery es marabina, donde terminó de entender la escultura y pudo enamorarse de ella. Y se enamoró en plenitud pues allí conoció al compañero de su vida, el Bellorín que relegó al Ortega paterno y con quien nutre su arte, Francisco.

Ambos vivieron en México, una etapa sumamente importante en la obra de Mery: “Me volví loca con la cerámica, había un tornero que era un campesino y nos enseñaba a tornar con los pies. Tuve la suerte de que en Maracaibo había un torno en el Bellas Artes y me lo facilitaron. Mi taller se convirtió en una especie de reducto para la gente que hacía cerámica en la ciudad”.

De la Escuela de Bellas Artes de México trajo consigo además el oficio de vitralista y el hobby de orfebre. Grandes vitrales en la ciudad, diseñados por Francisco o por ella, son fruto de su ejecución, así como una vasta serie de cerámica utilitaria que en los ochenta fue pionera en Maracaibo. También a esta década pertenecen los rostros humanos que le merecieron el premio del Salón de Artes del Fuego en Valencia. En su hogar, el taller es testigo de su inclinación hacia la calidez de la madera y la rudeza del hierro, y por allí han desfilado infinidad de puertas y ventanas de El Saladillo, que lejos de desaparecer, se transforman con la energía de Mery en impresionantes esculturas con cara y cuerpo. Algunas poseen una clara influencia africana, una cultura que le atrae inevitablemente. Eternamente el Fein Kaffee exhibirá la medusa concebida por ella, el Aula Magna sus vitrales, y sus piezas, en retorno, la percepción materializada que ella posee de las formas del hombre. E.R.