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Gilberto Santa Rosa, 40 años agradecido… y contando

Gilberto Santa Rosa, 40 años agradecido… y contando

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Gilberto Santa Rosa, 40 años agradecido… y contando

Revista

El Caballero de la Salsa celebra su exitosa trayectoria musical con una gira que le permite recoger la admiración de sus seguidores en el calor de los escenarios internacionales más importantes.

26 mayo, 2018

Cortesía

El “caballero de la salsa” celebra su exitosa trayectoria musical con una gira internacional que le permite recoger y agradecer la admiración de sus seguidores en las principales ciudades del mundo. La carrera que comenzó hace 40 años, cuando “no aspiraba durar ni 40 minutos”, lo ha llevado a vivir un sin fin de altibajos que muy poco se perciben en la impecable manera de poner a bailar al mundo con su romanticismo y su inigualable voz. La cuenta sigue con su 18vo disco de estudio, En buena compañía junto a la orquesta de Victor García y La Sonora San Juanera, paisanos de su cuna Puerto Rico, del que se desprende su sencillo del momento El Amor de los Amores.

Has comentado que uno de los objetivos de tu carrera es dejar un legado, ¿crees que en estos 40 años de trayectoria has cumplido esa meta?
Mi personalidad no me permite acreditármelo pero sí te puedo decir que he visto en la juventud de este género, y de otros géneros, un trato muy diferente hacia mi persona y mi trabajo. Entonces la contestación es: creo que vamos por buen camino. El público y los compañeros míos, los talentos nuevos como los contemporáneos y los anteriores siempre tratan mi trabajo con mucho respeto y cariño.

Con solo 14 años de edad, ¿cómo lograste decidirte por por la salsa sin desviarte del género durante 40 años?
Desde niño tenía mucha afinidad con el género. Nací en el año 62 y ya cuando tendría sieteaños comenzó el movimiento de esto que llamamos salsa, que hasta entonces no se llamaba así. Se me daba muy fácil la cuestión rítmica, incluso descubrí mi habilidad para improvisar y todo eso se me mezcló con el ambiente de Puerto Rico, que es un país muy musical y, para la época, la televisión y la radio te daban acceso a ese mundo; mi casa también era muy musical, aunque no había músicos. Me fui dando cuenta que en la salsa me sentía a gusto y sentía que podía aportar algo a las canciones por eso comenzamos un grupo de aficionados en la calle donde vivía y poco a poco se fue desarrollando la carrera. Se me dio la oportunidad de grabar el disco a los 14 años y eso fue determinante. Estaba a punto de culminar mi bachillerato cuando entré por primera vez a un estudio, fue cuando dije que debía tomar decisiones: ‘Yo creo que este es el camino’, y así lo hice. Desde la primera vez que cantamos y tocamos con la guitarra de un compañerito mío y nos aplaudieron, creo que sabía que tendría un oficio como este.

Puerto Rico es la cuna y consagración de tu carrera, pero ¿pensaste en probar suerte en otro país?
Mi país es muy pequeño, con grandes posibilidades. Los artistas puertoriqueños nos desarrollamos en nuestro país. Todo ha cambiado mucho desde que comenzó el movimiento al cual pertenezco, pero en un momento dado tenían, como yo -modestia aparte-, casa y plaza en nuestro país, así que no es que no quisiéramos; era que a veces teníamos tanto trabajo y oportunidades en Puerto Rico que no nos daba la agenda para salir del país. Tuve la bendición de que mucha gente en mi camino apostaba a la música que yo hacía y me abrieron las puertas para ir a Venezuela. Ahí fue mi primera parada internacional y el primer país que recibió mi música; no solo eso, sino que me sirvió de trampolín. Entonces mis primeros años de solista exitoso los pasé entre Puerto Rico y Venezuela. Pero mi carrera internacional de verdad comenzó a los 11 o 12 años de haber salido como solista. Puerto Rico siempre fue casa y plaza para mí en todo, presentaciones, grabaciones y ventas de discos, a los artistas nos gusta estar a gusto en casa y a mi me pasó eso.

¿Cómo fue tu experiencia en el programa La voz Colombia, ¿cómo te sentiste al guiar nuevos talentos?
Yo lo vi como una combinación de verme reflejado en ellos cuando buscábamos una oportunidad, pero también se desarrolló en mí una gran admiración hacia ellos, porque parece muy glamuroso y divertido estar en un programa como ese, pero es una gran responsabilidad y el nivel de tensión que tienen es muy alto, porque no solo tienen que medirse ante un panel, sino frente a su país; todos lo ven, los niveles de rating de La voz Colombia son impresionantes. Cuando yo comencé, siendo un niño era menos complicado porque llegué a la televisión ya con una orquesta profesional, no como aficionado. Fue una experiencia muy bonita, le tenía un poco de miedo al principio, pero terminé disfrutándolo mucho y teniendo empatía con los participantes. Más allá de las figuras, esas distancias que hay entre un artista reconocido y uno que recién comienza se van disipando; al menos así lo sentí en el equipo mío.

¿Ha habido algún momento o situación que haya favorecido o puesto en juego tu carrera?
Es curioso, porque hice un disco en vivo en el año ’95 en el Carnegie Hall de Nueva York, la situación positiva de ese momento se volvió eventualmente negativa y finalmente se convirtió en la llave de mi nueva etapa. Yo tenía una orquesta, funcionaba artística y administrativamente así, entonces entramos a hacer ese disco en vivo y yo tenía miedo, pero me equivoqué positivamente, porque el disco rompió barreras, me abrió puertas en muchos países y me convencí de que era hora de cerrar el ciclo de la agrupación e irme a hacer la carrera como solista. Eso me costó críticas y demandas, una situación difícil para el año ’96 y a su vez, fue una gran motivación para seguir adelante. En Puerto Rico nunca dejé de tener apoyo pero sí empecé a salir mucho más a través de ese disco.

Si detrás de un gran hombre hay una mujer, ¿quién está detrás de Gilberto?
Wow! Demasiada gente, soy un cantante muy agradecido. A veces los artistas creemos que nos inventamos la música y podemos todo solos, pero no es así. Desde mi entorno familiar hasta el profesional; incluso hay gente que no conozco bien, que son los promotores de la música, gente que batalló en la calle para que mi música sonara, a la gente que me dio mis primeras oportunidades, a todos les agradezco mucho. La madre de mis hijos fue fundamental porque cuando decidí cambiar de estatus de ser cantante de una orquesta muy sólida a probar suerte como solista, que el sustento de familia estaba en juego, ella nunca dudó y siempre me dijo ‘dale pa’ lante’, se encargó de lo administrativo y me ayudó muchísimo. Mi esposa actual es una mujer espectacular que me apoya en todo, mis hijos, mi representante, hasta a los integrantes de la primera orquesta, que a pesar de que tuvimos diferencias, hicieron su aportación. Ha sido una carrera como una montaña rusa; sube, baja, va muy rápido, baja sin frenos y después se dispara. Lo mejor es que es divertidamente impredecible.

¿Crees que haya un nuevo exponente en la salsa merecedor de un título como el tuyo?
La juventud está llena de talentos, siempre defiendo su oportunidad. El público debería darle oportunidad con su buen ojo y buen oído, los medios deberían darle un espacio a esta nueva camada de talentos buenísimos. En todos los países en los que he estado, a los que están en la salsa los admiro porque son valientes. A veces somos duros con ellos, tratando de compararlos o poniéndolos en un contexto que no les pertenece porque son jóvenes que tienen formaciones diferentes y el título se lo tienen que ganar poco a poco.

¿Crees que los géneros tropicales/urbanos que han surgido en Latinoamérica puedan mantenerse en el tiempo como la salsa?
Obviamente nuestros estilos son diferentes. La música popular se mueve por el pueblo mismo y el mayor reto, de cualquier género, es trascender y creo que en todo eso están los integrantes de esos movimientos. Es cuestión de tiempo para saber qué tanto da el trap y estos estilos. El reguetón tiene 30 años y parece que no, pero sí; fueron muy hábiles en el camino, modificando cosas y mezclándose con otros géneros. Creo que echaron por tierra algunas barreras de la industria, como la nueva modalidad de grabar juntos, eso en los ’80 no se daba, había mucha política y burocracia en las discográficas y era casi imposible colaborar con un artista de tu misma compañía, y estos muchachos salieron con eso y ese mérito no se discute.

¿Cuál ha sido el sueño más reciente que se te ha cumplido?
La gira 40 y contando ha sido un sueño. Yo quería una gira con una logística y un grupo espectacular, tanto musical como técnico, y se me dio por una situación de que otro proyecto no caminó y me abrió la puerta de realizar este sueño.

¿Qué te inspira a diario?
Me inspira la vida misma, uno tiene la bendición de estar vivo, de sentirse saludable. La vida puede ser muy dura pero puede ser muy bonita, eso nos inspira a diario a seguir adelante.

Instagram: @santarosalive