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Pablo González y René Altamar, artesanos de la memoria

Pablo González y René Altamar, artesanos de la memoria

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Pablo González y René Altamar, artesanos de la memoria

Perfiles

1 marzo, 2007

DONDYK+RIGA

Desde la década de los ochenta, Pablo González y René Altamar han logrado con su trabajo conjunto restaurar la memoria de Maracaibo, en sus ámbitos arquitectónico, religioso y artístico. Nada menuda la tarea que les ocupa desde que René, contador aficionado a la artesanía, descubrió que sus réplicas de las casas de El Saladillo significaban el renacimiento del pasado de muchos. Por ello buscó en la asesoría de Pablo, al frente del área de restauración del Museo Municipal de Artes Gráficas, datos exactos de una tradición olvidada.

Su experticia había madurado tras una especialización en restauración de papel hecha en la capital española, habiendo dedicado sus estudios al arte puro: “Mi trabajo es conservar, tratar de perpetuar lo que se deja sobre papel”. Tras alcanzar un éxito notorio como constructores en miniatura de las casas antiguas de familias modernas, René y Pablo aceptaron un reto aún mayor: la restauración de la pintura del techo del Teatro Baralt. Este protagonista de la cultura marabina, clausurado por años, necesitó la mano experimentada y delicada de estos profesionales, quienes le entregaron su atención entre 1987 y 1989. Entonces se dedicaron a un oficio que hasta hoy los enamora: la fabricación y restauración de imaginería religiosa. La obra final de estos artistas de la réplica es impecable, gracias a que utilizan técnicas originales españolas, esculpiendo sus figuras en pasta de madera y destellos de hojillado en oro, muchas de las cuales descansan en templos de la ciudad.

Su hogar es el hogar de miles de pesebres creados por ellos, pasajes de la Biblia y una corte de ángeles que ha presenciado el paso de muebles, documentos y piezas de arte cargadas de recuerdos y una riqueza más bien subjetiva, que con sus tratos recobran la vitalidad perdida: “Una de las experiencias que más nos ha llenado es este trabajo es dar piedad a través de un rostro”, piedad que los nutre e inspira en esta exigente tarea de crear santos y revivir memorias. – E.R.