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En el Día de la Zulianidad, recordamos que hablar de Maracaibo y del estado Zulia es hablar de identidad pura. En esta región del occidente venezolano, la forma de comunicarse es casi un sello de origen: el voseo marca el ritmo, pero son los modismos los que realmente cuentan la historia de su gente.
Cada expresión encierra carácter, picardía y una manera muy particular de ver el mundo. Frases como “¡Qué molleja!” y “Vergación”, resumen esa intensidad verbal y puede significar sorpresa, molestia o asombro, todo depende del contexto y la entonación. En el Zulia, exagerar no es un defecto, es parte del estilo.
El lenguaje también funciona como termómetro social; “Arrecho” rompe con el significado que tiene en otras zonas del país y se transforma en elogio. Algo arrecho, para un zuliano, es algo que impresiona. Y si es realmente bueno, entonces es “vergatario”, sin discusión.
En la cotidianidad zuliana aparecen palabras que acompañan costumbres y consejos. Así, entre frases cargadas de sabor y humor, el habla de la zulianidad se mantiene viva como una de las expresiones culturales más auténticas del país. Estas son algunas de las palabras zulianas más destacadas de la región:
A – ¡A la lona!: Exclamación de asombro total o incredulidad.
B – Brollo: Un chisme bien armado o un lío entre varias personas.
C – Cepillao: Granizado de hielo con almíbar (¡No le digáis raspado!).
D – Diantre: Se usa para referirse a alguien travieso o como exclamación.
E – Esguandinao: Algo que está roto, desvencijado o alguien que está muy cansado.
F – Farfullero: Alguien que habla mucho y no hace nada, o que hace trampa.
G – Gaitón: Persona tonta, lenta o que se deja engañar fácilmente.
H – Hablantinoso o Hablachento: Alguien que habla demasiado o que es muy «embustero».
I – Ido: Alguien que está distraído o «en las nubes».
J – Juyir: Salir corriendo rápido (huir). «Salió juyendo».
K – Kiosco: El sitio sagrado donde se compran las frías o los pasteles.
L – Lampazo: La mopa o coleto para limpiar el piso.
M – Molleja: La palabra reina. Sirve para todo: asombro, rabia o énfasis.
N – Náguara: Aunque es de Lara, el zuliano la usa a veces para burlarse o enfatizar algo increíble.
O – Orchila: Una mochila o bulto (aunque ya se usa menos, es muy clásica).
P – Pelazón: No tener ni un bolívar en la cartera.
Q – Querencia: El amor profundo que se le tiene a la tierra marabina.
R – Rebusque: Algún trabajito extra para ganarse la vida.
S – Salao: Alguien que tiene mala suerte o que es muy bromista.
T – Tártara: La salsa de ajo que es obligatoria en cualquier comida callejera.
U – Upa: Exclamación para resaltar la belleza de alguien o algo.
V – Vergatario: Lo máximo, lo mejor, de una calidad superior.
W – Wachi: El guachimán o vigilante (del inglés watchman).
X – ¡X!: El sonido que hacemos para llamar la atención de alguien rápido.
Y – Yeyo: Un desmayo, mareo o bajón de presión. «Le dio un yeyo».
Z – Zaperoco: Un alboroto, pelea o desorden muy grande.