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«La mujer que llevo fuera», el manifiesto andante de Ernesto Artillo

«La mujer que llevo fuera», el manifiesto andante de Ernesto Artillo

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«La mujer que llevo fuera», el manifiesto andante de Ernesto Artillo

Moda & Estilo

El traje de Ernesto Artillo es una declaración sobre la desigualdad entre géneros.

14 febrero, 2018

El movimiento feminista comenzó a hacer ruido hace menos de un siglo, pero poco a poco y con el paso de los años está dejando una marca en la sociedad que no tiene vuelta atrás. Estamos viviendo un cambio de era en donde, finalmente, se está reconociendo la igualdad de derechos para todos los seres humanos, independientemente del género con el que fueron asignados al momento de nacer. El hecho de que estemos en el medio de un cambio implica que se ha recorrido un largo camino, pero aún falta mucho por hacer para reconocer que la desigualdad es, al fin, cosa del pasado.

Una revolución de este tipo implica acciones que, pequeñas o grandes, muevan el foco de la sociedad hacia los temas que lo ameritan. Con esta manera de ver el mundo, el español Ernesto Artillo creó un traje que, por sí mismo, es una protesta andante. El proyecto, que  lleva por nombre La mujer que llevo fuera, tiene como fin remarcar la desigualdad entre géneros y promover la conversación sobre el tema.

Sí, tal vez hayamos visto antes, a manera de códigos de color y prendedores en entregas de premios esta manera de exponer el tema, pero, ¿qué diferencia a La mujer que llevo fuera de otras expresiones sartoriales del feminismo? Su dicotomía entre lo masculino y lo femenino. Esta ambigüedad viene dada por su corte masculino de pantalón y chaqueta con brochazos de la anatomía femenina dibujados a mano. Según Artillo: «Es un traje masculino porque es un símbolo del patriarcado y los brochazos son los símbolos que representan a cualquier mujer, incluso a aquellas que físicamente no tengan pechos o vagina pero se sienten como tales.»

Una obra de arte

Ernesto ha sido parte del mundo de la moda como fotógrafo, director de arte y artista de collage, que le ha dado fama a nivel mundial luego de colaborar con firmas como Dolce & Gabbana y Swarovski. A pesar de su experiencia en el área, no considera a La mujer que llevo fuera como un proyecto de moda, sino de arte. Cuenta que la idea surgió cuando, luego de escuchar varias conversaciones sobre el feminismo, decidió crear la primera de estas prendas para usarla en las calles de Madrid a manera de experimento. La reacción de la gente le hizo darse cuenta de dos cosas: primero, la violencia con la que son recibidos los atributos femeninos en público y, segundo, que el traje generaba, para bien o mal, una reacción inmediata. Así, se dio cuenta de que había creado, de manera natural, una bandera feminista.

Ser feminista es reconocer, independientemente de tu posición en el mundo, que la desigualdad existe y que tú eres uno de los que busca hacer algo por erradicarla. El traje de Artillo es, entonces, un statement, una manera de fijar el compromiso con la causa y hacer un llamado de atención para el resto del mundo. De ahí la importancia de definirse como tal. «El traje es una herramienta que te pone a hablar, solo tiene sentido cuando eres capaz de defenderlo con un discurso», dice su creador al respecto.

Desde figuras como Alejandro Amenábar, Jorge Drexler, la política española Carmen Calvo, Boris Izaguirre y un participante de Operación Triunfo hasta anónimos como María Jesús, la mujer que ayuda a Ernesto con la limpieza de su casa, han fijado su posición como feministas al usar las prendas en público. Además, muchos periodistas encargados de cubrir los premios Goya usaron el traje durante la gala. Ernesto comenta que ha recibido apoyo no solo de mujeres sino de muchos hombres que «entienden el movimiento feminista como una liberación para ellos mismos y esos roles de duros que se presuponen inherentes a la masculinidad.»

A pesar de que varias cadenas se lo han propuesto, no piensa comercializar las prendas, ya que su fin es generar discurso y «eso no es un objeto que se pueda comprar». En cambio, y para terminar de afianzar su estatus de manifiesto, los trajes terminarán en una subasta destinada a apoyar asociaciones de apoyo a las mujeres.

Puede haber múltiples opiniones, pero es innegable la importancia que hay en visibilizar el movimiento feminista. Esa palabra, tan repudiada por muchos, está dejando de ser un tema tabú para convertirse en bandera de quienes desean un mundo con igualdad de condiciones para todos. Ya es hora de que el feminismo se comience a llevar también por fuera.