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Laura Guevara, inquietud hecha arte

Laura Guevara, inquietud hecha arte

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Laura Guevara, inquietud hecha arte

Entrevistas

Para la cantautora nacida en Caracas, Venezuela, el 2015 fue un año feliz debido a experiencias como ser la más nominada de los Premios Pepsi Music. Pero su 2016, ha pintado ser “más feliz” todavía, como reza el sencillo de su primer álbum de estudio, el cual estrenó este año. En entrevista exclusiva, nos permitió conocer su historia y la de su virtuoso talento inquieto.

9 Septiembre, 2016
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ALVARADO, Florencia

Laura Guevara siempre ha sido un alma inquieta que tiene muchas cosas que decir. No le cuesta expresarse ni con palabras ni con la infinidad de señas que emana su lenguaje corporal. De hecho, en una sentada puede resumirte jocosamente cómo ha sido su trayectoria, sin que te des cuenta que bastaron unos minutos para que te describiera etapa a etapa cómo llegó a convertirse en una de las artistas más reconocidas de la –aunque golpeada– talentosa palestra musical venezolana.

Recuerda que cuando niña, la música y la composición era una especie de dicha secreta en su vida. Desde los cuatro años de edad, encerrada en su cuarto, componía canciones destinadas a que nadie las escuchara. Si su madre se asomaba, enseguida lanzaba el rotundo grito: “¡No! ¡Por favor, no me escuches!”. Aunque, por fortuna, sí lo hacían.

Comenzó su formación musical en el preescolar del colegio Emil Friedman, instituto precursor de las artes, en el que terminó graduándose de bachillerato. Allí estudió violín hasta los 10 años, momento en el que quiso entrar en la coral del colegio pero, por dejar su disciplina anterior, no se le permitió. Sin embargo, la inscribieron en la coral Pequeños Cantores de la Schola Cantorum de Caracas, dirigida por Alberto Grau y María Guinand, fundación donde tuvo la oportunidad de vivir la música desde otro aspecto.

Al cumplir los 12 años pasó a formar parte de la Cantoría Juvenil de la Schola y, actualmente, reconoce que su formación en esa agrupación fue determinante para lo que hace hoy en día. “Nosotros no solo cantábamos y educábamos nuestra voz, sino que también teníamos que hacer la percusión corporal mientras cantábamos y además teníamos que jugar con la teatralidad y las actuaciones, hasta incluso representar personajes”, explica. Con ellos tuvo la oportunidad de viajar a Estados Unidos, Canadá y Finlandia para participar en festivales corales internacionales, experiencias en las que, además de adquirir una visión del mundo, se percataba del profesionalismo y talento del grupo que integraba, resultando ganadores en casi todas sus asistencias.

Pero por más que hoy en día tenga mucho que decir, cuando era adolescente le tenía pánico a cantar solos, por más que su director Cristian Grases se lo recomendaba con insistencia. Fue él quien convenció a sus padres de meterla en clases de teatro para trabajar su miedo escénico y también el culpable de que en ella se generara una nueva pasión: la dramaturgia.

Se fue un año a Canadá como estudiante de intercambio, pero no dejaba a un lado las artes. Allá representó al colegio que asistía en un festival nacional de teatro, y a su regreso a Venezuela, ingresó en la escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela y su día a día pasó a estar lleno de numerosas y diferentes disciplinas hasta lograr la licenciatura –con honores– en mención Cine.

Cursó clases de microteatro, danza tradicional y contemporánea, ballet clásico, escultura, entre otros. Durante sus estudios, también cantó con un grupo de reggae llamado Las Santas Plantas, donde descubrió que su talento no se conformaba con ser solo una corista. “Prácticamente ese grupo se separó y yo, con esos mismos músicos, empecé a montar como mi proyecto con mis canciones que, al mostrárselas, todos me dieron fuerza: ‘Lau, no te dé pena. Tu música es increíble. Vamos a montarlo’. Así empecé con mi proyecto y poco a poco fui trabajando en el miedo que me daba cantar sola hasta que empecé a darme cuenta de que el miedo era una tontería, que la verdad me sentía demasiado feliz cuando cantaba”.

Casualmente, Más feliz es el nombre de su más reciente sencillo, el que le dio la bienvenida a su primer álbum de estudio Laura Guevara, su carta de presentación con la que espera seguir abriendo puertas, pero esta vez en el mercado internacional, para convertirse “en una cantante venezolana conocida en todas partes”. Una que logró cautivar a su público con sus videos en YouTube, que la popularizaron al punto de lograr, el año pasado, cuatro estatuillas (de nueve nominaciones) de la premiación musical más importante del país, los Premios Pepsi Music, con su sencillo Late, un abreboca de su talento prometedor.

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ALVARADO, Florencia

Fue YouTube lo que te ayudó a darte a conocer… ¿Qué se siente tener eso en común con Justin Bieber?

-Risas- La ventaja que tiene Justin Bieber es que tanto en Canadá como en Estados Unidos hay una industria musical muy desarrollada y que básicamente le vende música al mundo entero y por eso él tuvo éxito más rápido. Pero sí, la verdad es que yo me he dado a conocer a través de YouTube. Yo misma le pedí a mis amigos que con mi cámara me grabaran los conciertos, editaba los videos en mi casa, los subía a internet y los compartía. Luego mis amigos empezaban a compartirlos, y luego los amigos de mis amigos hasta que periodistas empezaron a escribirme, a interesarse en mi trabajo.

Estuviste en corales, una banda de metal y una de reggae… ¿Eres de las que no le gusta encasillarse en géneros?

Sí, yo creo que no me puedo encasillar por mi inquietud artística. Quiero poder desarrollarme es muchos géneros, haciendo muchas formas de arte. Me gustaría volver a dirigir cine, poder retomar la pintura, y en la música me gustaría poder hacer desde un disco de jazz hasta uno de música venezolana o de música para niños. En ese sentido, yo creo que nunca me encerraré en un solo género porque además mi cabeza no funciona así. Siento que cada género tiene posibilidades expresivas muy grandes y cerrarle las puertas a un género u otro es como cerrarse a las posibilidades de hacer música.

Te comparan mucho con Natalia Lafourcade…

Conozco poco su trabajo, realmente. Es curioso que mucha gente cree que estoy tratando de imitarla a ella, pero bueno, esas cosas también son normales que pasen porque la gente necesita ponerle un nombre a algo para entenderlo. Pero a medida que van conociendo más mi trabajo se dan cuenta que no somos lo mismo, que lo que tenemos en común es que las dos somos mujeres y escribimos canciones. A veces me parece que simplificar mis canciones diciendo que son iguales que las de otra persona es un poco raro e injusto, porque quien conoce bien mis canciones puede darse cuenta que no son proyectos iguales y no tienen direcciones iguales, ni una voz igual. Pero eso se irá a dando poco a poco en el tiempo.

Si pudieses definir tu música con una palabra, ¿cuál sería?

Mi música me recuerda un poco a la hallaca, nuestro plato típico navideño, porque mi música tiene influencias desde el rock n’ roll, el blues, el funk, el jazz, hasta lo afrovenezolano, lo indígena. Tiene hasta guiños de música medieval. A mí me gustó mucho el término que me dio un periodista español que me dijo que mi música era “folk urbano”, como el folklore de la ciudad. Me gustó mucho porque mi música habla desde mi verdad: Yo soy una habitante de Caracas que ha escuchado cientos de géneros de música desde que era pequeña. Mis canciones hablan desde la ciudad pero también volviendo a las raíces de lo tradicional y de lo folklórico venezolano y latinoamericano.

*ALVARADO*, Florencia

ALVARADO, Florencia

Un artista con el que te gustaría colaborar, así sea utópico:

¡Uy! Guao. Me encantaría colaborar con Totó la Momposina, Lady Gaga, Juanes, Carlos Vives y, si estuviese vivo, sin duda, con Freddie Mercury. Para mí es el grande de los grandes y lo amo mal. Es una de mis influencias más importantes.

Al haber surgido por las redes sociales, ¿eres de las que siempre anda pegada al teléfono?

Trato que no, pero por lo menos tres veces al día me obligo a dedicarle una hora y media a mis redes. Pero como mis días van entre los ensayos, los estudios, la oficina de producción de los videos, las entrevistas, las clases de danza, etcétera, pues no puedo estar pegada al teléfono. A veces la gente me escribe y se desespera porque no les respondo a tiempo y es que, como yo misma llevo mis redes, a veces me llegan demasiados mensajes al día y no me da tiempo de responderlos todos. Es algo que me gustaría que la gente que me escribe supiera. Soy yo misma la que los leo y respondo y que me disculpen si me tardo, pero no me da tiempo. Igual agradezco mucho que la gente sea tan cariñosa conmigo en las redes y me escriban, me apoyen y compartan lo que yo comparto. Es muy bonito ver cómo, a pesar de que las personas no nos conocen en la realidad, hay una cercanía entre nosotros muy poderosa en las redes. Realmente me alegra haber nacido en esta época donde hay internet y existen las redes sociales, donde tenemos una voz que puede ser escuchada por muchos. Estas democratizan la manera de decir mensajes y opinar acerca de las cosas, de reflexionar, y al mismo tiempo hace que nosotros podamos saber las reflexiones de los demás, cómo piensan. Es una maravilla.

Además, a diferencia de otros artistas, haces público tu descontento de muchas cosas del país. ¿Por qué no reservarte como lo hacen ellos?

Porque considero que todos somos seres políticos y que parte también de mi responsabilidad como artista es ser crítica de la sociedad y en mis canciones muchas también hablan de las cosas que no estoy de acuerdo y que están mal. Quiero que la gente que me sigue se sienta inspirada para que se atrevan a hacer cosas, que se sientan inspiradas para hacer las cosas bien y considero que en la medida de que todos tomamos la responsabilidad de nuestras acciones de forma cotidiana, vamos a tener un país diferente.

Muchos músicos han tenido que irse para seguir su carrera, ¿cuáles son tus planes sobre eso?

La idea es tocar en muchos países, mover mi música para todas partes. Eso no significa que yo me vaya de Venezuela, además estoy segura de que mucha gente que se ha ido va a volver en los próximos años. No tengo duda de que estamos muy cerca de pasar la página. De tener un cambio en el que podamos repensar y construir un país mejor. No creo que me vaya. Aquí está mi familia, mi casa, muchos de mis amigos, pero sin duda mi intención es abrirme camino en otras latitudes. Que mi música suene en otros lugares y para eso tengo que trasladarme y tocar en otros sitios.

¿Cómo quisieras ser recordada cuando ya no estés?

Quisiera ser recordada como una artista integral, una mujer fuerte que tiene mucho que decir y como una persona que le abrió la puerta a que muchas personas se atrevieran a ser y a creer. Me gustaría ser recordada como alguien que se atrevió, que a pesar de todo hizo las cosas que hizo.