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Giuseppe Amico y Enriqueta Salipante, la fortaleza de la constancia

Giuseppe Amico y Enriqueta Salipante, la fortaleza de la constancia

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Giuseppe Amico y Enriqueta Salipante, la fortaleza de la constancia

Perfiles

1 mayo, 2009

DONDYK+RIGA

Futuros campeones del fisicoculturismo, atletas, profesionales, amas de casa y personas que simplemente desean sentirse y verse sanos, son los clientes que visitan religiosamente al Gimnasio Fortis por una sola razón: la atención que les brindan sus dueños Giuseppe Amico y Enriqueta Salipante. Esta pareja de entrenadores personales primero probó suerte en la tierra natal de sus padres, Italia, sin embargo, fue en Venezuela donde decidieron quedarse y progresar: “Recién casados nos fuimos a vivir allá por un tiempo, pero regresamos a Venezuela porque las raíces que dejamos aquí son muy fuertes. Aunque mucha gente prefiere irse al extranjero, nosotros regresamos para abrir nuestro gimnasio. Conseguimos una pequeña casa que poco a poco fuimos amoblando con equipos. tumbando una que otra pared, ampliando y remodelando hasta convertirla lo que es hoy”. Giuseppe, cuya familia se mudó a Bari cuando él tenía ocho años, desarrolló su profesión en Italia participando en competiciones de fisicoculturismo, preparando físicamente a los bomberos de Campanelle, Roma, y creando su propio gimnasio Fortis: “Me inicié en el mundo de los ejercicios con la meta de rebajar, pero a los dieciséis años le había tomado tanto gusto al ejercicio que me dediqué profesionalmente. Ya había recorrido varios gimnasios en Italia pero en Venezuela muy poca gente me conocía, y la única forma de darme a conocer fue ofreciendo un servicio personalizado”. La pasión por el deporte y la satisfacción que le generaba ayudar a otras personas le motivó a abrir su propio negocio en Maracaibo y rendirle honores a uno de sus maestros más apreciados: “Fortis es el apellido de mi profesor y tutor de tesis en Italia. Él me lo enseñó todo y para mí fue un honor colocarle su apellido a mi gimnasio. Mucha gente me pregunta por qué no le pongo mi nombre, pero es una forma de expresar mi eterno agradecimiento a quien me formó”. Socios en el gimnasio y en el hogar, Giuseppe y Enriqueta, comparten el mismo sentimiento: la satisfacción de ayudar a otros: “Imagina que te guste algo y que te paguen por hacerlo. Es lo máximo. Ayudar a las personas, no sólo a que sean campeones sino a superar problemas de salud; es algo que llena. He competido concursos de fisicoculturismo y ganado premios, pero el poder ver los resultados en otro es algo muchísimo más gratificante”. A.B.

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