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Familia Astorino, los cimientos de un legado

Familia Astorino, los cimientos de un legado

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Familia Astorino, los cimientos de un legado

Perfiles

1 mayo, 2009

DONDYK+RIGA

De ayudante de electricidad a dueño de una próspera constructora, la historia de Antonio Astorino es otra de aquellas que recuerdan a la Venezuela de hace unas décadas atrás, como la tierra de las oportunidades. Aunque nació en Caracas, su familia regresó a su natal Padula, ubicada en la provincia de Salerno, Italia, cuando apenas tenía dos años. Sin hablar español y convencido de que su futuro estaba en la construcción, regresó a Venezuela con la motivación como único equipaje: “Mi familia en Italia trabajaba con la tierra cultivando, no había mucho futuro y había muy poco trabajo. Vine buscando una oportunidad. Tenía una tía en Caracas que me recibió y en seguida salí a buscar trabajo. Empecé de una vez en una construcción, sin nada de conocimientos, sólo ganas de aprender. Todo lo aprendía observando cómo se hacía. No fue fácil, trabajaba como un esclavo. Cuando ya tenía algo de experiencia me vine a Maracaibo y comencé por mi cuenta trabajando en la parte de electricidad y plomería en las construcciones. Al tiempo, era conocido, tenía buenas referencias y el trabajo llegaba sólo. Por fortuna nunca ha parado, ni siquiera en los meses del paro petrolero”. La renovación del edificio Las Laras, el centro comercial Galerías y los centros Sambil de Maracaibo, Barquisimeto y, el próximo a inaugurarse en Punto Fijo, son reconocidas edificaciones en las que está presente el sello de Antonio. Hoy, la motivación ya no es su única compañera de trabajo. Ayudado por sus hijos: Giuseppe, Antonio Miguel y Karla, formó Construelca, el resultado de años de esfuerzo: “Trabajamos con mi papá desde pequeños. Luego de las clases, Antonio Miguel se iba con él los fines de semana a las construcciones para verlo trabajar. Siempre nos motivaba a hacer las cosas bien y saber valorar un trabajo bien hecho”. Para Antonio, sus proyectos son motivo de orgullo, sin embargo, el que más satisfacción le inspira es el legado que ha creado para sus hijos: “En la empresa nos preocupamos porque nuestra labor quede excelente. Que no tengan quejas de las instalaciones eléctricas y sanitarias. Antes y después de la construcción estamos pendientes de nuestro trabajo en los edificios que hacemos. No nos desligamos y eso es algo que le he enseñado a mis hijos: la perseverancia. Me siento orgulloso al ver que ellos, ahora grandes y graduados, participen de esta empresa. Este trabajo es para su futuro”. A.B.