GRUPO TENDENCIA

Familia Hernández, dinastía de altura

Familia Hernández, dinastía de altura

https://www.tendencia.com/2008/familia-hernandez/

Familia Hernández, dinastía de altura

Perfiles

1 mayo, 2008

DONDYK+RIGA

Don Hugo Hernández, como respetuosamente lo llaman sus clientes y el gremio de la aviación, es fundador de un ejemplo de constancia en la ciudad: la agencia de viajes América. Su anhelo por viajar se transformó en un negocio familiar. Con su ímpetu de visionario formó hace sesenta y ocho años la primera agencia en todo el occidente del país con “todas las de la ley”, es decir, con el visto bueno de la IATA. Todo comenzó a los pocos años de graduarse de bachillerato cuando trabajaba con la Gobernación del Zulia en la entrega de pasaportes: “Era jovencito, tenía veintiún años y me gustaba el mundo de los viajes.

Los que solicitaban pasaporte siempre me pedían recomendaciones sobre a dónde viajar. Así que empecé a leer libros de turismo para poder aconsejar con propiedad. A partir de allí le tomé el gusto a viajar. Toda la vida no he hecho sino eso”. A sus noventa y cuatro años de edad lo único que le falta por conocer es Rusia. Con su esposa, Teresa Raffalli, comparte gratos recuerdos de sus viajes, ocho hijos y la cifra nada modesta de veintitrés nietos. Don Hugo tiene para cada cliente un destino. Y es que ahora los sitios que aconseja los recomienda porque los ha disfrutado en persona: “Este trabajo pega pero también tiene sus satisfacciones. Cuando una persona que nunca ha viajado me pide que le aconseje, yo le digo el sitio a visitar de acuerdo a sus necesidades. Si es una persona que se va con su familia a disfrutar, con su pareja o de vacaciones del trabajo, a todos les tengo opciones”. Como detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, en este caso son dos las que lo ayudan a que la agencia de viajes siga viento en popa.

Sus hijas Karelia y Andreina han heredado la difícil tarea de mantener el esfuerzo de su padre y el negocio de la familia Hernández. Don Hugo las hizo empezar desde abajo. Ambas saben hacer de todo en la agencia, desde tomar la más simple reservación hasta cuadrar la administración del negocio, como lo reconoce Karelia: “Podemos decir que aunque somos hijas del dueño hemos llegado a lo más alto sabiendo cómo funciona hasta el más mínimo detalle de la agencia. Papá se preocupó por enseñarnos todo tal y como lo hizo desde un principio él solo”. Don Hugo no es egoísta, dice haber cumplido ya con su deber y haberse ganado el aprecio de la ciudad con su trabajo, pero lo que más lo tranquiliza es dejar su tesoro en las mejores manos: las de sus hijas siempre pendientes de estar a la altura de su orgulloso padre. A.B.