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Roberto Lara Amado, un hombre de avanzada mental

Roberto Lara Amado, un hombre de avanzada mental

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Roberto Lara Amado, un hombre de avanzada mental

Perfiles

1 julio, 2007

DONDYK+RIGA

La especialidad del doctor Roberto Lara es el corazón: el de sus pacientes como cardiólogo y el de su hijo Roberto José procurándole una vida normal. Así como muchos de sus semejantes que padecen de retardo mental, tuvo una oportunidad de inserción social y cariño gracias a la labor de su padre, fundador y presidente vitalicio de Azupane.

La Asociación Zuliana de Padres y Amigos de Niños Excepcionales nació en el seno de un grupo de marabinos liderados por el doctor Roberto y su esposa Elsa, quienes habían ganado en Londres conocimientos valiosísimos sobre cómo tratar a la persona con retardo. En 1968 nació la asociación como un proyecto de escuela, y en 1973 se mudó a una gran casa, pulmón de la colonia Creole, que además sirvió de hogar permanente para los niños y adultos con retardo: “Su misión es ser un centro de información además de atender a los enfermos con retardo mental”.

Este filántropo ha sabido lidiar con esta situación, a la par de crecer como médico en La Universidad del Zulia, y sus posteriores especializaciones en las ciudades de Londres, Filadelfia y Ciudad de México. Por ello, la misión de este hombre, que desde 1984 fue nombrado presidente vitalicio de uno de los principales hogares de cuidado y desarrollo del retardado mental, “ha sido quitarle la careta de tabú al retardo mental”. Definitivamente su hijo les inspiró a crear un lugar donde educadores y asistentes especializados comprendan y potencien las habilidades de estos muchachos. Roberto Lara ha sido presidente en dos oportunidades del Centro Médico de Occidente, donde actualmente hace su consulta. Ha recibido los reconocimientos de una profesión valorada, pero por sobre todas estas cosas, siente el agradecimiento de esas familias que cuentan con el apoyo de Azupane en la tarea de criar a sus niños con retardo, y de esos niños, como Roberto José, que en él reconocen una mirada de confianza y entendimiento. E.R.