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Magdalena Fernández, la belleza de lo cotidiano

Magdalena Fernández, la belleza de lo cotidiano

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Magdalena Fernández, la belleza de lo cotidiano

Perfiles

1 julio, 2010

QUINTERO,Ricardo

Las salas 4 y 5 del Museo Contemporáneo de Caracas se quedaron a oscuras. Entre la poca visibilidad se escuchaban los sonidos de guacamayas y ranas, cuyos clamores se realzaban con formas geométricas de luz que se esparcían en vibración y vaivén. Era tarea de los presentes intervenir jugando con sus sentidos, tal y como lo había dispuesto su creadora: Magdalena Fernández. La exposición se llamaba Vasos Comunicantes II. Superficies y el año 2006. Caracas observó esa noche a una de sus jóvenes promesas en las artes plásticas retomar el trabajo de maestros como Jesús Soto, Gego y Alejandro Otero, retando al público a poner en acción su intuición y percepción. Magdalena empezó estudiando Educación, mención Matemática y Física en la Ucab, pero al tercer año decidió cambiarse de universidad y en el interín, aprovechó sabiamente su tiempo ingresando al Instituto de Diseño Neumann para cursar Diseño Gráfico. Su meta no era el arte cuando partió rumbo a Milán para integrarse a los talleres del Fronzoni Studio: “Cuando llegué a Italia pensaba más en trabajar hacia algo funcional, con una respuesta para una necesidad inmediata como diseño industrial o gráfico, pero durante el curso todo cambió y mi norte se transformó en arte, algo que para mi siempre había sido una incertidumbre y que aún lo sigue siendo”. En su estadía de once años en el viejo continente presentó en 1993 su primera individual y a partir de allí su nombre y su trabajo ya se mencionaba en el mundo del arte. El Premio Arturo Michelena en 1998 y el de Mejor Artista Extranjera en el IV Foro Atlántico en Pontevedra, España, de 1999, reconocieron su talento: “Mi trabajo vincula mucho lo geométrico constructivo con la orgánico de la naturaleza. Me inspiran instantes que pueden ser de cotidianidad o de comunión con la naturaleza. A veces son tonterías, las mismas que te dejan hipnotizado pero que te mueven el alma. Mi intención es rescatar y magnificar esos pequeños detalles que quedan en la memoria. Momentos que todos vemos pero que no tenemos el tiempo para detenernos y apreciarlo”. Algunos críticos la consideran una de las artistas de la plástica venezolana con mayor proyección del país, sin embargo, es un halago que asume con humildad: “Hay otros que tienen mayor proyección que yo, pero esa es una consideración de los residenciados en el país. Tras vivir en Italia regresé hace una década a Venezuela. ¿Qué me motivó a volver? El querer estar en mi casa, con mi gente, mis montañas, mi luz y mis animales. Creo que eso está por encima de otros miles de problemas que pueda tener el país”. A.B.

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