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Dr. Yin Mario Porras, sanación por la homeopatía

Dr. Yin Mario Porras, sanación por la homeopatía

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Dr. Yin Mario Porras, sanación por la homeopatía

Perfiles

1 marzo, 2008

DONDYK+RIGA

Homeópata de día y artista en sus horas de ocio, Yin Mario Porras es un colombiano de cincuenta y siete años que hizo de Maracaibo su segunda casa. Su consultorio, colmado de cámaras hiperbáricas, ofrece oxígeno tan puro que es capaz de sanar hasta a los más pesimistas. Con ellas ha puesto a tono a la Selección Nacional de Fútbol y brindado esperanzas a pacientes en estado terminal con voluntad de continuar: “El mejor regalo que me regresa el paciente después del esfuerzo que hace todo mi equipo es decirnos: ‘Me siento bien’. Muchos de quienes acuden a mí han sido tratado por múltiples médicos sin poder recuperar su salud.

Buscan una última alternativa en la homeopatía y, aunque esto no es una panacea, tratamos de mejorar su calidad de vida”. Yin Mario tiene trece años trabajando como homeópata y sintiéndose optimista con los resultados que con su praxis de medicina humanista ha ganado. Desde que llegó a Maracaibo hace treinta años se enamoró del carisma de su gente, tanto así que ha rechazado ofertas para mudar su consultorio a otro país pues para él este es su sitio de trabajo: “Me vine un 17 de noviembre para hacer equivalencias en LUZ y cuando llegué pensé que Maracaibo era una ciudad bella donde todos los días eran de fiesta. Era época de feria y habían tarimas por todos lados. Al ver eso me dije: yo me quiero quedar aquí”.

En la Tierra del Sol Amada también consiguió una oportunidad para dejarse llevar por su otra pasión: el arte. Se consideraba un retratista de pasatiempo hasta que un día, caminando con una de sus obras a mano para llevarla a enmarcar, un señor lo detuvo para comprársela y por necesidad accedió: “Ahí me di cuenta de que al marabino tiene un regionalismo tremendo y de que les fascinaba el rostro guajiro de mujeres. A lo que regresé esa tarde a casa me puse a trabajar, hice otra, la saqué y me sucedió lo mismo”. Para conocer al doctor Yin Mario sólo basta entrar a su consultorio, que es una suerte de galería de arte nacida hace tres años, cuando decidió plasmar su creatividad en madera sin ponerse limitaciones. Es allí donde imparte la filosofía de que “la mejor manera de curar al ser humano es entendiéndolo, haciéndolo sentir que no es objeto, sino un ser humano”. En resumen, un santuario donde la ciencia y el arte van de la mano. A.B.