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Yldebrando Rossi, trovador de figuras criollas

Yldebrando Rossi, trovador de figuras criollas

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Yldebrando Rossi, trovador de figuras criollas

Perfiles

1 julio, 2005

DONDYK+RIGA

“El artista es la oportunidad de representarse a imagen y semejanza de Dios”; esta frase, cargada de espiritualidad, motiva cada trazo de óleo de Yldebrando Rossi, entregado al arte desde siempre y para siempre, toda vez que librado de las ataduras del cuerpo, el alma se le abriera a la imagen de la que para él es la Virgen, a la que ha dedicado una serie coronada con soles de Maracaibo que le ha hecho famoso.

Anterior a esta experiencia, su carrera ya tenía personalidad propia: basta entrar en su casa, su universo, y constatar el gusto de este coleccionista, quien continúa esta pasión de su padre, también pintor. Cada muro, cada esquina, cada espacio que una vez fuera virgen cuenta la historia de Yldebrando Rossi: su paso por la Escuela de Arte Neptalí Rincón, de la que fuera excelente docente y recordado director; su labor docente en la Escuela Julio Arraga, en aquellos tiempos cuando diseñaba escenografías para obras de teatro de la ciudad; cuentan de cómo fue asesor del Secretario de Cultura Nemesio Montiel, y esas tantas otras cosas que sólo se resumen al oír a su morador decir: “El arte para mí es la vida misma”.

El interés paterno por enraizar a la familia al nuevo contexto, de tonalidades más vibrantes que las del Milán natal, hizo mella en este hijo de Maracaibo, que a través de su obra expresa el más mínimo susurro del paisaje criollo: “El Zulia es un crisol del arte; no sólo a nivel regional sino nacional”; verdes chirimoyas y ventanas multicolores colman su haber. El que se autodefine como de estilo académico, con evolución impresionista se halla rodeado por las voces de una generosa familia, que va por la segunda generación y atesora el encanto de un hombre cuya vida fue entregada al arte: “Cada obra tiene su dueño en el tiempo: pertenece automáticamente a otro cuando sale de las manos de uno”; manos prodigiosas que hablan cual trovador. – E.R.