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Giovanni Tulli, el trabajo por delante

Giovanni Tulli, el trabajo por delante

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Giovanni Tulli, el trabajo por delante

Perfiles

1 julio, 2000

DONDYK+RIGA

Giovanni Tulli, aún mantiene su acento de italiano. Llegó a Maracaibo a las 4:30 de la tarde de un domingo 20 de abril de 1957. Viajaba desde Roma. Había firmado un contrato por 1.200 bolívares, con carro y comida. Acababa de perder las esperanzas de encontrar el trabajo prometido en Caracas y le pagó aun señor de nombre Ramón 25 bolívares para que lo trajera a Maracaibo.

Tenia 24 años, tres meses de casado y un título de Técnico Mecánico mezclado con un poco de carrera militar y música. Desde los seis años venía trabajando en el taller de su padre en un poblado italiano, esto lo llenaba de fuerza para que el 21 de abril de 1957, se dispusiera a encontrar un trabajo: “Me levanté alas cinco de la mañana, pasé por la iglesia Claret hacia el Milagro, subí Padilla y me desvié por Haticos, me topé con “Alfredo Sánchez & Compañía”, y luego a un compatriota me preguntara que si sabía reparar bombas, encontré trabajo para toda la vida”.

Después de 66 años Giovanni Tulli no se queja de la “Tierra de Garcia”. Fundó en 1974 la Empresa Nacional de Fabricaciones (EDEFCA), Industria Metalmecánica, junto a Esteban Pineda, Iván Fuenmayor y Enrique Morillo. Tiene tres vacaciones: dos de 17 días y una de 13 que utiliza para visitar a su madre,  y trabaja medio día sábado y domingo.

A su cargo se encuentran 350 personas, que con el ejemplo de aceros, aleaciones de bronce, cobre, aluminio y máquinas sofisticadas en el área fabrican ejes de transmisión, engranajes, tornillería en general, acoples para bombas, motores, conecciones, flages, cadenas y bujes de todo tipo; también se dedican a la reconstrucción de maquinarias, torno, tratamientos térmicos, tanquería, calderas, ductería, reparación y fabricación de intercambiadores… Puede surtir a la industria petrolera, petroquímica, plástica, papelera, eléctrica y hasta la láctea al mismo tiempo.

Giovanni Tulli o el “Cirujano del Metal”, como se autodefine es un empresario poco común, el humanismo para él encuentra sentido en el trabajo, y el trabajo en sí mismo, la estabilidad económica y libertad para los nuevos jóvenes venezolanos. Parte de su vida la ha dedicado a las obras sociales. Y no comprende que un país “que vale oro, con una juventud honesta y trabajadora se pierda por falta de  políticas de desarrollo. Se requiere ofrecer más fuentes de empleo con mejores ingresos con una buena contratación. Tiene que haber libertad de trabajo”. K.O.