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El Inca, noqueado en la cartelera nacional

El Inca, noqueado en la cartelera nacional

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El Inca, noqueado en la cartelera nacional

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El filme venezolano enfrenta actualmente un proceso judicial para regresar a la gran pantalla tras ser prohibida su proyección en las salas de cine de todo el país.

18 diciembre, 2016

Una foto publicada por Pa’los Panas Producciones (@palospanasprod) el

De este lado el poder creativo del cine, que puede llevar a la gran pantalla historias reales que conmueven a multitudes; del otro lado, un juez capaz de golpear la cartelera nacional y dejar noquedado a El Inca.

Una situación inédita que sorprende tanto al gremio cinematográfico como a los espectadores, pues fomenta la idea de la censura previa fundamentada en argumentos que si bien buscan proteger a dos menores, atenta contra los derechos individuales y fundamentales de los venezolanos.

Se trata de una Medida Preventiva emitida por el Tribunal Segundo de Primera Instancia del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, previo Recurso de Amparo interpuesto por familiares directos del boxeador Edwin Valero que logra -contra todo pronóstico- arrancar de la cartelera nacional la película basada en la vida del pugilista venezolano.

¿Qué derechos prevalecen en esta decisión? es válida la defensa de los derechos de los niños a no verse perjudicados por la película, pero estarían pasando sobre el derecho que tienen los espectadores de escoger en plena libertad ver o no un trabajo cinematográfico. Además la cinta ya cuenta con una clasificación C (+16 ), lo que la coloca fuera del alcance de los hijos de Valero.

Adicional a la prohibición de exhibición del filme en los cines comerciales del país desde el 14 de diciembre, a la productora se le fue incautado la renta fílmica, la copia master DCP del filme, además fue ordenada la detención de la promoción desde cualquier vía y eliminaron cualquier copia de sus servidores.

Estas cuatro acciones han levantado polvo en la industria del cine venezolano, quienes se han volcado a apoyar a los realizadores de este filme: el director Ignacio Castillo y Nathalie Sar-Shalom, de la productora ‘Pa’ los panas producciones’.

“Todos los gremios que conforman la industria cinematográfica en Venezuela se han pronunciado y hemos recibido mucho apoyo, porque esto es una medida que afecta las posibilidades de creación y difusión y en contra de la libertad de expresión de los venezolanos y de todos los que hacemos cine en el país”, manifestó Sar Shalom, al tiempo que califica como inconstitucional la medida adoptada por el juez Salvador Mata García.

La productora explica que la decisión se basó en la presunción, sin haber comprobado que el filme viola los derechos de los niños: “Ellos han admitido en entrevistas que no han visto la película”.

A su juicio el problema mayor radica en la posibilidad de que esta decisión siente precedente contra el trabajo de quienes se dedican a crear universos imaginarios en base a historias reales: “Más allá de que estemos de acuerdo o no con que se cuente una historia o no, no podemos permitir que en Venezuela se cuenten las historias que una persona quiere que se cuente, porque esta es una sociedad diversa donde todos tenemos derecho de ir al cine a verlas o no”

Sar-Shalom insta a los espectadores y ciudadanos en general a levantar la voz en contra de este tipo de decisiones, pues considera que se trata de su derecho a ser audiencia cuando así lo decida: “Esperamos que la medida no afecte las proyecciones de la película  en el extranjero, pero nuestro objetivo es darle la oportunidad a los venezolanos de verla”.

Tras cámaras durante la filmación de El Inca (2016) Foto: Instagram

Los obstáculos

Pese a que la decisión parece haber tomado por sorpresa a todos, existían indicios de que llevar la vida de El Inca al cine tendría obstáculos. La familia había dado su primer golpe cuando había pedido como condición única que el hermano de Edwin Valero lo interpretara en la gran pantalla, requisito que fue rechazado por los realizadores puesto que aspiraban contar con un actor profesional.

“La comunicación se cortó inmediatamente cuando no pudimos complacerlos con la exigencia”, indica Sar Shalom, quien agrega que para contar la vida del pugilista no requerían permiso de la familia ya que se trataba de hechos públicos y notorios de los que nadie tiene derechos reservados. El acercamiento se hizo por respeto y para colaborar además con la fundación que estaría apoyando a los dos hijos de Valero.

Ignacio Castillo, director del filme, recuerda que a principios la familia Valero había tratado de detenerla y la fiscalía 18 de Registro de Autor sobresedió el caso porque no había manera de detenerla desde ese ámbito: “Sabíamos que podría venir otra pero este amparo de la familia no cae por sorpresa. La verdad es que ellos hablan como la película de forma general, no citan una escena, ni un audio de la misma”.

Califica las medidas como “agresivas y expeditas” pues no se había llevado a cabo la audiencia del amparo de la familia: “Eso es lo que principalmente está atentando contra la libertad de expresión. Una cosa es que la familia introduzca un amparo y nosotros podamos defendernos y que el juez decida, otra que el juez actúe de oficio sin que haya audiencia”.

Sin duda no se trataba de un caso cualquiera, era una vida muy polémica la que sería llevada a la gran pantalla y que además podría generar un impacto tanto a quienes conocían al boxeador como a aquellos que por primera vez se enteraban de la existencia de un deportista venezolano que alcanzó la gloria con dos títulos mundiales en medio de embates en su vida personal.

“Cuando es un caso polémico normalmente hay mucha expectativa. Pero el público que alcanzó ver la película salió muy satisfecho, no solo porque aclara muchas cosas de este personaje y de las situaciones que lo rodearon, además muestra a profundidad el contexto de las cosas que sucedieron y tuvo un tratamiento respetuoso, lo cual agradece la gente. Los espectadores tuvieron una reacción muy positiva hasta el momento”.

Durante su primer fin de semana, El Inca había tenido una taquilla comparable con el éxito de Tamara (Elia K. Schneider) que se convirtió en la más vista del 2016. “El boca a boca de nosotros estaba siendo muy positivo, la critica de cine estaba dándonos una buena acogida. Entonces cuando empezamos a disfrutar de esas mieles, porque tenía prejuicios la película, cuando comenzamos a ver los frutos, Boom! Nos sacan de cartelera”.

Director y productora se enfrentan ahora en el ring ante la justicia. Su mayor intención es lograr que los venezolanos puedan disfrutar de una historia que el propio Castillo ha detallado es de ficción basada en hechos públicos y enfocada en la historia de amor entre Valero y su esposa, Jennifer Carolina Viera de Valero, que concluyó de manera trágica en 2010.

“Sentimos que nos cortaron nuestro derecho a exhibición. Pasar la página no es algo que pensamos. Lo más importante es regresar a la sala de cine”, concluye Castillo.

El apoyo

La Cámara de la Industria del Cine y Video, Sociedad Venezolana de Cinematografia y Sociedad Cinematográfica de Editores de Venezuela y la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos, expresaron su preocupación ante la situación, pues alegan que la vida del pugilista estaba reseñada en prensa y redes sociales por lo que era factible que surgieran historias en torno a estos acontecimientos, siendo entonces fruto de un acto de libre creación.

“La Libertad de Creación está garantizada por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como pilar fundamental del Derecho a la Cultura, que establece en el artículo 98 la Libertad de Creación, comprendiendo el Derecho a la inversión, a la producción y divulgación de la obra creativa. Incluyendo la protección legal del derecho del autor o de la autora sobre sus obras; reconocimiento a la Libertad de Creación que la Ley Orgánica de la Cultura en su artículo 13 garantiza conjuntamente a otros derechos, garantías y deberes previstos en la Constitución, como son el derecho de Acceso a la Cultura, el derecho a la Diversidad Cultural, el derecho a la Interculturalidad y el Derecho a la Identidad Cultural”.

El legado del Inca

Este mismo año, el recuerdo de Edwin Valero se estremeció cuando el boxeo venezolano volvió a alcanzar la gloria con su cuñado, el merideño Yoel Finol, quien conquistó el bronce en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El atleta de tan solo 19 años había sido guiado en principio por Edwin, un hombre a quién admiró hace algún tiempo.

Así lo había asegurado en una entrevista para Telesur cuando fue recibido con honores en el país, el pasado mes de octubre: “Ver a mi cuñado peleando por los títulos que tuvo con peleas profesionales me motivó mucho”.

Sobre los trágicos acontecimientos que enlutaron a su familia, el medallista olímpico solo se refirió al perdón: “Son cosas que solo Dios sabe por qué las hace. Fue una noticia demasiado triste, yo tenía como 13 añitos”.

La cinematografía prohibida

Aunque es un hecho inédito, no es la primera vez que una producción cinematográfica no alcanza a ser vista por la audiencia. En 1980 el sonado caso Mamera iba a ser llevado al cine pero su director, Luis Correa, tuvo que enfrentar a la justicia por verse involucrado con Argenis Ledezma, policía Metropolitano acusado de asesinato.

Kaori Flores, documentalista venezolana, explica que a Correa se le acuso de apología del delito porque hizo un contrato con Ledezma para que diera su testimonio: “No se puede hablar de apología del delito porque Ledezma no había sido juzgado. Correa tuvo que esperar 33 meses para ir a juicio y tuvo una pena de 45 días de prisión”.

Los hechos de Mamera se extendieron por un año, lo que permitió la ejecución en julio de 1982 y posterior clasificación y exhibición -una sola vez el 5 de diciembre de 1982- e inmediatamente fue prohibida. Lo insólito fue el argumento legal para tal medida: El código Hays, una legislación que censuraba películas en EEUU y que además había sido abolida en el 67 para dar paso al nuevo sistema de clasificación.

Años más tarde la historia logró llegar a la gran pantalla como “Macu, la mujer del policía” (1987) de la mano de la directora sueca-venezolana Solveig Hoogesteijn.

No es fácil levantarse de un nocout. Sin embargo, el cine venezolano ha demostrado que tiene talante para vencer adversidades y seguir contando historias en un formato que, acaparando con sus recursos sonoros y visuales las membranas más sensibles, puede llegar al punto de causar incomodidades incluso con la ficción.