GRUPO TENDENCIA

Matilde de Contreras, en la lucha por niños felices

Matilde de Contreras, en la lucha por niños felices

http://www.tendencia.com/2014/matilde-de-contreras/

Matilde de Contreras, en la lucha por niños felices

Perfiles

1 mayo, 2014
Dondyk+Riga

Dondyk+Riga

Todo comenzó en 1993, cuando Matilde de Contreras apenas empezaba a trabajar en el Ministerio de la Familia. Fue en ese entonces cuando, sin titubeo alguno, decidió alejar a veintisiete niños de la miseria y llevarlos a vivir a su casa. Todos a su alrededor estaban consternados; decían que ella había perdido el juicio. Sin embargo, ella opinaba lo contrario: “Yo no podía, como madre, darme la vuelta e irme. Era una locura dejar a aquellos niños”. Desde ese momento, bajo su tutela y la de todo un grupo de damas, Hogar Amigos de los Niños (Hogamin) ha atendido a más de cuatro mil niños hasta el día de hoy.

Para los niños Matilde es la “Tía Mati”, una mujer generosa, de acento cortés, que se atrevió a poner en riesgo su comodidad y la de los suyos para brindarle un mejor porvenir a niños que estaban destinados a morir entre tanta pobreza. La tachirense, que hoy dirige la casa cuna Hogamin, ubicada en el municipio San Francisco, llegó a tener cerca de cincuenta niños en su casa durante tres años. Luego, gracias a la ayuda de empresas privadas como Chevron, pudo conseguir un espacio propio para cuidar y atender a niños de cero meses a seis años. La mayoría de ellos con condiciones especiales como Síndrome de Down, autismo y VIH positivo.

Pero la lucha de Matilde va más allá de ofrecerle un hogar a estos niños y reinsertarlos a la sociedad, su objetivo es concienciar a las personas sobre la importancia de preservar el núcleo familiar, pues está convencida que un niño abandonado es sólo el resultado de un problema mayor: “Mientras más familias sanas haya, habrá menos niños abandonados y eso es lo que hay que procurar”. Asimismo, se mantiene firme en la tarea de recordarle al Estado que es necesario que se vele realmente por los derechos de los niños, pues ellos son los más vulnerables a la negligencia e indiferencia de los gobernantes. “Los programas de protección de los niños y adolescentes se han quedado a medias, no han logrado el fin que persiguen. Los viven reformando, pero nos quedamos en reforma nada más porque siguen las mismas casas hogares, los mismos problemas y el mismo hacinamiento. Hay cambios en la materia, pero no hay avances”.

Y aunque Matilde confiesa que son muchas las batallas que enfrentan quienes diariamente tratan de pescar oportunidades para estos pequeños, el cariño y la sonrisa genuina de uno de ellos, es suficiente para seguir haciéndolo: “Yo sólo le pido a Dios que me siga dando salud para poder estar con ellos, porque todavía quedan muchas batallas por ganar”. L. A.