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Ruddy Rodríguez, la eterna niña bonita

Ruddy Rodríguez, la eterna niña bonita

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Ruddy Rodríguez, la eterna niña bonita

Perfiles

1 octubre, 2013
Cortesía Ruddy Rodríguez

Cortesía Ruddy Rodríguez

La actuación fue la pasión de Ruddy Rodríguez desde que interpretó a María Moñitos a los seis años, mientras participaba en cada acto en el liceo, aún más cuando inició su formación en el grupo Rajatabla. Ruddy era una actriz en búsqueda del personaje que la diera a conocer y este llegó con el título de primera finalista del Miss Venezuela en 1985: “En ese tiempo aprendí a ser otra parte de mi que podía ser bonita y glamorosa, no sabía que podía serlo, pero lo tomé como una actuación”, recuerda.

A la joven oriunda de Caracas la “interpretación” le valió ser la tercera finalista del Miss Mundo, la ayudó a enfocar su sueño y fue el trampolín para lograrlo. De allí nació su aparición en la película de James Bond The Living Daylights, su participación en Enamorada y, por supuesto, Niña Bonita, producción que marcó su salto al exterior y con la cual rompió paradigmas al ser la primera protagonista de cabello corto. Desde entonces está “surfeando en la cresta de la ola”; en veintiocho años no han parado los protagónicos, participaciones especiales en teatro, cine y series. De estos años recuerda con cariño a su personaje en Amores de Fin de Siglo, la libertad creativa que tuvo en La Ex, los capítulos de Mala Mujer grabados en París, y Las Ibañez, primera producción que se transmitió simultáneamente en Venezuela y Colombia.

“Es cuestión de pasar por muchas facetas y tratar de hacerlo lo mejor posible”, esa máxima la hizo asumir retos como transformarse, a pesar del cansancio físico y mental, en la anciana Dulce, para protagonizar el primer film de terror venezolano, La Casa del Fin de los Tiempos, y desenvolverse como empresaria con su calendario, marca de traje de baños y línea de cosméticos, buscando diversificar sus talentos.

Detrás de cámaras, disfruta del contacto con la naturaleza en la finca ecuestre de su esposo, la música de Franco De Vita, El Puma y Marc Anthony. El Camino a la Felicidad de L. Ron Hubbard, se convirtió en su libro de cabecera y convencida de que sus preceptos mejoran su calidad de vida, se ha dedicado a trabajar con su fundación. Para Ruddy “los grandes hombres son personas sencillas” es por eso que admira a Nelson Mandela, a la Madre Teresa de Calcuta y a sus padres por ser un ejemplo de tolerancia racial. Del futuro espera ver una Venezuela unida, interpretar nuevos personajes, producir y ser madre, todo aquello que le permita “vivir como una excepción y dejar algo maravilloso”. M. A.

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