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Alfredo Franco, virtuoso del jazz

Alfredo Franco, virtuoso del jazz

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Alfredo Franco, virtuoso del jazz

Perfiles

1 octubre, 2009

DONDYK+RIGA

El jazz, con su sonido elaborado y sofisticado, inspiró a Alfredo Franco a convertirse en un virtuoso del contrabajo y en un admirador de los grandes del género como Miles Davis y John Coltrane. Hoy, jóvenes músicos se dirigen a él como “maestro”. A sus sesenta y un años, este marabino ha dedicado la mayor parte de su vida a la que considera su mayor aliada, la música. A los once años ya recibía clases de solfeo y piano en el Conservatorio “José Luis Paz”: “Estaba convencido de que antes de llegar a tocar algún instrumento debía poder leer y escribir música”. Aunque con el tiempo se alejó de su pasión, se reencontró con ella tras ser invitado a tocar junto a la Orquesta de Willy Gamboa: “Tocábamos  todo tipo de música en fiestas, desde cumbia hasta los clásicos de jazz. Hasta que en 1969 me llamaron para formar parte del conjunto de gaitas Rincón Morales y grabar el éxito Los Astronautas. Nos fuimos de tour a la meca de los gaiteros: Caracas. Allá conocí contactos que me convencieron de probar suerte en la capital. Como todas las ciudades cosmopolitas, Caracas era arrolladora e intimidante, y más para un músico principiante que se había ido solo”. Afortunadamente las oportunidades no tardaron en llegar, entre ellas la oferta de trabajar mostrando su talento tocando el contrabajo para la orquesta del piano bar Key Club: “Era un lugar nocturno muy conocido en Caracas donde se presentaban importantes artistas de la época. Así llegué a tocar y hasta dirigir a la orquesta en las presentaciones de Tito Rodríguez, Mirla Castellanos, Nicola di Bari, Julio Iglesias, José Luis Rodríguez, Rafael y Guaco”. Durante treinta y ocho años Alfredo Franco alternó su residencia entre Caracas, Estados Unidos y varios países de Suramérica, al formar parte del grupo de músicos que acompañaban a los artistas nacionales en sus giras: “Al verme tocando con esos pesos pesados reflexioné en que debía volver a los estudios y terminar la carrera como debía ser. Me inscribí en el Conservatorio José Lorenzo Llamosa y terminé en dos años, ya que no me limitaba a mis dos horas semanales de clase, sino que iba a las clases que los profesores dictaban en otros institutos”. Hace dos años decidió regresar a Maracaibo con la intención de compartir lo aprendido con la generación de relevo: “En el país hay gente sumamente talentosa pero que adolece de información y preparación, por eso mi deseo de servirles de guía y sobretodo a incentivarlos a tocar jazz, para que entiendan cómo esta vía puede ayudarlos a expresarse, tal y como lo hizo conmigo”. A.B.