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Mónica Rincón, Giselle y Cris Barboza, vendedoras de elegancia

Mónica Rincón, Giselle y Cris Barboza, vendedoras de elegancia

http://www.tendencia.com/2008/monica-rincon-giselle-y-cris-barboza/

Mónica Rincón, Giselle y Cris Barboza, vendedoras de elegancia

Perfiles

1 julio, 2008

DONDYK+RIGA

Desde un pequeño y acogedor rincón de Maracaibo tres mujeres atienden con suma cordialidad un negocio que se ha transformado en una oda a la elegancia y cuyo nombre rinde honores al hogar de la realeza francesa. Mónica Rincón y las hermanas Giselle y Cris Barboza son las experimentadas vendedoras que desde hace cinco años hacen de Versalles una tienda donde un regalo elegante y fino es fácil de conseguir. Pero la historia de estas emprendedoras viene de diez años atrás, cuando trabajando para Iskia, una reconocida casa de regalos especializada en decoración, se ganaron el reconocimiento de sus clientes: “Nos encantaba nuestro trabajo pero un día nos informaron que la sucursal de Maracaibo iba a cerrar. Inmediatamente dijimos que teníamos que abrir algo para nosotras mismas, no nos podíamos quedar de brazos cruzados. Sabíamos que quedaba un vacío para aquellos clientes que buscaban regalos finos y elegantes. Teníamos la experiencia en ventas, pero no la de llevar la administración de un negocio. Así que en el camino hemos ido aprendiendo”.

La compenetración entre las tres es evidente, pues además de ser socias un vínculo familiar y de amistad las une: “Hemos estado tantos años juntas, que la gente cree que Mónica es nuestra hermana. Pero prácticamente lo es. Ella era fiel cliente de Iskia y una vez que necesitábamos a alguien para la tienda, no lo dudamos, pensamos en Mónica. Desde ese momento hemos estado juntas y entre las tres emprendimos la aventura de montar Versalles”. Su trabajo en la tienda ha podido más que sus profesiones. Giselle es abogado, Cris es técnico en Mercadeo y Mónica en Turismo, sin embargo, los quehaceres en Versalles las han enamorado de tal forma que acaparan casi toda su atención y su rutina diaria: “Nos convertimos en mujeres maravilla para balancear nuestra vida familiar, la carrera y el negocio, porque siempre queremos estar en la tienda y atender personalmente a los clientes, que ya son amigos después de tantos años. Nos gusta que se sientan en casa y en confianza. Es tanto así que hay clientes que nos piden escoger sus regalos para eventos especiales como el Día de la Madre o una boda, porque confían a ciegas en nuestra experiencia”. Aquella tienda que abrió en medio de la turbulencia del paro nacional y por la que sus dueñas recibieron felicitaciones por un lado y dudas por otro, hoy ha demostrado que la perseverancia y la valentía rinde sus frutos. A.B.