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MV Caldera, fusión de alma venezolana en la Gran Manzana

MV Caldera, fusión de alma venezolana en la Gran Manzana

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MV Caldera, fusión de alma venezolana en la Gran Manzana

Entrevistas

Tres años le tomó a MV Caldera conseguir un sonido que, con dotes de gaita zuliana, cautivara su alma y le hiciera saltar de alegría. Hoy, luego de varios años fuera de su natal Venezuela, se siente feliz y plena con el resultado.

5 marzo, 2018

Cuando algo viene del puro amor por lo que se hace, se nota. Ella toma inspiración de los ritmos venezolanos con los que creció y logra transformarlos en una fusión de elementos que han hecho saltar miles de corazones, desde Maracaibo hasta Nueva York. Es en La Gran Manzana en donde vive y sigue trabajando por lo que más ama: su música.

¿Te dicen «MV» o fue el nombre que elegiste para tu carrera en la música?

«MV» son las iniciales de mi nombre Maria Virginia. Desde el colegio me decían así, jugaba en el equipo de fútbol y para distinguir mi nombre ante tantas Marias me quedé «MV».

Tienes ya varios años radicada en Nueva York. ¿Qué es lo que más extrañas de Venezuela?

Extraño todo de mi hermoso país, mi familia sobre todo, mi público, la comida, las tardes de fútbol, ese calor humano único de los zulianos, el calor y la gente «de más alta calidad», como dice la gaita.

Has colaborado con Rubén Blades y referentes latinoamericanos como Carlos Vives, Marc Anthony y Alejandra Guzmán. ¿Cuál meta tienes pendiente?

Hay mucho por hacer, esto es un constante «logras algo y ¿qué sigue?». Estoy trabajando en otros proyectos acá en la ciudad de Nueva York, tengo pendiente la gira por mi país; tantas cosas. Musicalmente hablando, quiero más duetos. Haber trabajado con estos artistas ha sido una escuela, algo que jamás podré olvidar y que me dejó un sabor dulce.

Recibir en tu casa a uno de tus ídolos es un sueño que pocos logran cumplir. ¿Cómo fue la experiencia de grabar y convivir con Rubén?

No fue una noche cualquiera, era la noche de mi cumpleaños. Mis amigos (todos son músicos) no podían creer que Rubén Blades estuviese sentado en el mueble de la sala. Fue una noche inolvidable: lo que era mi cumpleaños se convirtió en un conversatorio con Rubén y la fiesta se acabó a las 7:00 a. m. La grabación fue óptima; Rubén llegó con su letra anotada listo para grabar y aportar buenas ideas al asunto. Luego de la grabación fuimos a celebrar y a conversar de la vida. Esos momentos tienen un valor para mí. Él se tomó su tiempo para ir a grabar, para aprenderse el tema y tuvo un resultado estupendo.

Eres salsa, pop y hasta gaita. ¿Cuál es tu género favorito?

Las etiquetas no me agradan mucho. Tenemos influencia prácticamente de todo, desde África hasta Europa y el Caribe. Mi música es de todos; en este caso me ha influenciado mucho la gaita. Soy amante de las formas musicales zulianas, pero la gaita te cautiva y puedes fusionarla con todo. Me tomé tres años en buscar un sonido que me mueva los pies y haga saltar el corazón de quien lo escucha. No fue tarea fácil, pero el resultado ya pueden escucharlo. Yo estoy contenta con el resultado, feliz.

Como músico nacida y criada en Maracaibo, ¿cuáles son los artistas venezolanos que más han influido en tu estilo?

Mi formación musical es amplia. En casa se escuchaba lo nuestro primero y los ritmos foráneos estaban en segundo plano. Tengo influencia de la gaita de furro, grupos como Cardenales del Éxito, Rincón Morales, entre muchos otros. Me puedo pasear por una tamborera luego escuchar algo de Montaner, Gualberto Ibarreto o Elisa Rego.

Si te dieran un día para hacer lo que quieras en Venezuela, ¿en qué ocuparías ese tiempo?

Me iría al Salto Ángel, la verdad es un lugar que no he visitado y amaría llevarme mi ukelele y componer algo ante semejante majestuosidad; dar un paseo por la laguna de Sinamaica, correr el puente sobre el Lago. Son lugares mágicos que están guardados en mi alma. Llegaría en 20 años a mi país a ser ministro de cultura, a gestionar por nuestra cultura y costumbres.