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Eduardo Proveyer Llopiz, life with harmony

Eduardo Proveyer Llopiz, life with harmony

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Eduardo Proveyer Llopiz, life with harmony

Perfiles

15 marzo, 2016
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DONDYK+RIGA

Eduardo Proveyer Llopiz, better known as El Prove, is a saxophonist who came to Aruba 22 years ago; it is his second home after leaving Cuba in 1993. He was always attracted by the idea of living on the happy island. For a long time he had heard talk about the jazz festivals, so he decided to join some of them.
It was hard moving away from his parents and the place from where his roots were, but the search of broader horizons was the motivation to go to other places. The first years were the most difficult, but gradually he managed to acquire the nickname he got from his closest friends and from his audience in Havana.
He did not mind starting from zero, which is why today his name recognition is the result of his effort. Anyone that visits the island can find him with his saxophone at some prestigious event, or at sunset by the beach. His favorite place is the restaurant at the Holiday Inn Hotel.
“I have never wanted to be famous, I simply want to make music. I focus on the ideas that could help in my career”.
El Prove, besides being a musician is also a craftsman, he loves real salsa and classical music, which is what he specialized in at the Music Conservatory in Cuba.
His career started at seven, when he used to listen to his father playing the saxophone and watched carefully the position of his fingers on the sax. At the age of nine his father gave him his first instrument. He will never forget those memories: “What I do, is part of my life. I think I will die making music”.
The happiest memories that he holds in his heart, are the ones shared with his mother. She died six years ago, and although he visited her frequently, her loss defined a before and after in the life of El Prove. “Good times pass, but so do bad ones. Life is a race of endurance; you only have to hold on a little, and have the willingness and positive attitude to get ahead”.
After almost four decades on stage, he enjoys his free time composing, visiting his friends that have been his inspiration, and spending time with his family. He met his wife at a jazz festival: “I could not have found a better woman to be the mother of my daughters”.
Ana Maria is Dutch and the director of the Department of Education of Aruba. They have two daughters, Ana Celia and Maria Liz, 16 and 18. Eduardo is the third of four children, he fights daily for happiness and does not feel fear. “I lost my fear at an early age, I don’t know what that is. It does not exist for me”.
Six years ago he overcame one of his biggest challenges, cancer. “I beat it because I believed in myself. I believe humans should have faith in themselves, and I have faith”.


 

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Eduardo Proveyer Llopiz, una vida con melodía
Eduardo Proveyer Llopiz, mejor conocido como El Prove, es saxofonista y llegó a Aruba hace 22 años, su segundo hogar luego de salir de Cuba en 1993. Siempre le atrajo la idea de vivir en la isla feliz, durante mucho tiempo había escuchado hablar de los festivales de jazz y entonces se propuso participar en alguno de ellos.
Le costó trabajo despegarse de sus padres y del lugar donde había sembrado su vida, pero la búsqueda de un campo más amplio fue el impulso que le llevó a pisar otras tierras. Los primeros años fueron los más difíciles, pero logró consolidar de a poco el apodo que ganó de sus más allegados y de su público en La Habana.
No le importó comenzar desde cero y por eso hoy el reconocimiento de su nombre es fruto de su esfuerzo. Cualquiera que visite la isla puede encontrarlo junto a su saxofón en algún prestigioso evento e incluso tocando junto al atardecer en la orilla de la playa. Su lugar preferido es el restaurante del Holiday Inn Hotel.
“Nunca he querido ser famoso, simplemente quiero hacer música. Me concentro en las ideas que pueden servir en mi carrera”. El Prove además de músico es artesano, amante de la salsa brava y de la música clásica, área en la que se especializó en el Conservatorio de Música en Cuba.
Su carrera comenzó a los siete años cuando escuchaba a su padre con el saxofón y se detenía a mirar con atención la posición de sus dedos. A los nueve años le regaló su primer instrumento. Esos momentos jamás podrá borrarlos: “Lo que hago forma parte de mi vida. Creo que voy a morir haciendo música”.
Los momentos que conserva con mayor alegría en su corazón son los que vivió junto a su madre. Ella murió hace seis años y, aunque la visitaba frecuentemente, su partida marcó un antes y un después en la vida de El Prove. “Los tiempos buenos pasan y los malos también, la vida es una carrera de resistencia, solo hay que aguantar un poco, tener la voluntad y el positivismo de salir adelante”.
Después de casi cuatro décadas en los escenarios, sus ratos libres los disfruta componiendo, visitando a sus amistades que han sido su inspiración y pasando tiempo con su familia. A su esposa la conoció en un festival de jazz: “No pude haber encontrado a una mejor mujer para que fuera la madre de mis hijas”.
Ana María es holandesa y directora del Departamento de Enseñanza de Aruba. Junto a ella procreó a Ana Celia y María Liz, de 16 y 18 años respectivamente. Eduardo es el tercero de cuatro hermanos, lucha a diario por la felicidad y no siente miedo. “El miedo lo perdí a muy temprana edad, no sé lo que es eso. Para mí no existe”.
Hace seis años superó una de las más grandes pruebas que ha tenido que enfrentar, el cáncer. “Lo vencí porque creí en mí, pienso que cada ser humano debe tener su propia fe y yo tengo la mía”.