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Gerard Uzcátegui, la intuición de la fotografía

Gerard Uzcátegui, la intuición de la fotografía

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Gerard Uzcátegui, la intuición de la fotografía

Perfiles

1 diciembre, 2015
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LACAU, Rafael

Gerard Uzcátegui es un director de fotografía venezolano de 30 años, nacido en la ciudad de Mérida y egresado en medios audiovisuales de la Universidad de Los Andes. Su pasión por el cine le hizo merecedor de la mención honorífica de Mejor cortometraje extranjero por Mar Blindado en el Festival Internacional de Cine de Puebla en México y ganador en dos ediciones del Festival de Cortometrajes Chorts en Caracas.

Ama la pantalla grande, aunque comenzó con una muy chica. Sus primeras capturas las hizo con una cámara de video mientras cursaba estudios de bachillerato. En ese momento se dio cuenta de que era el cine a lo que se quería dedicar toda su vida.

Cree en el poder de la fotografía y siempre aparta el tiempo para contar una historia. Su currículo es extenso y los galardones que ha obtenido hablan de su constancia y de la excelencia de su trabajo. Pero su humildad es una característica de las cordilleras y las sierras entrecortadas donde creció. “Los premios se agradecen y aprecian porque es el reconocimiento al trabajo, pero se debe tener claro que un premio no significa que tu película sea la mejor”.

Entre sus trabajos más destacados están: Lo Que Lleva El Río, El Desertor, Liz En Septiembre, La Noche Anuncia La Aurora y El Silencio De Las Moscas. La mayoría de ellos coinciden en un elemento, el agua. Pero es eso, coincidencia.

Sus primeros pasos en este oficio los describe como un aprendizaje del que hoy sigue nutriéndose. Para él, el cine es un arte y producirlo es una de sus más grandes satisfacciones. Es el poder de comunicar sin palabras.

Una de las cosas que más disfruta es hacer documentales por la rapidez con la que logra intimar con quien conoció hace apenas horas o días. “Hacerlo te da acceso a lugares y a personas con las que jamás pensaste interactuar ni conocer. Terminas en su habitación revisándoles el clóset. Es gente generosa que te abre las puertas de su vida para que la pongas patas arriba”.

Para Gerard el cine es un tsunami de emociones. “Cuando se hace una película terminas aceptando a cada una de esas personas como parte de tu familia, pero cuando se acaba sientes cierto vacío que con el tiempo se va olvidando. Pero es normal, es continuo”.

Considera que este mundo no es fácil, pese a que la gente siempre se imagina que el cine es una alfombra roja, fiestas y farándula. “La realidad es que es una profesión que exige mucho, no es nada fácil hacerlo ni en Venezuela ni en ninguna parte del mundo”. Gerard vive en Mérida, permite que sus proyectos le separen del frío de sus montañas y de su familia sólo por un rato. Filmar le ha permitido vivir en diferentes estados de Venezuela pero una vez concluye un proyecto, regresa por instinto a su nicho.

Para él no hay imposibles y ser director de un largometraje es una de sus asignaciones pendientes. Cree que los sueños tienen nombre y se debe trabajar día a día para conquistarlos.

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