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Nelson Bocaranda sin censura

Nelson Bocaranda sin censura

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Nelson Bocaranda sin censura

Revista

A Nelson Bocaranda lo llaman el Ministro Extraoficial de Información de Venezuela, unas veces en broma, otras no tanto. Su exclusiva cobertura sobre la enfermedad del presidente Hugo Chávez no sólo le sumó seguidores en Twitter y credibilidad a sus runrunes, también ganó detractores del gobierno. En entrevista con Tendencia, el periodista trujillano se da el lujo de hablar sin censura en tiempos de autocensura.

12 mayo, 2014
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CAMACHO, Alvaro

¿Alguna vez se ha enfrentado a la censura?
Por supuesto que sí. Tuve mi primera censura en Kiss FM cuando Blanca Ibáñez se molestó por una declaración que yo hice; ella se asustó y pidieron que no se tocara más el tema, pero fue apenas una llamada y un nerviosismo, pero ahora sí porque yo tenía el programa Runrunes en Onda, yo solo, y nada, me sacaron para transmitir un programa más suave. Gracias a Dios que la radio nos abrió la puerta en Éxitos 99.9 FM, y allí he estado con Mariela Celis haciendo algo mucho más liviano a lo que antes hacía. Por eso fue que, apenas me pasó esta situación, decidí volcarme al Twitter de lleno.

Comenzó en Twitter en marzo de 2009, ¿en qué momento se dio cuenta del alcance que tenía en sus manos, combinado con sus fuentes y la credibilidad que usted tiene en el país?
Yo creo que me di cuenta de la importancia de Twitter cuando empezó la protesta en Irán. Cuando los estudiantes de allá empezaron a colocar en Twitter lo que pasaba, el Twitter creció, se puso los pantalones largos en cuanto a denunciar, protestar y violar la censura. Luego en Egipto creció mucho más, porque con la revuelta en Egipto también se permitió buscar salidas por otros Firewalls, salir a otros servidores con distintas fórmulas que hay hoy, inclusive hasta Google ayuda a los países que les ponen censura para que puedan burlar esos cercos de conexiones en internet. Después, aquí en Venezuela, la demostración de la efectividad en Twitter fue el día que los estudiantes citaron a una movilización en Caracas, en la plaza Brión en Chacaito, y por Twitter desviaron la marcha hacia Venezolana de Televisión e hicieron bajar al presidente de VTV y a la consultora jurídica a recibir a los estudiantes. Allí fue el crecimiento real y se dieron cuenta que la red aquí funcionaba.
De allí para acá he avanzado a medida que las cosas se han puesto más duras e inclusive, para tratar de silenciarme, inventaron el año pasado un juicio porque yo y que había incitado por el Twitter a provocar muertes, cosa que fue totalmente falsa; fue con un centro allá en el Zulia, donde no había pasado absolutamente nada y denuncié al Consejo Nacional Electoral que allí habían unas cajas escondidas y que las fueran a buscar o que fuera la policía a buscarlas. Montaron un juicio en la Fiscalía, me presenté y nada.
Lo que quieren es conocer las fuentes de uno. Este gobierno no me perdona que yo tuviera información de primera mano, que nunca pudieron desmentir, sobre la salud del presidente Chávez. Eso no me lo perdonan todavía muchos de ellos. Como no pudieron nunca desmentirme, y la credibilidad de uno está en juego y saben que uno no está diciendo mentiras ni está inventando historias ni está apoyando loquitos, entonces eso es lo que ha hecho que la gente crea en uno y que uno pueda ir creciendo, informando siempre.

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CAMACHO, Alvaro

¿Cómo lidia con los hackers? Hay una anécdota de que uno de sus hackers prometió dejarlo tranquilo si solo le informaba la fecha de la muerte del presidente Chávez ¿es así?
Está demostrado, está todo en internet de que, buscando fuentes mías, habían hackers del gobierno y del bandido de Mario Silva, y también de Wilmer Ruperti quien, en una conversación, paga para que descubran cuál es mi fuente. Pude pasar eso y más bien uno de esos hackers me echó el cuento de cómo había podido entrar a mis cuentas. Me recomendó cómo debía poner mis claves de Apple, lo que cargo en el iPad y las fotos; me dio cuatro o cinco recomendaciones y yo cumplí, cuando el presidente fue desconectado le pasé un mensajito para que él lo supiera primero. Y bueno, hasta ahorita, por supuesto, he tratado de tener mucha más seguridad en todo y también en nuestra web (runrun.es), en todos lados. Tengo correos cifrados también.

El Twitter se ha convertido en primera necesidad, ¿se esperaba este fenómeno como una alternativa al cierre de canales, falta de divisas para papel y supervisión de Conatel?
Fíjate que no es que se pensaba que iba a ser una solución o iba a ser una salida a todo esto, pero nos hemos venido preparando ante los distintos acosos que se han sentido. El crecimiento de Twitter no es de ahorita, viene de los últimos cinco años, previendo precisamente que esto llegara a pasar, que nos fueran cercenando los derechos, la libertad, la censura y la autocensura.

En tiempos de censura y autocensura, ¿qué tipo de periodismo se puede ejercer para sobrevivir?
El runrun.es, una página web nuestra, donde tenemos periodistas que no han podido escribir en otras partes y están escribiendo con nosotros, llevando trabajos de investigación. Tenemos esa voz y tenemos también la voz del Twitter, de Facebook y de Instagram. Hay que buscar siempre fórmulas alternativas para seguir sobreviviendo y denunciando.

Usted amplifica la opinión de otros al retuitearlos, ¿cómo se cuida de la información falsa o no verificable al momento?
Yo creo que Twitter permite que la información que es falsa se pueda desmentir rápidamente. Si la información es falsa la gente sale inmediatamente a negarlo y a demostrar que es falsa. Yo retuiteo cosas que son ciertas, de las que puedo estar seguro; algunas de esas las desconozco pero la información es buena, entonces trato de que no se vaya a cometer un error, y si lo hay soy el primero en reconocerlo e inmediatamente bajar el tuit y borrarlo.

En estos momentos ¿deberían tener aún más cuidado los periodistas más reconocidos al hablar de suposiciones y tuitearlas?
Por supuesto, mira, un gobierno que está muy nervioso, que ha violado la Constitución por todos lados, que no le importa en absoluto, que se ha quitado la careta ante el mundo; cosas que el mundo no sabía, no reconocía o no quería reconocer lo que aquí tanto se decía, que íbamos prácticamente a un cerco de la democracia, ahora es demostrado precisamente por tuiteros, por gente que anda con su telefonito, con sus cámaras; es decir, todo el mundo hoy es un reportero en acción. Al poder demostrar ante el mundo toda estas barbaridades que se han cometido contra la libertad, contra la prensa, contra todos, pues creo que ahora están mucho más nerviosos, y por eso hay que tener más cuidado porque intentan cualquier cosa para abrir juicios o detenerte.

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CAMACHO, Alvaro

Pareciera que hay medios de comunicación cuyos periodistas no comulgan con la línea editorial de su directiva. Diarios donde quien redacta la portada no tiene el mismo criterio periodístico que sus reporteros; ¿están los medios de comunicación en crisis?

Por supuesto que sí, te puedes dar cuenta en el caso de Últimas Noticias, donde los nuevos propietarios que, siempre los han escondido pero que es gente del gobierno, dicen que el nuevo presidente de la cadena no va a publicar noticias de la oposición en la portada. Hemos visto demasiados casos y lo más dramático y más lamentable es la autocensura porque los medios están sometidos a muchas leyes: a los radioeléctricos, que no les renuevan la licencia, que los llaman y les cierran la estación, y ahora vemos también una serie de ejemplos en los mismos medios impresos de temores, de situaciones que han ido cerrando mucho, no sólo por el papel sino porque no hay avisos, no hay manera de anunciar; es decir, el acoso es por todos lados. La Ley de Precios Justos que montaron en el gobierno no reconoce la inversión en publicidad de ningún comerciante o industrial, entonces ya te están quitando la forma de sobrevivir de muchos medios. Están trancando además la publicidad o hacen limitaciones a los anunciantes, si es medicina, si es comida, etcétera; y además hay gente como Conatel, que si lees sus tuits y sus artículos, tienen tres o cuatro años pidiendo que no se permita la publicidad en televisión y radio porque eso mantiene el capitalismo vivo. Entonces, imagínate.

Si tuviera que ubicar un momento exacto en el que considera que se fracturó la libertad de prensa en el país, ¿cuál sería?
Yo creo que serían muchos porque son distintos hitos para distintos medios. Desde que se aprobó la Ley Resorte, que es un control de los medios audiovisuales; desde que no se le renovó la licencia a Radio Caracas Televisión, desde que no se le renuevan las licencias a radios hasta que las adquieran, las compren, las financien o intercedan por ellas un miembro del gobierno, más esta situación ahora con el papel, las presiones de todo tipo a los periodistas, las amenazas de cárcel, los juicios que nos han montado, todos muy falsos, que se caen por sí mismos pero que provocan de todas maneras angustia y cautela. Pienso que son demasiados momentos. También siento que esa hegemonía comunicacional, cuando fue anunciada, también fue el comienzo de una arremetida contra los medios. Ahora tienen el 80% de los medios que están activos, incluyendo las comunitarias, y ellos dicen en todas partes que el 80% es de la oposición o privada.

En Venezuela, trece periódicos han dejado de circular y otros diecisiete han reducido su tamaño, ¿se había vivido algo parecido en Venezuela?, ¿bajo qué condiciones?
Aquí en Venezuela esto no lo habíamos visto nunca, nunca. Inclusive, cuando fueron tan opositores a los gobiernos de Carlos Andrés Pérez o Jaime Lusinchi, esos diarios tuvieron siempre su papel porque se podía comprar dólares. Nada más este gobierno controló la entrega de dólares y tenemos esa restricción con dólares que el gobierno gastó, se robó y ahora no hay para nadie.

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CAMACHO, Alvaro

¿Dónde está el futuro de la prensa venezolana?, ¿estamos en presencia de una transición forzosa a lo digital?
Si siguen presionando a los medios y no les dan los dólares para el papel, sí; ya nadie puede comprar un dólar a cincuenta para comprar papel. ¿En cuánto vas a vender el periódico? Tendrías que venderlo a sesenta o setenta bolívares, eso es imposible. Cada día hay más facilidades para ir a lo digital en cuanto a que el lector o el usuario tenga acceso a los teléfonos nuevos, inteligentes, a las tabletas, es decir, hay muchas facilidades para eso a pesar de que el gobierno ha querido limitar la banda ancha y una cantidad de cosas más, pero siempre hay formas.

¿Qué riesgos implica “decir la verdad” hoy en Venezuela?
Que si afecta al gobierno te pueden inventar cualquier juicio como hemos visto. En un solo pote no solamente está el dinero del gobierno, del Estado, de PDVSA y del PSUV, también la justicia está en la misma batidora. La justicia depende de las órdenes que le dé el Ejecutivo a estos miembros de la justicia que son más rojos que nadie.

¿Qué es lo impostergable para usted como reportero?
Me siento reportero las veinticuatro horas del día, definitivamente. No es que esté las veinticuatro horas montado pero me siento reportero así. Lo impostergable es buscar la verdad y desmentir la mentira. Me he esforzado mucho en buscar informaciones que puedan desmentir el patrón que por lo general el gobierno monta; acaba de decir que se tumbaron cinco mil árboles, cuando el Parque del Este tiene 800 árboles. Tantas cosas que han dicho. Todas estas cosas valen la pena para hacer periodismo de investigación.

¿Cuál es su compromiso al ser el reportero latinoamericano con más seguidores —1,94M— en Twitter?
Mientras más gente lo sigue a uno más responsabilidades se tienen y más cuidado debe tener en lo que se escriba, pero el compromiso es con el periodismo y con la verdad, con el país y con su democracia.