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Amanda Gutiérrez, una actriz de carácter

Amanda Gutiérrez, una actriz de carácter

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Amanda Gutiérrez, una actriz de carácter

Perfiles

1 marzo, 2014

CAMACHO, Álvaro

Los años no han mermado la energía de Amanda Gutiérrez, una de las actrices de más impacto en la televisión venezolana desde hace casi cuatro décadas. Caraqueña de nacimiento, su personalidad conserva esos rasgos por las cuales ha destacado en sus actuaciones: seguridad, fuerza y pasión.

Mientras estudiaba bachillerato realizaba otras actividades como tap dance, pintura, escultura y música, específicamente arpa clásica, buscando entre todas ellas una vocación artística. Un día su maestra de arpa le informó que debía aprenderse una pieza musical para una presentación en el teatro municipal y este hecho la llenó de pánico al punto que se retiró de la academia. Años después, siendo ya una reconocida actriz, se reencontró con su profesora, quien con cariño reconoció todo lo que ha crecido Gutiérrez desde aquella experiencia: “Bien bonito muchachita, te retiraste del arpa por pánico escénico y mira en lo que te convertiste”.

A los catorce años, un casting convocado por el actor Jorge Palacios para una obra de teatro la hizo vencer el miedo y marcó el inicio de su carrera: “A la televisión llegué a los veinte. Desde pequeñita hacía los shows en mi casa y los actos culturales, siempre tuve el talento y la tendencia pero no sabía que yo iba por ahí realmente. Finalmente fue mi escogencia, vi mi camino y bueno gracias a Dios hoy lo hago”.

Su papel más recordado es el de Adriana Rigores en La dueña, una de las telenovelas más importantes producidas en el país. Aunque la mayor parte de su carrera la ha desarrollado en la pantalla chica, es igual de versátil para teatro y cine. “Yo soy actriz en cualquier sitio, llámese cine, teatro o televisión. Son tres maneras de actuar completamente distintas. Me siento comodísima en los tres”.

Luego de varios años de actuación aún se lleva agradables sorpresas: “Pensé que era muy difícil encontrar algo nuevo después de treinta y ocho años de carrera y lo encontré haciendo de fichera malhablada en la obra de teatro A 2,50 la cuba libre y recientemente como la tía Elena en la película El hijo de mi marido. La experiencia te hace madurar un montón de cosas, te entregas con más seguridad porque has aprendido a perfeccionar las cosas que siempre has hecho”.

Se siente contenta de haber tenido el tiempo para ver crecer a sus tres hijos; le gusta leer, ir a la playa, jugar Candy Crush y explorar sus redes sociales. Enamorada de Venezuela y con la convicción de que continuará aquí pase lo que pase, deja un mensaje para las nuevas generaciones de actores: “Tienen que estudiar, leer, ser muy profesionales, puntuales, preocuparse; el actor es una esponja y su escuela es la vida. Tienen que estar siempre muy atentos a lo que pasa a su alrededor porque la vida es la mejor fuente de talento que hay”. P. V.

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