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John Bravo, ejemplo de valentía y entrega

John Bravo, ejemplo de valentía y entrega

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John Bravo, ejemplo de valentía y entrega

Perfiles

1 mayo, 2007

DONDYK+RIGA

La ciudad de Maracaibo está resguardada por seis estaciones bomberiles, todas ellas bajo la coordinación de un hombre de incansable vocación de servicio, el Mayor John Carlos Bravo, comandante general del Cuerpo de Bomberos. Hace veintisiete años este marabino sintió que podía darle algo a la ciudad, ingresando inicialmente como voluntario para asumir en 1982 la guardia permanente. Su carrera ha mantenido como estandartes la disciplina y la abnegación, bases sobre las cuales edificó un cargo que durante tres años lo ha puesto al frente de uno de los cuerpos de mayor demanda social. Día y noche, entregados a las necesidades comunitarias, los bomberos no sólo apagan incontrolables llamas sino que sofocan situaciones de peligro, inspeccionando instalaciones de escala masiva y socorriendo la vida de algún ciudadano en apuros. Habiendo demostrado la gallardía propia de esta tarea sin horarios, John Carlos asumió un rol gerencial con una misión más corporativa: “Hacer que la institución crezca”. De allí la concepción de proyectos como el laboratorio de investigación de siniestros, la ampliación del cuerpo bomberil, y de todo un estratégico plan de seguridad a implementar durante la Copa América. Este incluye una amplia presencia de oficiales en el estadio, la estricta supervisión de las estructuras hoteleras y turísticas, la prestación de servicio médico y de ambulancias en los puntos clave y el oído agudo ante cualquier necesidad producto del gran encuentro. “Maracaibo está siendo observada desde hace tiempo… tenemos que seguir creyendo en ser la primera ciudad deportiva de Venezuela”. Él lo cree, y como líder de esta institución trasmite el orgullo y la importancia de ser esencial en el desarrollo de un evento donde la integración de sus organizadores es el secreto del éxito fuera de la cancha. Y precisamente fuera de ella, vigilando mientras la ciudad duerme y a la espera del llamado, el bombero, equipo en mano y valentía en el corazón, sirve día tras día, como durante veintisiete años ha servido su comandante. Un ejemplo de entrega en nombre de la seguridad. E.R.