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La necesaria función social del periodista en las redes

La necesaria función social del periodista en las redes

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La necesaria función social del periodista en las redes

Actualidad

Sus conferencias están usualmente relacionadas al uso periodístico de las redes sociales y el ámbito digital, además de cómo los ciudadanos forman parte de la labor del periodista para su nueva audiencia. Aunque no acepta la etiqueta de "experto", ha sabido dominar las herramientas surgida del boom digital para mejorar el oficio.

26 junio, 2017

PÉREZ, Ernesto

Las comunicaciones evolucionan al ritmo de los avances tecnológicos. Sin embargo, circunstancias ajenas a ello han transformado el quehacer periodístico involucrando a los ciudadanos a la función informativa del comunicador social. Venezuela, sin duda, es una muestra de cómo la necesidad también marcó el ritmo de la transición a la era digital.

“Esta coyuntura nos agarra en un momento de la historia en el que el poder central tiene controlada muchas variables de los medios tradicionales, por ejemplo: periódicos que no acceden a papel, canales de televisión que han eliminado programas informativos o de opinión. Yo hablo de un proceso de domesticación de la televisión para que no generara mayor impacto”, explica el comunicador social venezolano, Luis Carlos Díaz.

La cobertura de eventos en vivo se eliminó, agrega Díaz al tiempo que aclara que se debió a la autocensura ante la premisa de Conatel de penalizar a los medios que “generen zozobra o violencia”. “Eso es falso, es una manipulación, porque no hay manera de medir la zozobra y allí dependes de la discrecionalidad del Estado”.

Sobre la radio, el medio con mayor alcance, afirma que ha sido golpeada por el Estado, pero se mantiene con espacios de libertad. “El Gobierno no tiene un control absoluto, pero avanzó tanto que tiene al país desinformado de una manera masiva. Entonces las audiencias recurren a medios tecnológicos, que son innovadores para estar informados”.

PÉREZ, Ernesto

-¿Quienes migraron a las redes sociales?
-Es un fenómeno muy bonito porque por un lado está la evolución natural de las audiencias digitales, que en Venezuela tiene más de una década. Estamos en el 2017, ya no es algo nuevo sino que es parte de tu día a día, son millones de usuarios. Hay más usuarios de Twitter que lectores de impresos. Esto ocurre porque quieras o no la gente adopta las tecnologías y las va aplicando. Por otra parte, está el lado traumático, unas que huyen de la censura gubernamental y llegan a lo digital. Llegan porque les quitan su programación, porque el gobierno entró a las casas y escogió qué ven las audiencias, entonces se fueron a las redes. ¿Dónde está la gente metida? En un filtro social. Es decir, en las plataformas en las que te enteras de las cosas que ocurren por la selección que hacen tus amigos. En Twitter sigues medios y gente que comparte cosas, esto permite que todos vean lo que va ocurriendo y selecciones lo que compartirás. El segundo canal de comunicación privado, que es Whatsapp, donde no hay manera de llegar a todos, pero ciertos contenidos llegan a muchos y eso no hay manera de controlarlo por el gobierno.

-¿Cómo reconocer a un buen infociudadano?
-Lo que hace la gente en realidad no es periodismo. La gente realmente cuenta lo que le da la gana y eso es buenísimo porque por un lado se informa por filtros sociales y hay otros que pueden producir información. Todos tenemos la posibilidad de hacer cosas (dispositivos, cámaras, celulares, redes), pero hay quienes se destacan porque están cerca del acontecimiento, quienes saben contar, que agregan valor y autenticidad, eso hace que prefieras voces sobre otras. La construcción de certezas es el gran reto de los infociudadanos, porque no sabemos nada de lo que pasa mañana. Sin embargo, cuando uno va siguiendo a especialistas en áreas, uno construye ideas de proyección. Un buen ciudadano es en definitivamente quien agrega valor. Internet es un espacio de conversaciones. En una fiesta, siempre se escucha al que cuenta bien el cuento, el que sabe hablar mejor, hay que tratar de ser ese sujeto. En el caso de especialistas, pueden tomar la palabra cuando es su momento, sea cual sea el caso.

-¿Cuál es el papel del periodista en esta era?
-Es clave porque la función social que cumple el periodista se hace necesaria. En un momento cuando pasan tantas cosas, necesitas a alguien que te diga “hasta este momento pasa esto”, alguien que defina la realidad. Lo segundo es que el periodista tiene que entender que existe una calle y una cibercalle, pasan cosas afuera y pasan cosas en esa red donde la gente te cuenta cosas. Lo tercero es que muchos de esos ciudadanos que generan información necesitan al periodista que acompañe y la procese. Si el periodista acompaña audiencias y tiene una base de datos de gente confiable, estamos hablando de periodistas con más poder que antes porque esa audiencia serán sus primero lectores. En ese sentido, tendrá aliados en esa red que le exigen. Es una suerte de periodismo colaborativo que mejora su labor. Solo sí sabe escuchar y jugar al juego digital: entender que el público sabe y puede crear contigo. Si eres el periodista del olimpo que sabe todo, pierdes.

-¿Cómo se maneja el contenido “amarillista” en redes sociales?
-La circulación de imágenes y videos de acontecimientos fuertes o violentos no lo puedes controlar. Sirven para generar opinión pública y sensibilizar, pero para que llegue a un organismo internacional necesita estar sustentado. Convertir el dato en una denuncia, un procedimiento y luego con eso agotas instancias hasta que llegas a una superior. Necesitas transitar por una ruta doble: la primera es generar el “mira qué feo lo que pasa en Venezuela”, es decir la opinión pública y la sensibilización afuera; pero otra parte que también diga esto fue denunciado y la autoridad no ha tomado decisión o medidas. Esto escala porque hiciste la tarea, si te quedas con el videíto no funciona. Necesitas caminar la ruta institucional, es “súper gallo”, pero es lo que permite demandar después. Es justo porque los organismos no dan respuesta a estas denuncias, es que hay que hacerlo. Si no, es como si no hubiese existido, tu necesitas ese papelito que diga recibido, luego es que puedes decir “yo denuncié esto y el Estado no hizo nada”.