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Michelle Hooyboer-Winklaar, education with a purpose

Michelle Hooyboer-Winklaar, education with a purpose

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Michelle Hooyboer-Winklaar, education with a purpose

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15 marzo, 2016
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PERDOMO, Edward

Michelle Hooyboer-Winklaar is a woman of challenges. She tackles them head on, is not afraid of them, and does not hesitate in making decisions. A few years ago, some friends told her it would be a bad idea to get involved in politics and the price it would take on her professional career in International Telecommunications.
At that time she knew there were no guarantees. She knew that success goes hand in hand with effort, and the determination to make changes.The desire to lead her life through unknown paths, has allowed her to hold two positions in the executive cabinet of Aruba. First as the Minister of Economic Affairs, and presently as the highest educational authority position on the island.
She is the only woman out of nine ministers, and two years later she understands it was a wise decision.She is married and has two children, seven and nine. Speaking from her office she asserts that her role as a government official, does not interfere with home life. “They don’t care that I am a Minister. First and foremost I am their mother, so I have to find time to check homework and make school lunch bags. Fortunately my husband helps out, we both share these responsibilities”.
Michelle’s parents are Arubians, however, she was born and lived in Canada for 34 years. “I left Canada to get away from cold weather and snow. I don’t have brothers or sisters and my family is not big, so I felt lonely and said to myself : Let`s see what the island has to offer. I always miss certain things and places from my homeland, but Aruba is definitely my home” She tries to find free time and cook. Smiling, she says that she pampers her children with pumpkin pie, but their favorite dishes are chicken parmesan, caesar salad and penne pasta.
She insists that her interest in working in education, came after accomplishing some economic reforms. “Education is one of the most important aspects for a country. If you strengthen education, you will transform generations”.
For Michelle, big changes begin with small steps. “We know that four years is not enough time to change a system already in place. Therefore, we are focused on things that are not working in order to start making changes. It does not a matter how big or small the country is or its state of affairs, the children should always have access to education”.
Among the views takes in from children and teenagers, is their vision of justice and indifference to labelling.
For her, education has no limits. “We should never believe that it is enough; schools should be a place where children want to go and learn”.
Amongst her life goals, she evaluates the possibility to to continue in politics, and to train young people who are interested in starting a business. She also dreams about creating a foundation to foster love for reading.


 

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PERDOMO, Edward

Michelle Hooyboer-Winklaar, educación con propósito

Michelle Hooyboer-Winklaar es una mujer de retos, ella responde a los desafíos, no siente miedo y tampoco titubea al tomar decisiones. Hace algunos años sus amigos le hablaron de la mala idea de pisar la política y del costo que traería en su carrera profesional como especialista en Telecomunicaciones Internacionales.
En ese momento sabía que no había garantías, pero también que al éxito lo acompaña el esfuerzo y el empeño en lograr cambios. El deseo de conducir su vida por trechos desconocidos le ha permitido ocupar dos cargos dentro del gabinete ejecutivo de Aruba, primero como Ministra de Asuntos Económicos y hoy como la máxima autoridad educativa de la isla.
De los nueve ministros ella es la única mujer, y dos años después entiende que su decisión fue un acierto. Está casada y tiene dos niños de siete y nueve años. Desde su despacho asegura que su rol como funcionaria del Estado no tiene cabida dentro del hogar. “A ellos no les importa que sea ministra, yo soy primero madre, así que tengo que buscar tiempo para corregir las tareas y para que cada uno lleve su almuerzo a la escuela. Afortunadamente cuento con la ayuda de mi esposo, los dos nos compartimos las responsabilidades”.
Michelle es de padres arubianos pero nació y además vivió 34 años de su vida en Canadá. “Salí para escapar del frío y de la nieve, no tengo hermanos y mi familia no es muy grande así que estaba un poco sola y dije: veamos que me puede ofrecer la isla. Siempre extraño algunas cosas y lugares de mi país natal, pero Aruba definitivamente es mi casa”. Hace lo posible para conseguir un rato libre y cocinar. Entre risas asegura que consiente a sus pequeños con un pie de calabaza, pero sus platos favoritos son el pollo parmesano, la ensalada césar y la pasta penne.
Insiste en que su interés por trabajar en la educación nació después de haber logrado ciertos cambios en la economía: “La enseñanza es uno de los aspectos más importantes para un país, si tú puedes reforzar la educación, podrás trascender generaciones”.
Para Michelle las grandes transformaciones comienzan por pasos muy pequeños. “Sabemos que en cuatro años no podemos cambiar un sistema, por eso estamos enfocados en las cosas que no están funcionando para comenzar a cambiarlas. No importa cuán grande o diminuto sea un país, ni cuál sea su situación, los niños siempre deben tener acceso ella”.
Entre las cosas que rescata de los más pequeños y de los jóvenes es su visión de la justicia y su apatía por las etiquetas. Para ella la educación no tiene límites. “Nunca se debe pensar que es suficiente, las escuelas deberían ser un lugar en donde a los niños les guste ir a aprender”.
Entre sus planes de vida evalúa la posibilidad de continuar en la política y de adiestrar a jóvenes que deseen iniciarse en los negocios. También sueña con crear una fundación para estimular el amor por la lectura.