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Carnavales venezolanos que no se rinden

Carnavales venezolanos que no se rinden

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Carnavales venezolanos que no se rinden

Curiosidades

5 febrero, 2016

De la colonia y su conquista nos quedaron el idioma, la religión y hasta parte de nuestra gastronomía. El carnaval entra en ese combo de elementos que fueron implantados en Venezuela y que la condición caribeña de su gente fue trasformando para darle color, sabor y ritmo. Desde 1873, con Antonio Guzmán Blanco como abanderado, el evento que se celebra dos días antes de la cuaresma tomó su mayor popularidad, que fue creciendo con el pasar de los años y que cada región fue adaptando de acuerdo a sus necesidades y sus gustos.

Los tiempos de crisis que vive el país han mermado y hasta hecho desaparecer aquello que ya es una tradición para muchos y fiesta para otros. Carnavales como los de Maturín y Cumaná dejarán de celebrarse este año por falta de presupuesto o por fenómenos naturales que dificultan su realización. Sin embargo, hay varios ejemplos de festividades en este país que decidieron seguir adelante con los preparativos y ofrecer el más digno de los espectáculos a pesar de los problemas.

Carúpano: Color y fiesta

La elección de las reinas marca el inicio de los eventos que se realizan en la capital del municipio Bermúdez del Estado Sucre. Carúpano tiene una trayectoria de más de 50 años a través de su carnaval, hecho que le mereció ser declarado Evento de interés turístico en 2014. Su preparación comienza varios meses antes de la fecha y se convoca en ella a miembros de la comunidad que comienzan a elaborar disfraces de fantasía, carrozas y eligen a sus candidatas para que los representen.

Cuenta Ángel Toussaint, coordinador de este evento, que en este último año aunado a la presión habitual de la preparación del cronograma de actividades, se suma la presunción de recibir más visitantes de lo habitual, pues festividades de localidades vecinas suspendieron sus eventos, lo que les indica a ellos que los turistas migrarán a esta tierra para disfrutar del desfile de carrozas, los eventos culturales y los pocos conciertos que el ajustado presupuesto permitió realizar en esta edición. Piensa él que unas 200 mil personas vendrán a vivir lo que denomina “la magia del carnaval”, es por eso que se habilitó un plan de prevención de todos los cuerpos de seguridad para que propios y extraños se vean impactados en el menor grado posible por dos grandes problemas que podrían empañar sus actos: la falta de agua y la inseguridad.

Sin tratar de pensar mucho en eso, cada habitante de este suelo que siente la festividad se dedica a dar los últimos toques de color y brillo a sus vestidos, pintar la carroza y darle altura para que se vea a kilómetros de distancia, preparar los disfraces de los niños que en muchas ocasiones celebran al ícono cultural del pueblo llamado Los Negritos de Cerisola y disponer posadas, hoteles y restaurantes para que los que visiten Carúpano quieran regresar el año siguiente.

La elección de la reina y mini reina del Carnaval de Carúpano se celebra este sábado 6 de febrero, mientras que los desfiles de comparsas y carrozas se realizarán el lunes 8 y martes 9 de febrero.

La hamaca: El ícono de una comunidad

La muerte de un personaje es el punto de partida de un acto cultural que se lleva desde hace más de 145 años en el Barrio de San Millán en la ciudad de Puerto Cabello (Estado Carabobo). Alrededor de este difunto, las mujeres que lo lloran y el arrebato de celos que provoca en los hombres se celebra un carnaval muy particular en esta barriada, que atrae cada año a más de 1.500 personas que asisten al entierro del lunes a las 12 de la noche y a la procesión que culmina 12 horas después.

Pese a que este año San Millán y su gente son los únicos representantes de las actividades carnestolendas en la entidad (esta ciudad tampoco celebrará carnavales), la alcaldía solo les dio un aporte de Bs. 50 mil que probablemente no alcance para vestir a los 300 hamaqueros que honrarán este evento de origen curazoleño, pero dice Nancy Hernández, representante del grupo Tambores de San Millán, que eso no hará que suspendan algo que forma parte de la esencia de un pueblo. Ella junto a su esposo Germán Villanueva tienen más de 40 años a la cabeza del Baile de la hamaca y otros cuantos eventos del calendario que tiene esta comunidad. Dice que así sea sin ropa saldrán a bailar los siete kilómetros de ida y vuelta que representa esta especie de procesión; las razones: amor por los orígenes, pasión por la cultura, respeto a las tradiciones.

El velorio comienza a las 12AM del lunes 8 de febrero en la Casa del Tambor en San Millán. La procesión de La hamaca da inicio a las 12PM del martes 9 de febrero.

La Colonia Tovar: Ejemplo de organización

En La Colonia Tovar ya sabían que la situación económica del país arreciaría con el pasar de los meses, eso por lo menos es lo que dice Ronald Gutmann, Presidente de la Cámara de Comercio de este pueblo perteneciente a las montañas del estado Aragua y ahora Jokilis Superior o lo que es lo mismo: maestro de ceremonias de la cofradía. Por eso se prepararon durante todo un año como lo hacen siempre (no esperaron la ayuda gubernamental), entre todos aquellos que se beneficiarían de la visita de más de 10 mil personas que esperan para esta edición. Ajustaron los detalles para comenzar desde este jueves la programación organizada en torno a este arlequín y las vacaciones que comienzan antes de la cuaresma.

El Jokili es una especie de payaso que representa el espíritu del carnaval coloniero, que se pasea por las calles, que desfila, que entra en los comercios y que entretiene a los turistas durante cuatro días. La tradición no se relaciona tanto con los orígenes del folklore venezolano, pero sí mucho con la preservación de las costumbres de los habitantes de este suelo. Su estirpe germana les indica que deben amar a su tierra, en la que viven, pero también respetar los pueblos de donde provienen. Eso hacen cuando reviven este acontecimiento que supone más que un disfraz y un portador del mismo. Familias enteras se unen para lucir el atuendo que está compuesto por un pantalón y un camisón rojo, que como detalle nacionalista incluyó los otros dos colores del tricolor patrio, una máscara de madera, un cuello blanco, un gorro de goma espuma, un par de zapatos de cuero rojo que terminan en punta y una vara de cuya punta cuelga una bomba hecha con vejiga de cochino. Solo la confección de cada traje sobrepasa los Bs. 100 mil, a lo que hay que sumar el adorno de las carrozas. Les pregunta uno si vale la pena y contestan todos al unísono con un rotundo sí: “forma parte de lo que somos, mucho le costó a nuestra gente instaurar un estilo de vida y una tradición que por nada dejaremos que se pierda con los años”.

La noche de las batas blancas (Despertar del Jokili) se efectúa el jueves 4 de febrero. Los desfiles y participación del Jokili en los comercios del pueblo se realiza durante los días sábado 6, domingo 7, lunes 8 y martes 9 de febrero.

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