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La historia de Sentimiento Muerto justo a tiempo

La historia de Sentimiento Muerto justo a tiempo

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La historia de Sentimiento Muerto justo a tiempo

Entrevistas

Este próximo 19 de noviembre el periodista, productor y escritor William Padrón lanza el libro "A la Hora Justa", obra que aborda desde la perspectiva de sus propios protagonistas la historia de Sentimiento Muerto, una de las bandas emblemáticas de la escena musical venezolana contemporánea. Publicado por Ediciones Plan B, hace parte de la colección Música Para Leer, iniciativa literaria curada por la Fundación Nuevas Bandas. Tendencia entrevistó al autor de este inédito trabajo bibliográfico.

17 noviembre, 2015

Iván Gabaldón

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A la Hora Justa. ¿Por qué elegiste el título de esta canción para introducirnos en esta biografía de Sentimiento Muerto?
Fue el último sencillo promocional de la banda antes de disolverse. Es como una especie de homenaje a Pablo Dagnino, autor del tema, ya que al final fue él quien llevó el nombre de Sentimiento Muerto sobre sus espaldas. Pablo y Cayayo fueron los últimos miembros originales de SM que mantuvieron el legado del grupo. Con la desafortunada muerte de Cayayo las cosas cambiaron y Pablo queda como el personaje que vio nacer y morir a la banda. Después de dos décadas de disolución, todos los integrantes deciden hablar sobre SM para un libro y para mi fue como “a la hora justa comprenderás, ni antes ni después”, todo lo que pasó alrededor de. Durante el proceso de escritura e investigación, al final de todas las entrevistas, mi esposa me dice que A La Hora Justa, vamos a ser padres.Fue una de las canciones que más escuché al mudarme a Caracas.

Sentimiento Muerto marcó una época, hito del rock venezolano que influyo en la imagen, sonido, entorno social y manera de expresión de toda una generación. Una historia que puede narrarse como quien la vivió en primera persona o quien simplemente la presenció. ¿Qué perspectiva elegiste para desarrollar este trabajo?
Una serie de conversaciones con los protagonistas de ese hito. Cómo forman la banda, como van saliendo integrantes, los que van entrando, cómo se disuelven, anécdotas de un legado musical que sin querer lo hicieron con la inocencia y determinación de unos chamos que siendo buenos amigos, sólo estaban demostrando que tenían una voz en la sociedad. Tener las agallas de revelarse contra una sociedad que no era la que imaginaban. Quiénes cuentan toda la historia son ellos con sus declaraciones. Yo simplemente soy el hilo conductor de las ideas. El lector va a sentir que habla con ellos mientras se entera de cuentos, conflictos, ideas.

Según tu investigación, ¿a qué atribuyes la importancia y vigencia de Sentimiento Muerto dentro del rock venezolano?
Fue la primera banda con exposición que se atrevió a criticar a la sociedad, creó un concepto y sembró unas bases de marketing musical sin proponérselo. La vigencia siguen siendo sus letras, el atrevimiento a la hora de mezclar sonidos y eso que denominaban el ritmo rico. No tenerle miedo al cambio, a pesar de venir del punk coquetearon con lo caribeño, el funk. El atrevimiento siempre deja buenos resultados.

¿Cuáles fueron los retos investigativos de este libro?
En principio temía poder contactar a Héctor Castillo por la agenda tan complicada que tiene como productor. Fue gracias a Pavel Tello, bajista de Caramelos de Cianuro, quien tiene una relación cercana con Héctor porque fue el productor de su disco, quien me ayudó a la conexión. Héctor fue muy gentil y dispuesto. Luego armarme de valor para convencer a Pablo Dagnino de hablar de Sentimiento Muerto. Honestamente, bastaron dos conversaciones para que accediera. Pablo y yo nos conocemos por lo menos desde el año 98, hemos hablado de miles de cosas y cuando le pedí que habláramos de SM, algo que sabía que evitaba, me dijo que por tratarse de mi, por el respeto que me tiene y yo a él, nos sentáramos a hablar de esto. Mi argumento era el que el primer libro de Sentimiento Muerto debía ser contado por sus integrantes y no plagado de anécdotas de terceros. Era la oportunidad de que todos hablaran de una de las bandas más influyentes de nuestro rock venezolano ya más maduros.

¿Qué elemento en común percibiste de cada uno de los protagonistas de esta agrupación considerada esencial dentro de la música contemporánea venezolana?
La madurez al tratar temas que en su momento fueron conflictos. El hecho de que ya todos hayan limado asperezas, que todos perciben sus errores como algo del momento y ya lo entienden así. Quizás si hubiésemos escrito este libro en los 90s, habría estado lleno de dimes y diretes, pero fue a la hora justa cuando se hizo. El punto en común siempre fue Cayayo, el afecto hacia él, los momentos que vivieron. Otro detalle es que se dieron cuento de que la inmadurez del momento les jugó en su contra.

¿Cuánto tiempo te llevó desarrollar este trabajo investigativo?
El planteamiento se hizo a final del año pasado. Empecé poco a poco durante febrero y todo el grueso se hizo en los sucesivos meses. Al principio me dediqué a leer tesis de grado, reencontrarme con los discos de la banda, oír todo esos conciertos piratas que tengo guardado, buscar recortes de periódicos, etc. Leer el libro de Eugenio Miranda Cayayo: Alma Perpetua para no repetirme y abordar sobre mi perspectiva las entrevistas. Para mi fue un aprendizaje este libro, le agradezco a todos estos músicos su disposición de contarme cómo fue la experiencia y el viaje de Sentimiento Muerto.

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MÉNDEZ, Francis

¿Busca esta colección de libros “Música Para Leer” documentar por escrito la historia de nuestro rock?
Del rock, el pop, lo tradicional. No se le puso etiquetas porque la idea es documentar por escrito lo que ha sido nuestra cultura musical.

Cayayo, el gran mártir del rock venezolano. Venerado por las generaciones actuales, ¿qué era lo que lo hacía tan especial y diferenciaba del resto de los protagonistas de la escena rock nacional?
Cayayo era, al menos lo que conocí de él durante el tiempo que compartimos, una persona sencilla, sin poses, eso sí tenía claro sus intereses musicales y búsqueda. Un oído educado, influencias bien marcadas. La versatilidad con la que afrontaba sus proyectos musicales. Su eximia interpretación como guitarrista. Lo especial estaba en la honestidad de sus composiciones. Me hubiese gustado que esa veneración se le estuviese haciendo en vida y no que su muerte sea el objeto de reconocer su legado. En Venezuela tenemos ese mal, nos cuesta reconocer a los que siguen aportando. Así como Cayayo es sin duda un gran guitarrista, personajes como José Luis “Cheo” Pardo (Amigos Invisibles) y su formidable ejecución, el mismo Alvaro Segura (Zapato 3) con su potencia, solo por mencionar a guitarristas mediáticos porque bien podríamos reconocer a Carlos Moreán, Jorge Spiteri, Durban LaVerde… y en eso radica la importancia de hacer estos libros, la colección Música Para Leer. Fíjate que sin ir muy lejos, un país como Argentina, un chamo de 14 años es capaz de entender, respetar e idolatrar a Spinetta, Charly García, sin problema alguno.

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GABALDÓN, Iván

¿Qué buscas dejar entre los lectores como autor de este libro y quienes han apoyado esta gran iniciativa de Ediciones B y Felix Allueva?
Mi interés es que los lectores descubran el legado, vayan a los discos a disfrutar de sus canciones y entiendan de dónde viene nuestra música pop rock contemporánea. En este momento deben estar 50 adolescentes descubriendo un disco de Led Zeppelin ¿Por qué no descubrir una de las joyas de Sentimiento Muerto y replantearse sus gustos musicales?

¿Podríamos decir que la auténtica cultura de rock venezolana nació con Sentimiento Muerto?
Al menos el lado punk conceptual. Como toda historia, están aquellos que no tuvieron exposición. Si nos remitimos a los 80’s incluso SM vino primero que Desorden Público y ya eso nos da una idea. Cuando ambos empiezan a tener exposición en paralelo, los define el estilo musical.

Según tu criterio, ¿a dónde estaría el rock venezolano actualmente si no hubiese existido Sentimiento Muerto?
Seguiríamos en la búsqueda. Afortunadamente de esa camada nos quedó Desorden Público que tenía el mismo espíritu rebelde de Sentimiento Muerto. De repente no estaría tan bien estructurado lo que vino luego con Zapato 3 o Caramelos de Cianuro, tal vez el nivel de madurez y entendimiento que nos mostró La Calle o Dermis Tatú, no se habrían manifestado sin que la semilla SM hubiese hecho todo esto.

¿Cuáles son tus cinco canciones preferidas de Sentimiento Muerto?
“A La Hora Justa”, “Nada sigue igual”, “Manos frías”, “El Payaso”, “La Estampida”… Me la pusieron difícil, jajaja

Para más información sobre William Padrón:  Soliloquios & Exorcismos | Twitter | Instagram

Bonus: El lunes 23 de noviembre se proyectará por primera vez el documental que “Una fábula muy trillada: La Violó, La Picó y La Mató… 20 años después”, escrito y dirigido por William Padrón y el cual trata sobre los 20 años del disco de Dermis Tatú. Será en el Centro Cultural Chacao. Entrada Libre.