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Don Francisco, el gigante de los sábados

Don Francisco, el gigante de los sábados

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Don Francisco, el gigante de los sábados

Revista

Catorce mil horas al aire durante 53 años no fueron suficientes para quienes crecieron viendo cada semana al grande de la televisión hispanoameriana. Don Francisco le dice adiós a su público a sus 74 años para encontrarse con Mario Kreutzberger.

8 octubre, 2015

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Mario Kreutzberger es reconocido por haber entretenido a la audiencia más grande de habla hispana. Su talento cautivó cada sábado a dos millones de personas alrededor del mundo. Es un hombre de risas y chistes pero muy reflexivo que enamoró a tres generaciones en Estados Unidos y América Latina.

Su larga trayectoria se resume en dos números y cinco décadas. Durante 53 años animó el programa de variedades más longevo de la televisión Sábado Gigante. Su legado llegó a 43 países, logrando alcanzar un poco más de 14 mil horas de transmisión.

El mundo lo conoce por sus ocurrencias en la conducción y la hilaridad en su desenvoltura, pero más allá del presentador carismático, alegre y emprendedor, es humano. El desconsuelo sí tocó su puerta; en su biografía Entre la espada y la TV que él mismo escribió, confesó que el único día que no animó su programa fue cuando murió su madre.

Insiste siempre en que un animador debe estar contento y proyectar energía para conseguir el cariño del público con el fin de dejar de lado al ser humano que paga cuentas, que le duele el estómago y que está deprimido. Aunque parecidos, entre el personaje y él, hay mucha diferencia.

Los aplausos y el éxito no siempre lo acompañaron. Su primera experiencia al frente de las cámaras fue un rotundo fracaso. El Show Dominical, como se llamó su primer programa en su natal Chile, estuvo al aire menos de un mes. Una semana más tarde lo contrataron y fue cuando inició la conducción del show de variedades, concursos y entrevistas, que se llamó inicialmente Sábados Alegres para luego pasar a ser Sábado Gigante.

No fue hasta 1986 cuando el espacio televisivo y Don Francisco enfrentaban el mayor desafío: pensar en la internacionalización. Desde entonces se grabó en Estados Unidos, pero la fidelidad de la audiencia fue tal que se propuso transmitirlo en países como Guatemala, Nicaragua, República Dominicana, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela y Honduras.

Mario comparte algunos rasgos de su personaje como Don Francisco. Ambos son francos, sencillos y muy carismáticos. Se ríen a destiempo, son afables, y jocosos. La perseverancia es una de sus virtudes, y una de sus mayores preocupaciones en sus inicios era lograr llegar al año de transmisión.

Su sueño estuvo a punto de desmoronarse pero se vistió de furia y optimismo y con alegría logró apagar las 53 velitas de un espacio televisivo con el que ingresó en el Paseo de la Fama en Hollywood, recibió un premio Emmy en 2005 y hasta un homenaje el pasado mes de julio en los Premios Juventud en Miami, en el que se le entregó un reconocimiento como Ícono de Generaciones.

Mario es un técnico modelista que sintió amor por la radio desde aquel primer encuentro. Su personaje nace después de estudiar teatro y de trabajar en un club deportivo cultural en donde imitaba a un alemán que no sabía hablar bien el castellano y que se llamaba Francisco.

Cuando comenzó nadie lo conocía, la televisión se transmitía sólo en 20 cuadras de su país natal. Siempre pensó que su apellido era muy difícil, entonces escribía debajo de su nombre: Don Francisco. Y desde aquel día así se le conoce. Es supersticioso y todas sus camisas tienen bordadas sus iniciales en el puño.

Es hijo de alemanes judíos que emigraron huyendo del holocausto nazi. Y se sintió fascinado por la televisión desde los 21 años. Aunque ha dedicado la mayor parte de su carrera profesional a entretener, conocer historias y a reencontrar familias, ha sido reservado en su vida privada.

Entre los momentos más difíciles que ha encarado se encuentra la enfermedad de su esposa Teresa Muchnick, con quien además goza de 53 años de matrimonio. Con ella tiene tres hijos: Patricio, Francisco y Viviana. Tanto su mujer como su hija padecieron cáncer. Pero su privacidad la mira con recelo y poco se conoció de esta enfermedad.

Vivi, como la conocen algunos es una reconocida y afamada presentadora de la televisión chilena, ella es quien se ha mostrado abierta al público al hablar de estos contratiempos. Ella no es la única que siguió los pasos de su padre, su hermano Francisco también es Comunicador Social.

Don Francisco también es abuelo de nueve pequeños. Es empresario, autor y compositor. Participó en dos películas, cuenta con tres álbumes de estudio y fundó un restaurante que terminó a cargo de su hija.

Otra de sus grandes labores es haber fundado el Teletón Chile a finales de los años 70. En ese momento ya había ganado popularidad pero sentía que debía hacer un aporte al público que tanto lo había apoyado.

Entonces ideó una campaña benéfica en solidaridad con los niños con discapacidades físicas, llamada Teletón, un evento anual que recauda millones de dólares. Su éxito condujo a la expansión del evento en 16 países.

El proyecto surgió en un momento que llamó la “depresión del éxito”, que define como el instante en la vida de un hombre en el que no tiene nada más que hacer y que lo pone a prueba para fijar nuevas metas. Terminar con un programa al que dedicó su vida, no le será fácil.

A sus 74 años y a solo semanas de su última aparición en Sábado Gigante, él no es el mismo, hoy cuando se mira al espejo observa a un Don Francisco más respetuoso y con menos fuerza. Si algo hay de cierto es que su rostro, su voz y su risa nadie la apagará. Mientras tanto una multitud se pregunta: “¿Qué dice el público?”.