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Aprendiendo a soñar con Donaldo Barros

Aprendiendo a soñar con Donaldo Barros

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Aprendiendo a soñar con Donaldo Barros

Entrevistas

Hay quienes consideran que los sueños son proyectos que solo se quedan en el deseo. Pero, ¿acaso de dónde surgen las aspiraciones si no es de esos trazos de “irrealidad”? “Siempre he sido un soñador”, insiste Donaldo Barros y hoy, entre sus múltiples dedicaciones, le recuerda a los jóvenes venezolanos “cómo soñar”.

28 julio, 2015
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VILORIA, Ana

Un día, cuando estudiaba en el liceo, Donaldo Barros hizo un gol de chilena en su entrenamiento de fútbol, pero en vez de recibir una celebración campal, la acrobacia provocó el rechazo de su entrenador, quien decidió expulsarlo de la cancha al considerar que lo que hizo era digno de “un payaso”. Años después, se convirtió en bicampeón nacional de dominio del balón en la competencia Red Bull Street Style y representó a Venezuela en el encuentro mundial celebrado en Brasil en 2008.

Y es que si algo defiende este personaje que porta los títulos de agente de jugadores licenciado por la FIFA, comunicador social y fotógrafo, es que no importa qué tanto quieren ridiculizar tus sueños, hay que creer en ellos para hacerlos realidad. “No importa que los demás digan que tus sueños son pequeños, tú los tienes que ver gigantes”, resalta y con el fin de repartir esa creencia, hoy en día entre sus habilidades también se incluye la de conferencista con su charla “Persecución responsable de los sueños”, una actividad que nació de forma fortuita cuando le avisaron sin mucha anticipación que sería ponente en el primer TED que llegó a Venezuela en el 2010.

En una retrospectiva sobre su experiencia como agente, narrando las vivencias de jugadores como Josmar Zambrano y Michael Covea, entre otros, Donaldo busca con su conferencia aconsejar a los jóvenes sobre cómo conseguir de forma responsable las metas que tienen en la vida, como reconociendo en qué se tiene talento, trabajando como si no se tuviese casi dotes en ello, aprendiendo de la perseverancia y afrontando cada evento con humildad.

Sin embargo, para él muchos caen en el error del apuro, el egoísmo, los excesos y de esperar que las oportunidades sucedan sin ir por ellas. “Para el éxito hay que estar preparado, sino es un fracaso. La suerte es estar preparado”.

Hay muchos que la crisis los alejó a “buscar otros sueños”, ¿qué piensas de eso?
−Hay que identificar si lo que los llevó a irse es la crisis o la búsqueda netamente personal. Conozco mucha gente que se va porque se quiere ir, porque en Venezuela no se puede hacer nada, pero tampoco siento que muchas de esas personas hagan algo o que intenten hacer algo por su situación. Están esperando que las cosas sucedan, se quejan de la inseguridad y de la economía (que obviamente es algo que nos afecta a todos), pero me gustaría saber que hacen ellos para tratar de combatir este tipo de realidades. Que si bien a nivel macro son intangibles, a nivel micro sí se pueden lograr ligeras diferencias que, ¿por qué no? Pueden llegar a ser diferencias macro. Siento que muchísima gente se va sin saber a dónde se va. Aunque hay gente que se va porque aquí tienen un techo y no pueden seguir escalando, porque no tienen la infraestructura ni empresarial ni meritoria.

Dices “creer para ver”… ¿Qué nos falta “creer” de Venezuela para que sea ese país que permita “emprender los sueños”?
−Es que el país no es el que te permite emprender los sueños, es uno. Hay que creer en uno y en tu contexto para ver resultados. La credibilidad te ayuda a sentirte parte de un proceso, te ayuda a entender que el tiempo es tu amigo, a no ser inmediatista, a ser humilde y paciente. Entonces a la final no es que Venezuela te va a dar o no la oportunidad, aquí todo se da, todo el mundo puede hacer lo que quiere. Inclusive, el venezolano dentro de un sistema rígido que funcione a la perfección sufre, porque está acostumbrado a improvisar. “Lo que no puedo, lo invento”. En otras sociedades, donde verdaderamente te multan por manejar mal o por no pagar los impuestos al día, colapsan. Están en una sociedad perfecta, pero no les sirve, aunque tengan todo en sus manos porque les gusta la libertad. Entonces en esa libertad individual, siendo tu mejor versión y siendo responsable, aquí puedes lograr cosas impresionantes. No es Venezuela la que te quita las oportunidades, es la idiosincrasia del venezolano la que atenta y sabotea el emprendimiento.

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VILORIA, Ana

Precisamente ese saboteo es una de las mayores críticas de Doba (como se hace llamar). Para el venezolano el talento tiene nacionalidad extranjera, acusa y lo demuestra con un ejercicio sencillo. Suelta nombres de jugadores de ligas extranjeras y el público afirma que los conocen, pero los últimos nombres no tuvieron respuestas: eran deportistas venezolanos. “El talento no tiene nacionalidad. El talento es el talento y basta”. De allí que otras de sus motivaciones es propiciar el encuentro como país, entendiéndose por este a cada persona que habite en él.

Su propuesta es no menospreciar a los demás por sus apariencias, trabajo que demuestra con su serie de fotoreportaje en Instagram #HistoriasDeUnVecino, la que empezó hace once años y enseña cómo las personas, por menos que lo parezcan, tienen interesantes anécdotas que contar. “Tienes que conocer tu contexto para poder dar opiniones responsables, para ser parte de algo de una manera positiva. Un día empecé a preguntar por un trabajo fotográfico que hice. Me llevé sorpresas impresionantes y entendí que todas las historias son fundamentales e importantes dentro del mundo de cada uno. Hay que comunicar para que la gente entienda que no somos el centro del mundo, que el mundo no gira en torno a nosotros, sino que nosotros somos parte de un contexto que tenemos que respetar y valorar para que haya un colectivo más positivo”.

Historias de un vecino: él es José Allen, tiene 87 años, y es músico. "Siempre he estado ligado a la música. De joven tocaba armónica, pero un día vi un programa de televisión donde había un saxofonista y me enamoré del instrumento. Me fui a una tienda de música y gasté lo que tenía en este saxo soprano; así, sin estudiar. Yo sabía que iba a aprender a tocarlo; lo sentí", comentó Allen. "A veces la gente me pide que toque un 'Caballo viejo', por ejemplo, pero yo les digo que lo mío es el blues y algo de jazz; a veces se molestan conmigo pero no trasciende en nada malo", explicó. "Toco en la calle por la situación que hay, pero aquí estoy varias veces a la semana, siempre en Sábana Grande, tratando de relajar a la gente a través de mi música; eso es lo que quiero, que estén 'relax' y disfruten", dijo José. "¿Venezuela?, si quieres hablamos de Venezuela en otro momento", exclamó evitando el tema. "Sé que vamos a mejorar porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, como dicen". "Los jóvenes tienen que salir y hacer lo que les gusta. No pueden estar guardados ni escondidos; tienen que salir y mostrar lo que saben hacer. Tienen que creer más", culminó Allen para seguir dándole a su saxo. #historiasdeunvecino #caracas #venezuela

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Admite que Instagram es la red social que más responsabilidad le exige, ya que ha “participado en la vida de muchísima gente” gracias a esa plataforma. Pero también fue uno de los empujes que lo motivó a retomar su pasión por la fotografía y las capturas de Caracas desde ángulos singulares han llenado su cuenta de miles de seguidores. No solo por la calidad de la fotografía, sino por recordarle a los usuarios qué tan bella es la capital si de verdad se camina.

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VILORIA, Ana

¿Cómo el ciudadano de a pie puede recuperar la ciudad y sus espacios?
−¡Caminándola! Siendo parte de ella. Un ciudadano de a pie que sale de su casa y corre pa’l carrito y corre pa’ la casa no está caminando la ciudad. Obviamente, no le puedo decir a la gente “Salgan a las 11 de la noche. Vayan al Calvario a tomarse un café en las escaleritas”, sería una locura de mi parte porque hay gente que hace daño. Pero es menos la gente mala. Es mucho más la buena. Entonces si esta empieza a recuperar los espacios, a caminar más la ciudad, los malos van a acorralarse y poco a poco ir cambiando. Los mismos malos van a querer ser parte de esto. A lo mejor es un mundo tipo Heidi el que me imagino pero yo quiero confiar. Lo necesito, es algo interno que a mí me gusta confiar.

Ya que conoces bien la capital, nombra sitios a los que recomendarías ir
−El Silencio, el centro de Caracas, me gusta mucho el Ávila, el Hatillo me encanta, Sabana Grande, Chacaito, los Palos Grandes… Me encanta Caracas, es rarísima. Me encanta los techos de Caracas. Allí es donde hay que ir, a los techos de Caracas.

¿Qué te falta fotografiar?
−¡Todo! Le puedo hacer mil fotos a esa pared y son distintas. Ojalá mi cámara se funda de tantas fotos que haga.

¿Cuál dirías que es tu mejor foto?
−No tengo mejor foto, creo que eso te lo dejaría a ti como espectador. Mis fotos me encantan pero no porque sean mías, sino porque son fotos honestas. Me gusta algo, le hago la foto y no me la guardo.

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VILORIA, Ana

Eres fotógrafo, agente FIFA, escritor, comunicador social, conferencista y rescatas animales, ¿crees que los humanos somos en verdad seres plurales?
−¡De bolas! ¿No lo estás diciendo pues? El día tiene 24 horas y esas 24 horas varían dependiendo de cómo tu aproveches el tiempo. En eso sí el tiempo es muy relativo. Si tú aprovechas una hora al máximo haces más que un ladilla’o en un día entero. Por ende, a lo mejor tú puedes lograr que tu día tenga 48 horas o 72. Tu esfuerzo puede ser de tres en días en uno solo. Hay tiempo para todo, es cuestión de tomar decisiones. De bolas que somos plurales porque tenemos muchas actitudes y si tú eres una persona que se identifica con una sola fortaleza, reviéntala. Que de una u otra forma eso te va a abrir aristas y vas a terminar siendo plural dentro de esa única fortaleza que pensabas que era única.

Dedicándote a tantas cosas, ¿tu vida ha tenido un antes y un después?
−No. Yo siempre he sido así. Soy el mismo chamo de siempre. Una vez una persona en Colombia me dijo: “Es increíble cómo eres otro”, porque me estaba yendo bien dentro de la sociedad (nivel económico y m*riqueras de esa). ¡Qué bolas! Le dije que no, que era el mismo de siempre solo que la consecuencia era otra. La consecuencia ahora es distinta porque tengo años trabajando en algo que, bueno, naturalmente en cualquier momento iba a pasar o a lo mejor nunca. No hay un antes y un después, es un progreso.

Tantos años dedicándose al fútbol así sea en distintas formas, por ejemplo, era la razón por la que Donaldo se encontraba sobre el escenario del Centro de Arte Lía Bermúdez en Maracaibo aconsejando a jóvenes sobre cómo persistir y lograr sus sueños, conociendo a futuros posibles retratos para #HistoriasDeUnVecino, invitando a los asistentes a seguir la cuenta de su bulldog francés, @LucasFrenchie, y revelando que se considera, hoy por hoy, una persona con éxito. Pero no de esas que las abundancias los abruman. No. La cima para él es lo que logró: acostarse y despertarse tranquilo cada día.

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