GRUPO TENDENCIA

Don Francisco: El rey de los sábados

Don Francisco: El rey de los sábados

http://www.tendencia.com/2014/don-francisco-el-rey-de-los-sabados/

Don Francisco: El rey de los sábados

Revista

18 marzo, 2014

Su rostro, su voz, el programa que ideó, son todos lugares comunes para el variopinto público hispanoparlante que reconoce a Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld llamándolo con familiaridad Don Francisco. Tras cincuenta años presentándose a la cita de cada Sábado Gigante, el animador chileno de ascendencia alemana, devela al hombre detrás del personaje y la motivación detrás de la carrera que a sus setenta y tres años lo mantiene alejado de lo que define como “la depresión del éxito”.

don-francisco

Archivo Sábado Gigante

¿Qué representan para usted estos cincuenta años de trayectoria?
Un aprendizaje de comienzo a fin, hay que acordarse que comencé cuando tenía tiernos veintidós años y ya estoy pisando los setenta y tres. Comencé sin ninguna experiencia, creo que a lo largo de los años y de las oportunidades que este oficio me dio, pude aprender todos los días. Estuve dispuesto y sigo dispuesto a aprender todos los días.

¿Se imaginó que tendría esta trayectoria en la televisión?
Cuando uno empieza lo hace con tantas dificultades que mi sueño era tratar de llegar al año (de transmisión) pero a las ocho semanas me echaron. Afortunadamente, a la novena me tomaron, solamente he estado una semana afuera del aire en estos cincuenta años. Mi sueño era llegar al año, luego a los dos años, y así lo fui cambiando a los cinco, los diez, los veinte, los veinticinco, hasta ahora que cumplí cincuenta y un años.

¿Qué lo capturó del medio?
Era un medio nuevo que conocí por casualidad mientras estudiaba mi verdadera profesión: yo soy técnico modelista. Estaba en Nueva York cuando conocí lo que para mi era una radio distinta que en vez de tener un pedazo de tela tenía un vidrio y descubrí que era una radio que se veía y escuchaba. Eso fue amor a primera vista.

don-francisco-4

Archivo Sábado Gigante

¿Su familia tuvo que ver con esa elección de carrera?
Claro, mi papá tenía un pequeño comercio de ropa, no era profesional y su sueño era que su hijo fuese un técnico profesional. Primero estudié en Santiago, hice un par de cursos, también unos cursos de contabilidad. A los 19 años él lo propuso y a mi me encantó la idea de ir a los Estados Unidos, vivir aquí y prepararme.

¿Hasta el día de hoy se identifica como diseñador?
Sí, porque la cualidad de diseñador no la puedo perder es una profesión que estudié y me titulé, aunque si debo decir que como diseñador no tengo practica.

¿Cómo nace el concepto de Sábado Gigante?
El concepto de Sábado Gigante nace cuando estoy en Estados Unidos y veo muchas horas de televisión al día para tratar de mejorar o aprender inglés, porque sabía muy poco. Vi a los grandes de la televisión Steve Allen, Johnny Carson y Ed Sullivan. Cuando llegué a Chile el mundial de fútbol trajo por primera vez la televisión, terminado el mundial me fui a presentar a la televisión diciendo que yo había visto más televisión que muchos de los que trabajaban en ella – cosa que es la verdad porque yo había visto mucha televisión durante dos años-. Veía a Nicolás Mancera “Pipo”, un animador argentino fallecido hace poco, que tenía un programa que llamado Omnibus, mezclando eso con los programas de larga duración y lo que había visto en Estados Unidos, hice una formula propia que tenía ingredientes básicos como humor, animación, juegos e información, que fui guiando semanalmente de una forma distinta dando lugar a lo que hoy día es Sábado Gigante, una sopa que tiene los ingredientes básicos pero que, según el lugar donde vaya o la ocasión, puede cambiar un poco el sabor, agregarle o quitarle algunos ingredientes pero sin sacar los básicos.

¿Cuál era su meta al llevar al público un programa tan multitudinario?
La historia es un poco larga, a mi me echaron en Estados Unidos, también me echaron las primeras ocho semanas en Chile y, cuando me tomaron a la novena semana, me dijeron que yo no me podía quedar en ese día porque era el mejor de la televisión, que era el domingo de 8 a 9 de la noche, entonces me dijeron que como hubo mucha gente que reclamó y quería verme, me darían un espacio el único día que la televisión no transmití. La televisión transmitía de domingo a viernes y los sábados eran para limpiar los equipos, y allí me dieron un pedacito, eso además coincidió con un ley que comenzó el “sábado inglés” que consistía en que el comercio cerrara a la una de la tarde. En ese entonces había solo televisión a blanco y negro y dos canales, yo fui una de esas dos opciones que comenzó tímidamente con una hora y llego a tener durante veinte años ocho horas en vivo.

don-francisco-3

Archivo Sábado Gigante

¿Cómo nace el personaje de Don Francisco?
Don Francisco nace cuando era joven. Empecé a estudiar teatro y en un club judío, un club deportivo cultural, hacía una imitación de un judío alemán que no sabía hablar bien el castellano y que se llamaba Francisco. Cuando empecé nadie me reconocía porque realmente la televisión transmitía a veinte cuadras a la redonda y siempre pensaba que mi apellido era muy difícil, entonces, tímidamente, puse debajo de mi nombre y mi apellido “Don Francisco”, como seguían sin conocerme puse Don Francisco encima de mi nombre y apellido, y como a las diez semanas cambié mi nombre y apellido y quedé para siempre como Don Francisco. Una anécdota curiosa, en Estados Unidos pensaban que mi nombre era Don y mi apellido era Francisco.

¿Cuál es la mayor diferencia entre Don Francisco y Mario?
La diferencias es la que siempre se presentan entre el ser humano y el profesional en cualquier actividad. La oportunidad, la energía, lo que uno debe proyectar para conseguir el aplauso del público, quita un poco de lo que es el ser humano que paga cuentas, que le duele el estomago, que está deprimido o está contento, un animador no tiene esa posibilidad, un hombre que se relaciona con el público tiene que estar siempre bien frente a él, tiene que estar siempre contento, cuando le están haciendo una entrevista tiene que ser rápido, tiene que saber editar lo que dice. La persona y el personaje son muy diferentes.

¿Qué rasgos de su personalidad deja ver como Don Francisco?
Lo reflexivo, quizás no me titulen así, pero yo me titulo reflexivo, un hombre que hace una reflexión sobre las cosas que van ocurriendo.

don-francisco-2

Archivo Sábado Gigante

Cómo animador se ha caracterizado por su carácter jovial, ¿qué le da risa?
Soy una persona que se ríe a destiempo, a mi me causan risa muchas cosas que a los demás no. Yo tengo un sentido del humor particular, un humor para mi mismo. Pareciera que a veces le veo humor a la vida diaria, ahora mismo estoy metido en una “tranca”, como le dicen en Venezuela, y como hay que tomar lo bueno de lo malo, yo tomo lo malo con humor.

¿Qué opina de las parodias que han hecho de su programa?
Cuando uno hace un programa por tanto tiempo está sujeto a ser parodiado. Cuando era más joven me consideraba buen imitador y muchas veces hacía parodias, en últimos tiempos no las he hecho y pienso que las parodias pueden ser ofensivas también, no tienen solamente una intención artística, pueden destacar las cosas que les parecen graciosas de nuestro programa, cosas que piensan ellos que no deberíamos hacer. A veces son una crítica al contenido.

Hubo un antes y un después en lo profesional desde que inicia las transmisiones desde Miami, ¿qué significó esto en lo personal?
Un gran cambio porque estaba acostumbrado a hacer un programa para un país con un grupo homogéneo de telespectadores, donde llegaba desde al último empleado hasta el presidente de la república. Entonces, hablábamos de llegar a una minoría -mayoría ahora- en los Estados Unidos, como lo dijimos alguna vez en los comienzos con el slogan “separados por la distancia, unidos por un mismo idioma”, teníamos un grupo heterogéneo de hasta veinte o veinticinco nacionalidades sentadas en el mismo estudio con una raíz común que era el idioma.

¿Cómo enganchar a una audiencia tan heterogénea?
Hicimos un cambio porque en Chile las entrevistas y el humor eran más específicos sobre el país y aquí nos tuvimos que ampliar a los temas que nos son comunes a todos: el amor, las discusiones, los problemas de pareja, el trabajo, los jefes, los despidos, las enfermedades, las cosas que le pasan a todas las personas del mundo.

El programa tiene de todo un poco en materia de entretenimiento, pero también cruza para tratar temas de importancia para la comunidad latina, ¿qué problemáticas quiere discutir con su audiencia?
Hay algunos temas que lo han ido mereciendo. Recuerdo que cuando yo empecé estaba en boga una enfermedad prácticamente desconocida que era el sida, entonces hicimos muchas entrevistas con médicos, empezamos a proteger a la población porque también es un programa de orientación. Hoy día hay muchas entrevistas sobre el género porque es algo que se discute mucho. También hemos hecho muchas entrevistas que tienen que ver con las personas indocumentadas, el gobierno y la inmigración, temas relacionados con la crisis económicas. Nos vamos guiando con lo que va ocurriendo y le va afectando a todas las personas.

don-francisco-5

Archivo Sábado Gigante

¿Cómo inicia su trabajo con la fundación Teletón Chile?
En un momento en el que me vino lo que yo llamo la depresión del éxito, en el momento de mayor éxito en Chile sentí que yo debía devolverle al público lo que me había dado, esta oportunidad de estar durante tantas horas delante de tanta gente. Fui buscando diferentes oportunidades de hacer algo social y caí en esto de la discapacidad por una serie de incidencias felices porque durante veinticinco años hemos podido cambiar el mapa de la discapacidad en Chile y hemos logrado exportar esa idea a dieciséis países.

¿A qué se refiere con la “depresión del éxito”?
Imagina que alguien se propone subir el Everest y falla cuatro veces, a la quinta vez después de siete años de prepararse llega, sube al Everest, coloca su bandera en la cima y grita hacia abajo “lo logré”, ¿qué pasa con ese hombre si no tiene inmediatamente un nuevo proyecto? Se viene “la depresión del éxito” porque ya no tiene qué hacer, no tiene nada por delante, ningún desafío. En ese momento dices bueno, ahora lo voy a subir de nuevo pero despacio, tienes que ponerte una nueva meta.

En el documental Testigos del Silencio, explora el periplo de su padre de la frontera alemana a Chile, ¿qué le motivó a reencontrarte con esa parte de su historia familiar?
Siempre estuve reconciliado con ella, todavía tengo que reconciliarme conmigo mismo pero digamos que siempre me ha gustado saber más de la historia. Mi padre era un sobreviviente del holocausto, hace poco se conmemoraron sesenta y cinco años de la “Noche de los cristales rotos” donde se destruyeron y se quemaron ciento cincuenta y siete sinagogas y treinta mil personas que no habían cometido ningún otro delito que su origen, una de esas treinta mil personas fue mi padre.

¿De allí su cercanía al tema de la inmigración?
Claro, yo soy hijo de inmigrantes y he podido entender lo que significa ser un inmigrante al vivir aquí (en Estados Unidos) veintinueve años.

Entonces, ¿dónde se siente en casa?
Creo que uno se siente en casa donde uno vive, pero dónde está su historia es donde uno nació, dónde uno dio el primer beso, dónde están sus padres para siempre, donde dejaron sus restos, dónde recuerdas la infancia, el colegio, la historia es imposible de olvidar.

¿Qué mantiene vivo de esa herencia judía?
La tradición, soy una persona religiosa, entendiendo que lo que está escrito ha sido la base rectora de la religión cristina y católica, los diez mandamientos han sido el marco por el cual se ha regido la humanidad en general, siguiendo esos valores que son universales y humanistas creo que estoy cumpliendo también con mi fe.

¿Cuál fue su mayor sacrificio para cumplir con las demandas de su carrera?
El primer sacrificio es la familia, porque uno no distingue muchas veces bien entre el ego, el aplauso, la familia, las necesidades y lo que demanda ese esfuerzo por conquistar el público.

don-francisco-6

Archivo Sábado Gigante

¿Cómo es un día de su trabajo actualmente?
Normalmente me levanto hago deporte, después me ducho y me voy a la televisión al canal, aquí y allá. Estoy una semana del mes en Chile. Ahorita estoy llegando a Univisión porque tengo que grabar unos comerciales, y así estoy grabando más o menos desde el medio día hasta las diez de la noche o la medianoche que voy a mi casa.

¿Tiene algún pasatiempo?
En una época mi pasatiempo era el mar, pescar, navegar y hoy día mi pasatiempo es más bien, descansar disfrutar de la conversación y de los amigos.

¿Cómo ha cambiado Mario comparado con el de los primeros años de Sábado Gigante?
El Mario de los primeros años era más atrevido, tenía más fuerza, este es más respetuoso y tiene menos fuerza.

¿Aún siente la presión de mantener los números del rating?
Hoy día siento esa presión, por eso algún día me tengo que reconciliar conmigo mismo para entender que no lo voy a poder mantener siempre.

En una sociedad que vanagloria la juventud, ¿le tuvo miedo al paso del tiempo?
No sé si la palabra es miedo porque es una situación que no se puede detener. He tratado de vivir con dignidad todas las etapas de mi vida y espero mantenerme en esta actividad por la que tengo una gran pasión siempre que sea digno de recibir ese respaldo del público.

¿Qué nexo guarda con su natal Chile?
Voy una vez al mes y hago la Teletón todos los años. Este año no hay teletón porque hay elecciones presidenciales pero acabo de terminar algo que se llamó Las caras de la moneda donde entrevisté a los nueve candidatos que se enfrentaron en los comicios del 17 de noviembre y voy a entrevistar al candidato que gané esta elección. También hago el programa Atrapa los millones llamado ahora La apuesta del amor.

¿Cuál es el legado que quisiera dejar con su trabajo?
Que fui honesto, buena gente, que trabajé y me esforcé por entregar lo mejor de mi al público que me ve y escucha.

Después de 50 años de carrera, ¿quedan metas por lograr?
Siempre hay una meta pendiente, sin meta viene la depresión del éxito.

¿El retiro es inevitable?
Tengo una respuesta cliché que tengo que repetir porque no hay nadie que no me pregunte eso hoy día y tengo que decir con honestidad: que he llegado a la conclusión que nadie sabe retirarse a tiempo, pero que al final lo retiran las circunstancias, el rating, la salud o los cambios programáticos. Cientos de razones lo retiran a uno pero retirarse voluntariamente de lo que uno más le gusta hacer, por lo cual siente pasión, es imposible, lo mismo va a responder un deportista si finalmente llega un día que dice “me tengo que retirar antes de que me echen del equipo, antes que pierda los torneos”. Voluntariamente tomar esa decisión es difícil pero algún día se va a tomar.