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Cayito Aponte, el primer rochelero

Cayito Aponte, el primer rochelero

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Cayito Aponte, el primer rochelero

Perfiles

1 marzo, 2014

CAMACHO, Álvaro

A Cayito Aponte o Rafael José Aponte, como dice su nombre de pila, eso del humor se le dio de manera innata. Nunca recibió formación alguna sobre actuación o comedia y mucho menos contó con un ilustre mentor que le enseñara canto lírico, pero ya desde la escuela primaria hacía gala de su gracia, de sus dotes histriónicos y de esa potente voz que le abría paso tiempo después. En quinto grado formó un trío musical, a los dieciséis años interpretaba con destreza el papel de cualquier personaje que le cuadriplicara la edad y cuando cursaba Arquitectura en la universidad ya se perfilaba como una de las promesas de la televisión nacional. Hoy es reconocido como uno de los progenitores del humor venezolano y como el eterno expresidente Carlos Andrés Pérez del programa de RCTV, Radio Rochela.

Pero su talento no debe dar pie a las dudas, su destacada trayectoria se forjó gracias al esfuerzo que dedicó a cada uno de los personajes que interpretó. Cada caricatura que realizó, —como él reconoce a su trabajo— la hizo desde el respeto y el estudio de quienes marcaron la cotidianidad del país. Para él, su labor no era la de ridiculizar a nadie, al contrario, era un punto encuentro donde tanto los televidentes como los mismos personajes que caricaturizaba tenían la oportunidad de reflexionar y acercarse entre ellos. La recompensa por su trabajo fue la admiración y el respeto de aquellos que, lunes tras lunes, durante cincuenta y un años, tenía el privilegio de interpretar desde su casa, Radio Rochela. Incluso, el mismo Carlos Andrés se reía a carcajadas con Cayito y le preguntaba en reiteradas ocasiones: “¿Cómo dice usted que digo yo?”. Fue precisamente así que frases como “supervivientes todos” y “se va la audiencia” pasaron a formar parte del imaginario colectivo del venezolano que se debate entre llorar sus penas o reírse de ellas.

Actualmente, el humorista, de setenta y ocho años de edad, interpreta en las tablas uno de los roles que más le ha exigido hasta ahora: un taxista que vive las infortunas de enamorarse en tiempos de dictadura durante la Venezuela de los años cuarenta. Aponte también dirige algunos restaurantes en Caracas, así como aprovecha cualquier oportunidad para impresionar a más de uno con su impecable entonación de zarzuelas y óperas.

Y aunque para Cayito el cierre definitivo de RCTV le dejó un sinsabor parecido al quedarse fuera de casa y sin llaves, su amplio talento le concedió una especie de vigencia e inmunidad que, aún desde las tablas y auditorios, lo mantienen como el primer rochelero del país. L.A.

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