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Heberto Añez vs. Presidente

Heberto Añez vs. Presidente

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Heberto Añez vs. Presidente

Entrevistas

31 octubre, 2013

Chuca- Chuca es el nuevo disco de Presidente, que es Heberto Añez, que es el mismo que toca el teclado en Tlx. Con varias facetas alternas a la musical, era necesaria una conversación a fondo para intentar entender a un personaje cuyo quinto álbum es una oda a la hiperlocalidad, un parábola de la memoria inmediata que empezó con “Solo”, dedicada a un desaparecido bar. Ese homenaje a la ciudad y a su entorno fue lo que nos trajo aquí y esto fue lo que Presidente dijo.

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Dondyk+Riga

¿Desde cuándo haces música?
Conscientemente, que dije “voy a hacerlo” y sentí la inquietud de hacer música, fue como a los siete años.

¿Querías ser músico o hacer música?
Era como una mezcla de todas porque vengo de una familia gaitera. Mi abuelo fundó un grupo que se llama Los Tucusones, siempre fue un grupo familiar, luego mi padre y mis tíos nacen y resulta que tienen talento para eso, mi abuela es compositora, pero todo muy folclórico, gaita, décimas y ese tipo de música. Todo el tiempo estuve involucrado con las presentaciones de ellos o en el estudio, que era lo que más me gustaba, lo que más me llamó la atención.

¿La parte de grabar?
Sí, porque grabar y ejecutar son dos cosas diferentes y cada una da un placer diferente y atañe cosas diferentes. Lo que era grabar como tal, toda la experiencia de grabar, la cuestión de que tú pongas algo y ese aparato recuerde y lo replique, me llamó mucho la atención. Como a los cinco o seis años, me regalaron un teclado y me parecía súper natural hacer canciones (mi abuela hacía canciones todo el tiempo), no era algo extraño.

¿Qué placer te genera grabar y qué placer te genera tocar?
Con tocar hay muchos placeres que se relacionan con la experiencia de cómo se recibe. En vivo, como era antes, la música simplemente respondía a algo del momento, algo inmediato. Es decir, para que la música se diese, tenían que haber músicos tocando, entonces todo ese momento en el que tú interpretas algo y todo lo que sucede desde que empiezas a interpretar hasta el final, la respuesta que pueda haber (si hay gente escuchando o si eres tú solo). Todo eso se entiende como en un tipo de espacio temporal muy diferente: si no está allí para escucharlo, lo pierdes, y es irrepetible por mucho que trates de emularlo o imitarlo.
La grabación responde a todo lo contrario. Hay gente que pasa mucho tiempo tratando de hacer una grabación que emule a algo en vivo. Tú puedes hacer eso o hacer algo totalmente prendido y súper sintético, que esté hecho con computadoras solamente, puedes extenderte diez o quince años haciendo una canción, puedes hacer experimentos con el audio y tratar de encontrar algo que en vivo nunca se te va a dar… En vivo es otra cosa, con un micrófono tú puedes volver la interpretación como algo muy íntimo, muy sutil, o puedes lograr cosas espantosas. En vivo es lo que tú puedas lograr ahí. Hay gente que hace las dos cosas, que está tocando en vivo y al mismo tiempo van disparando con computadoras o aparatos, ciertos sonidos.

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Dondyk+Riga

¿No tienes ninguna preferencia?
No, yo no tengo ninguna barrera con eso, no me interesa. O sea, me parece genial si haces una música extremadamente sexy y cruel, como puede ser la música electrónica, que es fría pero tiene una sensualidad extrema, como citadina. Puedes hacer eso o puedes hacer la música folclórica más rural que se te ocurra o de donde vengas, me parece que puedo entenderlo y valorarlo y verle ciertos rasgos apreciables. Yo creo que los estilos son cárceles. Hay preferencia, pero nunca puedes cerrarte, y sobre todo, si algo no te gusta es a lo que más hay que prestarle atención, porque te traza el carácter de alguna manera porque te alejas de eso y de alguna u otra manera tienes que abordarlo y saber por qué no te gusta.

Supongo que aplica en el campo emocional también…
Sí, en general. Yo creo que yo me enfermaría si cantara otra cosa que no fuera lo que soy yo.

¿Y desde cuándo escribes?
La primera vez que escribí fue la primera vez que hice una canción con música y todo. Como a los seis años empecé con una canción en la que la música la inventé, y la letra era improvisada. Estuve improvisando un montón de tiempo. Estuve de viaje en Los Cerrillos, en Mérida, con mis tíos, mi papá, mi hermana, y de la nada realmente empecé a cantar cosas del momento a capella. Antes del piano siempre tuve instrumentos de percusión y empecé con ellos porque yo soy baterista realmente.

Luego te cambiaste al piano…
Luego me cambié al piano y toco batería en Los Autómatas Inteligentes.

Ahora, si estás en Tlx como tecladista y, por otro lado, tienes a Presidente, es porque hay dos facetas creativas que quieres expresar de manera diferente…
Sí, es algo así. No es algo consciente y a veces sí. Es medio complicado, pero ni tanto, porque pasa lo siguiente: con Presidente es una cuestión más pura, no hay tamices en la mitad, son las cosas que yo quiero hacer y decir, es lo que yo soy al desnudo, es lo más personal. En cambio con Tlx está igual toda la honestidad desgarradora mía, pero hay muchas cosas que se negocian. De hecho, yo he sobrevivido Tlx y todo ha sido maravilloso porque yo me la llevo muy bien con Roberto (Jiménez), somos él y yo en cuanto a concepto y música. Obviamente Ciro Moreno y Andrés Morillo que tocan con nosotros aportan un kilo de corazón y muchas cosas, pero la mayoría de cosas que ellos tocan ya están compuestas desde hace años, lo que hemos hecho es que hemos ido grabándolo y publicándolo porque tiene otro tiempo de trabajo.
Tlx sí se podría decir de verdad que es otra faceta porque responde a otras cosas. El tiempo es diferente. Con Presidente es como que estoy todos los días haciendo algo. Mientras estoy esperando a que estemos lo más de acuerdo posible en Tlx, le dedico tiempo a Presidente. Hay mucha angustia personal en las dos cosas.

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Dondyk+Riga

Estoy entendiendo que la música representa de cierta manera un tipo de sufrimiento…
No sé si se sufra haciendo música. El arte, para mí, es el reflejo de la vida, y mi arte, como tal, es el reflejo de mi vida. Si yo estoy sufriendo, va a haber un arte sufrido, apuéstalo. Hay gente que tiene un motivo, yo no paro. Si estoy feliz, va a haber música como para bailar, si acaba de ocurrir una tragedia familiar, va haber música de eso.

¿Cuáles han sido esas influencias literarias específicas en tus cuatro discos?
Muchísimas. Sería mentira que yo te dijera que yo trato de reflejar alguna influencia de ese tipo. De verdad las cosas que más se ven en mis letras de otras cosas que lea, son palabras que aprendo. Sentimentalmente de repente no hay ninguna. De hecho, desde hace tres años tengo conflictos hasta con las cosas que yo leo, pero al mismo tiempo lo que me enamora son esas licencias del lenguaje. Poesía francesa me gusta leer mucho desde los catorce años, obviamente Rimbaud me encanta, mis letras sí tienen mucho que ver con sus palabras; Marcel Proust, Baudelaire…

Pura poesía…
Por una parte, pero lo que más leo en la vida es filosofía, de todos lados. Me gusta mucho la griega, me gusta mucho la presocrática, los estoicos, los sofistas… Mi favorito de todos los tiempos es San Agustín, creo que es lo mejor, eso quiero que quede registrado… San Agustín sí es una influencia gigantesca, lo tiene todo. Yo con él me río, con él lloro, me aterro. Me gusta mucho lo neoplatónico, él rescató de allí y rescató de muchos lados. Era un católico muy fuerte, aunque la iglesia le temía porque las cosas que decía eran polémicas. Me gusta mucho Plotino, Nietzsche me gusta, Freud también me encanta…

Nunca falta la tendencia a buscar en la filosofía algún tipo de respuesta…
Es que yo siempre estoy buscando respuestas. Ahí es cuando yo digo que tienes que dudarlo todo, realmente. Yo he tenido ciertas diatribas acerca de la existencia, acerca de la realidad, como todo el mundo, y tuve como unos tres o cuatro años en paz gracias a San Agustín. Lo que pasa es que ahorita es muy egoísta que yo esté tranquilo. Primero con mi familia han pasado un montón de cosas que no me dejan estar tranquilos y yo quiero que estén bien y eso no me deja dormir. Mi país está en un montón de problemas, a mi ciudad la están desintegrando, yo tengo aunque sea que quejarme o gritar o hacer que la gente se entere que estoy disgustado con eso. Yo celebro el amor, el cortejo, muchas cosas, pero hay otras que realmente me tienen muy angustiado. Las cosas más abstractas se van hacia la pintura o las artes gráficas que hago.

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Dondyk+Riga

¿Y en qué momento le dedicas tiempo a eso?
Es que es todo al mismo tiempo. Por lo general escojo el nombre del disco y hago el disco. Me pongo a trabajar en la portada y me hago una idea preconcebida de cómo debería sonar esa portada, cuál puede ser el carácter de ese disco. Yo me considero un artista multidisciplinario porque hago video, hago audio, hago ruido en general. Esa es otra cosa que me gusta acotar: yo no me considero como músico en general, sino como musicógrafo o algo por el estilo. A mí lo que me interesa realmente es el audio, puede tener música en él. Hay experimentos en cinta magnética de ruidos de cosas que caen, por ejemplo. Eso me parece súper agradable, y es audio. Me gusta el cine, me gusta el arte plástico, alguna vez hice teatro, tengo un corto en el que actúo también. Me gusta el arte en general.

¿Estamos hablando de Pavo 90?
Bueno, Pavo 90 es como una porquería, pero es algo. Me encanta porque es un chiste llevado a la pantalla.

Es genial, tiene citas memorables y da para reírse desde el principio…
Eso es genial, que te rías. Hay mucha gente que no lo entendió e intentó buscarle el aspecto técnico. Hubo mucho reclamos, ridiculeces como que en el supuesto Splash, que obviamente es Rock On y cualquier persona que viva en Maracaibo lo sabe… Porque eso es otra cosa que me gusta hacer en la música y en todo lo que hago. Me gusta meter la cosa local. Si no eres de Maracaibo y no lo entiendes me sabe a mierda, de verdad. Si yo tuve que aprender cuál era la Estatua de la Libertad y aprender cuál era la Venus de Milo y un montón de referencias que no se relacionan con lo mío, yo se lo quiero meter a las personas en la cara. Y es chovinismo, pero me gusta eso. Hay una cita que me encanta que es “habla de tu aldea y serás universal”. Claro, si no te gusta el país y te quieres ir, busca tu comunidad, y se te encuentras con una comunidad de focas y quieres hablar de eso, eres bienvenido. Pero yo particularmente que adoro mi patria y quiero trabajar aquí y hacer que se pueda ver acá, me gusta hablar del tema local.

Haces tus propios videos y diseñas el arte de tus discos, escribes, arreglas, editas, eres todo un autosuficiente… ¿Así fue el proceso de este nuevo disco?
Bueno, no como quisiera. Hay ciertos recursos técnicos y humanos que necesitan como apoyo. Y ese recurso humano come, se transporta, tienes que respetarlo de alguna manera. En este disco nuevo trabajaron trece personas además de mí y a todas hice el esfuerzo de pagarles por más que mucho se ofrecieron a hacerlo sin cobrar, porque es la única manera de crear una consciencia de trabajo. Lo ideal sería que pudiera ver una rentabilidad en el arte y no que tuvieras que ponerte a vender celulares o estudiar medicina para ver rentabilidad. Hay mucha gente que dice que como músico “no lo logró”. Pero ya va, ¿qué quieres lograr? ¿Quieres dominar el mundo? Yo por lo menos siento que como artista ya lo logré porque simplemente tengo la oportunidad de hacer lo que quiero. Lo que pasa es que si quieres tener una piscina como la de Missy Elliot… ya eso ni siquiera lo relaciono con el arte, sino con el show. La música es algo que está por encima de nosotros, implica muchas cosas. Creo que ni siquiera estamos autorizados para definirla. Cómo explicas que escuches una canción de te haga extrañar cosas que no has vivido, que escuches una canción y te haga reflexionar sobre algún asunto, que pongan reggaetón y comiences a moverte. Es una cosa indescriptible, y cómo no querer hacerlo, cómo no querer causar eso de alguna manera.

¿No te interesa la fama? ¿No está dentro de tu concepto de éxito?
No, eso no tiene nada que ver con la música, ni con el arte ni con nada de eso. Para algunas personas tener éxito representa poder cambiar su cocina cada año. Hay gente que dice que yo me conformo, yo no creo eso porque estoy muy claro en lo que quiero. Hubo un chamo que escribió al Facebook de Tlx y me hicieron llegar el mensaje porque no tengo ninguna red social –ahora hay un fanpage de Presidente pero no tengo ni la clave de eso-, y él estaba inquietado por la canción 1991, que escribí para la banda. Decía que esa canción se relacionaba mucho con él, que se identificaba con muchas cosas… Ya que pase eso, hacer mover algo dentro del cuerpo de una sola persona, es suficiente, qué más quieres…

¿Cómo vives la experiencia de tocar en vivo?
Muchas veces no me doy cuenta de qué pasa porque siempre lo recuerdo todo como una alucinación, es muy raro… A menos que pase algo específico, sobre todo con Tlx pasan cosas cómicas, como que una vez nos bajó la Guardia Nacional de la tarima, cosas así. Sí son cosas así, lo recuerdo. Pero de resto no, ni sé cómo se escucha. Esa es una frustración, yo jamás voy a poder saber cómo se escucha un toque en vivo mío.

¿Qué libros te han bifurcado el camino?
De verdad, Las confesiones de San Agustín y El túnel, de Ernesto Sábato, pero uno que me hizo girar los talones fue La montaña y su tiempo, que es un libro de arte que hizo Jacobo Borges.

¿A qué se debe la ausencia en las redes sociales?
La experiencia que he tenido con ellas ha sido de fumador pasivo. No tengo, nunca he tenido, pero muchas personas de mi entorno tienen y las experiencias que he visto son cosas que no me agradan. Te estoy hablando de gente que se deprime porque los dejan de seguir o que se relacionan muy bien por allí y en persona no lo hacen. La gente se descarta muy fácil entre sí por lo que ven en las redes sociales y es una distorsión muy loca de la percepción.

En medio de todo lo que no te interesa de las redes sociales y las relaciones por allí, y para no gustarte la sobresaturación de información basura de los medios, parece que naciste en el siglo equivocado…
Yo creo que yo debí nacer como en 1890. Estaba empezando el cine, creo que me hubiese tripeado esa época. Aunque ojo, eso es una fantasía romántica. Yo en realidad me considero una persona postmoderna.

¿Te gustaría que te olvidaran?
Sí. O sea, no es que sea mi meta, es que si me das a elegir, prefiero ser olvidado.

¿Por qué?
Me parece que los hombres que esperan que no los olviden se relacionan con otra cosa. Quisiera significar algo para la gente directa, de mi entorno. Eso es lo que me interesa. Sí le llega a otra persona de otro lado, genial.

¿Pero te interesa difundirla?
Para serte honesto, he tenido que ser un poco más flexible con eso de la distribución porque lo quiero hacer más rentable.

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