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Eva Blanco, la dama de la televisión

Eva Blanco, la dama de la televisión

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Eva Blanco, la dama de la televisión

Perfiles

1 octubre, 2013
*CAMACHO*, Álvaro

CAMACHO, Álvaro

“En sesenta años qué no puede haber hecho uno”. Eva Blanco está en lo cierto. Un curso de locución le dio inicio a una carrera en radio como locutora y actriz de radionovelas trabajando junto a Luis Alfonzo Larrain, Billo Frómeta y Arquímides Rivero. Ella fue uno de los primeros rostros de la televisión venezolana. Debutó como presentadora en la Televisora Nacional —cuando aún no existían canales comerciales— dándole la bienvenida a Alfredo Sadel, participó en unitarios como La niña de Guatemala, Catalina de Rusia, la recordada Historia de tres hermanas junto a Doris Wells y Eva Moreno. Se dio un paseo por las tablas del Teresa Carreño y el desaparecido teatro Las Palmas con obras como La venganza de Don Mendo, y actuó en películas como Cien años de perdón, Allá abajo en la selva y La oveja negra.

En más de seis décadas de carrera, numerosos personajes le han enseñado que “la actuación parece que es solamente para entretener pero también llena, uno se desdobla”. Tarareando “soy Cruz del Carmen Chacón, la señora de Pimentel, tengo una bella familia que vale por seis, vivo pegada al fogón pero gozo al cocinar”, recuerda vívidamente a la madre trabajadora que interpretó en El sol sale para todos, de César Miguel Rondón, sabiendo que en la vida real logró darle también un rol protágonico a su profesión y a la maternidad.

El primer papel que interpretó fue el de San José en el pesebre viviente escolar. Ese espíritu arriesgado que la impulsa a tomar las oportunidades que tocan a su puerta se ha mantenido vivo; mientras algunas colegas se preocupan por la escases de personajes para mujeres mayores, a ella se le juntan las vacaciones por trabajar consecutivamente en ¡Valgame Dios!, Los misterios del amor y El árbol de Gabriel, y asume el reto de darle vida a un personaje como Enelda en La viudad joven, que le permitió crear ficción dentro de la ficción.

Esté grabando o no, procura visitar el canal. Disfruta de compartir con sus compañeros en Venevisión y de ver en su tiempo libre el trabajo que realizan; le gusta ir al teatro, la música popular y los clásicos de Beethoven, Tchaikovsky y Chopin. En los próximos años desea seguir haciendo el trabajo al que le dedicó toda su vida, teniendo de su lado la sabiduría de quien vio nacer a la industria de la telenovela en el país. “Los actores podemos trabajar hasta que tengamos uso de razón y hasta que Dios nos dé vida y salud. Para los actores no importa si estamos arrugados o no, importa que hagamos lo que vayamos a desempeñar con mucho amor y respeto” dice. M. A.