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Esto no es una entrevista con Willy Mckey

Esto no es una entrevista con Willy Mckey

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Esto no es una entrevista con Willy Mckey

Entrevistas

25 octubre, 2013

ADVERTENCIA: lo que está por leer no es una entrevista con Willy Mckey, poeta, parte de www.ProDaVinci.com y líder de un pillaje de ideas que se desató en Maracaibo durante el aniversario de la Tienda Tapara. Esta es una conversación sobre la búsqueda de respuestas creativas en esas cosas que, aparentemente, no deberían cruzarse jamás.

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Juan De Los Mares

¿Qué podemos saquear?

Las obras más interesantes de saquear son las más fuertes de quien no va a echar de menos ese poquito que te vas a llevar para enriquecer lo que estás construyendo. No hay que confundirlo con el homenaje, ni con el tributo, ni con la influencia sino con esa posibilidad de que cuando me convierto en lector de una obra la incorporo a mi capital simbólico circulante, algo de ella me pertenece. Allí también estaría el hecho de que lo que te apropias de la obra debe ser algo de lo que puedas hacerte responsable, que te pueda pertenecer.

Si como espectador siento que algo de la obra es mío por default, por haber dedicado mi tiempo a verla, escucharla o leerla, ¿dónde encuentro el límite entre el saqueo y el irrespeto al autor?

Cuando hablo de saqueo también hablo de que no sea un arrase, que quede la huella clara de que el autor pasó por allí. La intención es que eso quede plasmado en quien consume la obra que es producto de la evolución de un saqueo. No es apropiarse un fragmento y publicarlo, es dejar ver que ese fragmento está robado y mudado de lugar porque es el apropiado, porque tenía sentido involucrarlo en esta obra nueva. No es llevarse las cosas que están mal puestas, sino llevarte eso que estabas buscando para conseguir el objetivo, la emoción que quieres generar en el otro, sirviéndote de alguien que ya lo hizo antes. No sé donde estaría el límite pero creo que el saqueo funciona mejor cuando la obra nueva se permite ser disfrutada y te lleva a contemplar ese paisaje de donde sacaste esa joya para hacer un nuevo producto cultural.

Caemos en una especie de show, don’t tell. Tomamos el referente para exponer mejor una idea, para apelar a cierta emoción…

O puede ser porque necesitabas decir algo en alguna manera y tuviste la suerte de que alguien ya lo había dicho y puedes tomarlo para seguir avanzando. Eso te permite elevar tu lugar de vuelo. No tiene sentido lanzarse en paracaídas desde un piso cuatro, si puedes ir generando referentes para que la caída libre te permita hacer el performance de abrir el paracaídas y que no se trate simplemente de salvar tu vida de esa caída. A medida que tienes más referentes tu punto de lanzamiento es más elevado y lo que va a esperar la gente de ese producto es más amplio.

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Juan De Los Mares

Porque es mucho más complejo…

Es mucho más complejo porque en el arte y las humanidades el conocimiento no se sustituye sino que coexiste. Cuando estoy hablando contigo de literatura, digo literatura y estoy diciendo Shakespeare y Borges, pero cuando Borges hablaba de literatura no estaba diciendo Roberto Bolaños. Esa cantidad de nombres que se van agolpando hacen que el acto creativo y el saqueo sea inevitable en la medida en que partes de la obra de esa persona que estás tomando como el piso para despegar.

¿Nos estaríamos acercando a la cultura del remix?

No creo que lo que tengamos sea la cultura del remix pero confío demasiado en el remix como tributo, incluso en el remix como gesto crítico. En el momento que yo decido que mezclar tres cosas, estoy desechando todas las demás posibilidades y tiene que haber un gesto crítico que justifique la elección de esas obras para que el producto que resulte tenga sentido. No es simplemente ponerlo porque combina, sino porque eran precisamente las tres o cuatro piezas que necesitabas para generar lo que querías.

Vamos tomando de esa piscina de cultura pop lo que necesitamos para generar una imagen y que nos capten la referencia…

Y eso requiere de un proceso amplísimo de investigación, que no es simplemente un proceso de deductivo ni exhaustivo -en el sentido de agotador-. En la investigación hay un proceso creativo que te hace seguir las pistas. Para poder escoger las cosas que quieres mezclar tienes que ver muchos contenidos completos, estar familiarizado con ellos, con sus dinámicas, con como funcionan, con que incidencias tienen con tu obra y el valor que tienen, para que quien disfrute de ese remix se sienta seducido por la fuente original y se devuelva a ella.

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Juan De Los Mares

Hay que ir segregando referencias para poder llegar allí, estamos sobresaturados de influencias…

Eso es maravilloso porque a un niño de nueve años puede bastarle ver El rey león para entender Hamlet. Ese gesto mínimo de manejar un referente previo convierte a las reinterpretaciones o a los remixes en aproximaciones de sentido, en posibles puertas de salida de la pieza que estás visitando, como salidas de emergencia que confiesan las escaleras, los ductos.

¿Cuál es el imaginario que manejas para formar esa estructura?

Me interesa mucho la cultura pop y la cultura de masas. No puedo separarme de mi lectura de la obra de Gille Deleuze y Felix Guattari, que la hice completa para mi tesis de grado, ni de el hecho de que cuando a mi me preguntaban de niño que quería ser cuando fuera grande respondía: “Pedro Infante”. Allí donde están esos conceptos risomáticos y complejos de Deleuze, está Escuela para ricos, Pedro malo y Jorge bueno, y una experiencia en detrimento de Joselo o de Lila Morillo. Cuando uno se sienta a escribir lo hace con todas las experiencias culturales que ha ido acumulando. Lo que a mi me interesa es ver dónde está la posibilidad de esa mezcla, dónde existe el hecho posible justificado, no simplemente la cosa anárquica o el chiste cultural de juntar una cosa con otra para generar un absurdo, que haya el asunto complementario que haga que las fronteras entre eso que llamaron alta cultura y baja cultura sean ilegitimas. Cuando se hizo la película de He-Man (1987), parecía un capítulo de dos horas de los Power Rangers. Dolph Lundgren, que hacía de Ivan Drago en Rocky IV, era el He-Man elegido, y la chica de la película era una adolescente Courtney Cox, que después sería la Mónica Geller de Friends, porque el comic no era respetado como influencia o como posible producto creativo, pero cuando hacen Iron Man con un actor como Robert Downey Jr. y hay una inversión en experiencias como The Avengers, te das cuenta que en la producción de material creativo, en las industrias y en el replanteamiento del consumo cultural, existe una generación de personas para las cuales el comic es una influencia valida, tan valida como la Muerte en Venecia de Thomas Mann que motiva una película de Visconti. Son referentes que tienen una épica interna de la que te das cuenta cuando empiezan a ser tomados de una manera distinta.

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Juan De Los Mares

Como lo que estás trabajando en el yoruba western de Santo…

El punto de partida de Santo tiene que ver con la actualidad, si de verdad es tanta la influencia extranjera que están teniendo nuestras dinámicas culturales y políticas, ¿qué pasaría si alguien mezcla el western con lo yoruba?. Con la justificación de la ficción puede generarse una aventura posible a partir de las potencias creativas que están en algo que, aparentemente, no se va a cruzar jamás, eso es el yoruba western. En ningún momento alguien que escribía historias de cowboys se habrá imaginado que un campeón de natación como Bud Spencer terminaría siendo uno de los coprotagonistas de westerns hechos en Italia, nadie se imaginaba que José Torres, el actor que todos conocen por ser Tacupay en Kaina, hizo spaghetti western en los años sesenta, o que el autor de obras como Gran Torino (Clint Eastwood) empezó siendo el chico de las películas. Esa manera en las que se cruza el consumo creativo tiene que ver con permitirse la posibilidad de no verlo con prejuicios sino como una experiencia cultural, es decir, en lugar de medir algo como alta cultura o baja cultura, preguntarse si te gusta o no, eso puede convertirse en un punto de partida mucho más eficaz para producir nuevos sentidos.

¿Se trata de ser menos come m****a y aceptar toda influencia?

Exactamente, hay que comer de todo.