El cine sudamericano es más que armas y pobreza

Tengo Miedo, en competencia por Mejor Cortometraje Internacional en el Festival Manuel Trujillo Durán 2012. Lo proyectan el sábado 28 de enero, a las 2 pm en el Lía Bermúdez

Por María “Pepa” Albornoz

¿Que distingue a Los Angeles del resto de los Estados Unidos?  Al fin de cuentas tiene calles que exhiben los usuales Mc Donalds, Starbucks y 7-Elevens por los que reconocemos al país.  La diferencia es que acoge a las personas más ambiciosas del mundo con una misión: conseguir un Golden ticket al cine Hollywoodense.

Son las 10pm y me encuentro en el bar del Arclight Hollywood, discutiendo con una reconocida productora Latina la situación del cine Sudamericano.  Ella, con sus 45 años de vida y colaboraciones con directores como Spike Lee, me observa hablar apasionadamente, y por un momento me pregunto si tengo tres cabezas “En 1940 por los daños que la guerra causó, comenzó una relación amor y odio entre Hollywood y Sudamérica: te necesito, te quiero, pero no te lo digo.” Con esta pobre analogía que le he dado, su expresión es de temor y asombro “¿Qué edad tenes vos?” “Veinte y seis” le respondo yo.  Dos días después me pide que le envíe mi guión porque desea producirlo.  Ahora me encuentro en el proceso de llevar la obra de Casona, Prohibido Suicidarse en Primavera, a la pantalla grande.

Desde que llegué a Los Angeles a estudiar cine cuatro años atrás, he sido parte de un fenómeno: Aquí las oportunidades llegan así vayas a un café o a un bar.  Se respira cine, se vive cine. El taxista es guionista o actor, soñando con audicionar para Scorsese.  Es así como he logrado trabajar para gente como George Clooney, Grant Heslov, Sid Ganis, Hugh Jackman y más recientemente, con solo seis meses de graduada: Joshua Kolden y Studio Pyxis.  Empecé trabajando como asistente de producción en el estudio, y a los cuatro meses fui promovida a Productora Creativa y guionista.

Lo más importante ha sido reconocer que soy parte de dos minorías que pudieron haber ido en mi contra: soy mujer y latina en una industria dominada por hombres.  Para alguien como yo, se requiere doble el esfuerzo y devoción. Y se ha visto remunerado con experiencias como haber sido seleccionada por dos de mis trabajos en el 2011 para el “Female Eye Film Festival” en Canada con un guión titulado “Fe, Esther” acerca de una reportera Colombiana que es enviada a un pueblo fronterizo en Venezuela para cubrir la supuesta aparición de la Virgen María en una tabla, descubriendo una conexión con su pasado. El guión ganó también varios premios en festivales Americanos.

El Latino no ha tenido mucha relevancia aquí es únicamente por no poseer el poder de dar luz verde a proyectos, ese trabajo es de los Americanos en su mayoría y existe un miedo por parte de la vieja generación de productores Sudamericanos.  Ahora más que nunca, Hollywood necesita historias frescas, historias que tengan un factor común en las audiencias globales y es nuestra obligación como nueva generación de cineastas, darle al mundo historias que hablen de lo hermoso de nuestra gente, somos más que armas, drogas y pobreza.  Somos tierras ricas en color, amor y minerales. Y de eso no sólo Hollywood, sino el mundo entero quiere saber.