Anglicismos: ¿Colonización lingüística?

Por Bernardo Henríquez

La lengua española es la lengua materna más hablada después del chino mandarín, con unos quinientos millones de personas que la poseen como primer idioma. Es regulada por veintidós academias a nivel mundial y es lenguaje oficial de veintiún países. Está, como todo lenguaje, abierta a cambios semánticos y de dialecto. Pero, gracias al desarrollo social,  el idioma está en constante cambio, integrando palabras de diccionarios ajenos al idioma propio. ¿Esto significará que el idioma español está en riesgo de una casi completa extinción?

Los anglicismos han existido por centurias, ya sea en el idioma formal o coloquial. Palabras como ‘líder,’ ‘fútbol,’ ‘chance’ y ‘confort’ son términos que, si se observan bien, tienen una etimología derivada del inglés. Claro, el inglés tiene una amplia gama de palabras derivadas de otros idiomas, pero estas palabras se ingresaron al idioma cuando este estaba siendo formalmente concretado por los entes que lo gobiernan.

Gracias al estrecho margen de distancia de la comunicación que ha sido forjado por la incesante revolución tecnológica de este siglo, nuevas palabras se han ido creando con cada aparato o servicio que se inventa. Ejemplo de esto, en el idioma inglés, la palabra ‘Skype’ se ha convertido en un verbo no muy usado. En el español se inventó el verbo ‘chatear,’ al inventarse el método de mensajería instantánea por Internet.

Hoy en día, en una época donde la mayoría de las cosas son sutilmente coloridas y minimalistas, la alienación viene en las cosas pequeñas. Últimamente se ha podido ver cómo la palabra ‘ponquecito’ está siendo sustituida por la palabra ‘cupcake,’ por razones de mercantilismo y diferencia. Caso similar es la palabra ‘dietético’ sustituida por la palabra ‘light,’ (nótese bien cómo se deletrea. Si termina en ‘th,’ es 99% probable de que sea un adjetivo de cantidad en vez de un sustantivo.)

Incluso la palabra apropiada para definir este proceso es un anglicismo. El idioma español ha estado sido ‘alienado’ por tantas palabras no aceptadas por la RAE, que algún día el idioma se convertirá en una especie de remoto spanglish.