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Roberto González, goles como negocio

Roberto González, goles como negocio

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Roberto González, goles como negocio

Perfiles

1 mayo, 2010

DONDYK+RIGA

Sentarse en las gradas atestadas del estadio Giuseppe “Pepino” Costa un domingo cualquiera y entrada ya la noche, es saber que durante los próximos minutos se jugará algo serio en la cancha de fútbol. Para quien no logró ser futbolista éste es un gran sueño, mientras que para el adolescente que se está formando es una vitrina para exhibir su talento. El culpable de todo esto es Roberto González. Aunque es abogado, los fanáticos del balompié en Maracaibo lo conocen como “Popo”, el organizador de los torneos que se disputan en la Vereda del Lago. Irónicamente, este joven empresario del fútbol no lo juega. Proveniente de una familia diestra para el béisbol quiso seguir su legado, sin embargo, a los cuatro años y medio fue diagnosticado con la enfermedad de Perthes, una afección del fémur: “Los doctores al principio le recomendaron a mi familia enyesarme desde la cintura hasta los pies por seis meses. No había ni un caso curado en Maracaibo pero con la llegada del doctor Nelson Socorro me convertí en el primero. Me colocó un aparato con barras de metal de treinta centímetros entre mis piernas y pasé un año y tres meses caminando en cunclillas. Al quitármelas quería jugar béisbol pero no podía correr, así que hice natación. Pese a que era algo terapéutico, siempre he sido competitivo así que entré en el equipo del colegio Bellas Artes. Al crecer ya podía correr y jugar todo lo que quisiera”. Habiendo aprendido la lección sobre superar adversidades a muy temprana edad, una vez graduado Roberto optó por vencer el desempleo creando oportunidades: “Le comenté a mis amigos la idea de organizar un torneo de fútbol. Mientras todos se lo tomaron como juego, yo me lo tomé en serio. Alquilé la cancha del colegio Alemán, reuní árbitros y llevé el calendario de los juegos y las estadísticas. Aunque era poco el dinero del premio, lo que le importaba a los participantes era ganar y ser reconocidos. Así que para contribuir con ese sentimiento compraba los trofeos más grandes que conseguía. Al fin y al cabo lo que se llevaban eran sus anécdotas. Son personas que viven la ilusión de jugar como si fueran profesionales y yo vivo la ilusión a través de ellos. Yo sólo quería importar esa emoción que se ve en un equipo cuando gana un mundial, una copa o un título”. A sus veinticuatro años, Roberto sólo aspira a seguir los pasos de su ídolo: su abuelo, Mario González, uno de los fundadores de la Pequeña Liga de Béisbol Coquivacoa y cuyo nombre fue honrado con un estadio en San Jacinto. Con una revista especializada bautizada Zudeporte, planes para crear su propio complejo, trece torneos celebrados, veintiocho equipos compitiendo y las copas cada vez más grandes, “Popo” va camino a lograrlo. A.B.