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Leo Viloria, genio del estilismo

Leo Viloria, genio del estilismo

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Leo Viloria, genio del estilismo

Perfiles

1 octubre, 2009

DONDYK+RIGA

Su familia lo bautizó como Leonel y aunque es mejor conocido en los salones de belleza como simplemente Leo Viloria, este reconocido estilista zuliano se define a sí mismo como un “psicoterapeuta de la belleza” para quien no existe remedio más eficiente para subir el autoestima que un extreme makeover: “Cada quien es el reflejo de su imagen, así como te sientes así te percibirán los demás. Es por eso que yo no tengo clientes sino pacientes”. El quinto de siete hermanos creció observando la habilidad de su mamá para cortar cabello e imitándola en cuanta persona se ofreciera: “Comencé desde muy temprano a improvisar cortes. De hecho, en el colegio los profesores me pedían que me quedara después de clase para arreglarlos. Yo me asustaba pensando que había salido mal en algún examen y resultaba que era para que les cortara las puntas del cabello. Era un éxito, sin embargo, todo lo que sabía era muy empírico”. Al graduarse de bachiller y tras varios semestres cursando Idiomas en LUZ, partió rumbo a Houston para estudiar lo que verdaderamente su vocación le exigía en la Bellaire Beauty College. Durante tres años trabajó con la importante cadena francesa Jacques Dessange. A sus veinticinco regresó a Maracaibo con toda una carrera por delante: “En mi vida he tenido dos grandes mentores que mi admiración los convirtió en mis ídolos a imitar: Antero Villasmil y José Luis Indriago. Éste último me permitió ser su asistente en Studio 72 y al fallecer prácticamente sus clientes me quedaron a mí. Esa fue una gran responsabilidad pues se trataba de atender su legado”. En 1990, Leo dio el gran paso de abrir su propio salón de belleza, uno que hasta el día de hoy sigue tan vigente como el primer día y que ha servido de escuela para otros reconocidos estilistas como Manuel Calicchio, Jimmy Isea y Franklin Leal: “He tenido mucha aceptación y la fortuna de tener clientes fieles. Y es que por más buen estilista que seas, si no tienes carisma o profesionalidad no destacas. Esto lo he tomado como una profesión. Antes se veía al estilismo como un oficio menospreciado, pero con los años eso ha cambiado en Maracaibo. Hoy en día es catalogado como una profesión y hasta un arte que requiere de estudio y talento. No sólo se trata de arreglarle el cabello a alguien, sino de ofrece atención integral, en el sentido de que hago cirugías plásticas pero sin pabellones ni anestesias. Mis transformaciones son con maquillaje y peinados”. A.B.