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Rosa Rangel, optimismo sanador

Rosa Rangel, optimismo sanador

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Rosa Rangel, optimismo sanador

Perfiles

1 mayo, 2008

DONDYK+RIGA

Esta gastroenterólogo es una de esos médicos que inspiran una confianza casi maternal en sus pacientes. Esta optimista de la ciencia creció rodeada de una familia de anestesiólogos, cirujanos plásticos y dermatólogos y desde pequeña soñaba con vestir la bata blanca. Rosa Rangel egresó de La Universidad del Zulia y su motivación por superarse la orientó a un postgrado en Medicina Interna y a una especialización en Gastroenterología, faceta con la que se ha ganado el reconocimiento y el cariño de sus pacientes: “Mi trabajo es apasionante. Cuando a uno le gusta lo que hace lo disfruta al máximo y nunca se cansa. Es una carrera muy hermosa, en la que se necesita innovar y no quedarse dormido ni un minuto para mantener el nivel de exigencia y estudio, pues todo lo que ayer fue verdad hoy es mentira”.

Ser madre y médico a la vez son  tareas que la doctora Rosa ha tenido que balancear a lo largo de sus veinte años de experiencia laboral. El sacrificio de su propio tiempo le ha permitido cumplir con los pequeños pero valiosos, detalles que implican ser madre de una niña y dos varones, cuyas edades distan mucho entre sí: “Siempre digo que he tenido a tres especialistas en casa: tengo al que nació cuando cursaba mi carrera de médico, al internista y a la gastroenteróloga, quien nació cuando cursaba mi especialización. Viví con los tres cada una de esas etapas. Con mis hijos me hice mujer, ya que aprendí a ser madre y nadie nace sabiendo cómo hacerlo”.

A pesar del poco tiempo que pasa en familia, Rosa no se arrepiente de los sacrificios naturales de su carrera; de hecho, su experiencia ha sido tan gratificante que está orgullosa de cada paso que ha dado para llegar a donde está: “Si vuelvo a nacer, volvería a repetir todo exactamente como lo he vivido hasta ahora”. Aunque eligió una profesión que la obliga a enfrentarse a momentos tanto felices como tristes con sus pacientes, Rosa trata de sacar lo positivo de cada experiencia: “Los pacientes y sus familias agradecen lo que uno hace por ellos hasta el final. Eso te motiva a mantener una actitud proactiva, aunque el escenario no sea alentador”. Estas son las palabras que sólo una optimista de la medicina puede asegurar con confianza y una sonrisa en su rostro. – A.B.