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Pipo Álvarez, el orfebre de las lenguas

Pipo Álvarez, el orfebre de las lenguas

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Pipo Álvarez, el orfebre de las lenguas

Perfiles

1 marzo, 2008

DONDYK+RIGA

“Cuando uno entra en la estructura de una lengua se convierte en un orfebre que sabe desmembrarla y analizarla”. Con estas palabras José Ramón Álvarez define su labor de más de treinta años. Él nació en Puerto Cumarebo y se crió entre La Vela y Coro, extasiado entre los libros de su padre, aprendiendo idiomas como autodidacta. Cuando se enteró de que podía estudiar la lengua –su pasión– como una carrera, sintió ver el cielo. Fue así como se vino para Maracaibo y se graduó como Licenciado en Letras en LUZ.

Irónicamente, la estrecha relación entre José Ramón y las lenguas indígenas –que le ha dado reconocimiento internacional– comenzó fuera de Venezuela, como trabajo de grado de la especialización en Lingüística realizada en Inglaterra. El doctor venezolano presentó al mundo un acercamiento a la fonología de la lengua goajira: “Los maracuchos, como han vivido con los goajiros, han desarrollado ciertas relaciones de prejuicios que yo no tenía, y me pareció una lengua muy rica para estudiarla”.

Con el nivel obtenido, a su regreso dio rienda suelta a una titánica labor cual orfebre de distintas lenguas, desenredándolas, creando la norma de su formación y volviéndolas a armar. Esta experiencia la ha vivido con los pemones, quienes lo invitaron a levantar la teoría de su habla para enseñarla a las nuevas generaciones, e igualmente con los piaroa: “Es como viajar a otro planeta, a un pueblo que no tiene las mismas costumbres; te pones en contacto con lo múltiple y lo individual del ser humano”. Su más reciente proyecto, al que quiere como un “hijo tardío”, es el ejecutado para Unicef con la misión de revitalizar el paraujano, una lengua muerta: “Para mí fue una emoción tan fuerte… fue espectacular ver a los paraujanos hablando paraujano de nuevo gracias a mi manual”. José Ramón sabe que cada maestro que enseña el goajiro entre Colombia y Venezuela es su discípulo, lo que no esperaba era devolver a un pueblo su lengua, que es parte de su cultura. Una joya más nacida de manos de este lingüista, orfebre de la palabra. E.R.