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Miguel Villaroel, anfitrión de los venezolanos

Miguel Villaroel, anfitrión de los venezolanos

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Miguel Villaroel, anfitrión de los venezolanos

Perfiles

1 Diciembre, 2007

GONZALEZ,Dixon

Lo que un día comenzó como una charla entre cinco personas sobre las inquietudes y necesidades de los venezolanos en Miami, es hoy una organización sin fines de lucro que aglutina a más de mil compatriotas residenciados en Florida. Miguel Villarroel era uno de los que aquel día decidió tender una mano amiga a los recién llegados a la tierra del Tío Sam, a través del Venezuelan Business Club.

Este caraqueño de treinta y cuatro años de edad emigró en el 2003 para avanzar en su carrera profesional. Egresado de la Escuela de Derecho de la Ucab, empacó sus maletas para partir rumbo a Miami y así atender la oficina que su buffet Villarroel-Sierra Alta inauguraba en los Estados Unidos, para ofrecer asesoría legal a la comunidad venezolana allá residenciada.

Luis Villarroel sabe por experiencia propia que no es fácil llegar a un nuevo país. Y es que desde joven no ha sido ajeno a las mudanzas. Durante su bachillerato estudió dos años en Suiza y para su maestría en Derecho Penal vivió dos años en Francia. Sin embargo, admite que ésta fue la primera vez que le tocó realmente enfrentarse al mundo, pues era su destreza profesional la que estaba a prueba: “Vivir en los Estados Unidos no es sencillo, pero las cosas me han salido bien. Debo reconocer que ése no es el común denominador por aquí, pero hacemos el esfuerzo de tender una mano”.

Eventos culturales, apoyo a las artes y hasta una noche de gala a la venezolana son actividades que emprende el Venezuelan Business Club para hacer sentir a sus miembros cerca de casa. Su desayuno de los últimos jueves de cada mes es ya una tradición para intercambiar tarjetas de negocios y darse a conocer: “Es sin duda un trampolín. Desde presidentes de bancos hasta los empresarios informales recién llegados se ven las caras. Hemos demostrado que los venezolanos sí pueden ayudarse entre sí en otro país. La comunidad venezolana ya tiene una voz en Florida. Ya somos más tomados en cuenta”.

Además del éxito profesional, Miami le da ha dado una familia a Miguel. Allí conoció a su esposa, otra compatriota domiciliada en el extranjero con quien comparte la nostalgia por Venezuela. Aunque viaja cada tres meses a Caracas Miguel no pierde de vista a su tierra: “Extraño muchísimo a mi país, a mi familia y a la comida de allá. El tener contacto con la comunidad venezolana en Miami me da más nostalgia aún por no estar en mi país”. – A.B.

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