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Los gaiteritos de Lucía, el futuro de la gaita

Los gaiteritos de Lucía, el futuro de la gaita

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Los gaiteritos de Lucía, el futuro de la gaita

Perfiles

1 Diciembre, 2007

DONDYK+RIGA

Si visita el barrio Santa Lucía un lunes o un jueves entre seis y ocho de la noche, seguramente se verá atraído por la eufórica musicalidad que emana de una casita tradicional donde semanalmente ensayan los Gaiteritos de Lucía. Gaitas y parrandas son el comité de bienvenida a quien visite el hogar de la familia Espina, el mismo que vio cómo un juego de niños se convirtió en una agrupación de gaiteros profesionales: “Todo inició el 17 de febrero del 2005 como iniciativa de nuestros hijos, Rubén y Debeny Espina, quienes son los solistas. Ellos se la pasaban cantando, utilizando baldes como tamboras y botellas como charrascas, y otros amiguitos y primitos se fueron animando. Sin darme cuenta tenía la casa llena de muchachos y fue entonces cuando mi esposo y yo decidimos formarlos. Prácticamente ninguno tenía educación musical, pero quien nace en Santa Lucía lleva la gaita en la sangre. Empezaron quince niños y hoy ya van por veintiuno”.

Era inevitable que Rubén y Debeny se interesaran por la música pues sus padres son gaiteros de pura cepa. Ana Lucía Nava, su mamá, es una de las voces de Las Divas de la Gaita y también dirige la coral de la iglesia Santa Lucía. Ella y su esposo dirigen a estos simpáticos gaiteritos que, a fuerza de disciplina, han coleccionado importantes logros en su corta trayectoria. Con el dinero que obtuvieron como premio al ganar un festival financiaron la producción de su primer disco, que fue bien recibido en las emisoras radiales por el impacto de su primer sencillo titulado De Maracaibo soy. Hoy, los Gaiteritos de Lucía sueñan con llevar su música a otras ciudades, y cautivar a la audiencia con la alegría de ese talento precoz que se expresa con adornada prosa: “Soy santaluciteño, quiero mi terruño y también concluyo ser chiquinquireño. Vivo muy ufano aunque soy pequeño, pues me siento dueño del folklore zuliano”. Mientras este sentir siga vivo entre los niños, la mayor expresión musical de la zulianidad estará a salvo. Sólo así será posible que la gaita nunca muera. – C.W.