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Fortunato y Yahaira Viglianti, fanáticos con pasión Vinotinto

Fortunato y Yahaira Viglianti, fanáticos con pasión Vinotinto

http://www.tendencia.com/2007/fortunato-y-yahaira-viglianti/

Fortunato y Yahaira Viglianti, fanáticos con pasión Vinotinto

Perfiles

1 mayo, 2007

DONDYK+RIGA

No existe destino en la agenda de la Vinotinto al que Fortunato y su esposa Yahaira no asistan, concentrados cual si fueran parte del equipo. Esta vocación les ha ganado la denominación de los fanáticos más famosos, de allí que tanto jugadores como Federación los reconocen como estandarte de los éxitos y caídas de la selección nacional. Ambos son analistas en sistemas, y además de la pasión por el fútbol, comparten un matrimonio y una familia de cuatro hijos que han criado alrededor del culto a los héroes del campo de fútbol venezolano.

De pequeño Fortunato jugó a nivel amateur y, respetando su ascendencia, seguía los partidos de la liga europea cruzando los dedos a favor de Italia. Sin embargo, apenas se enteró de la actividad vinotinto y pese a la apatía general, dejó de lado cuanto equipo existiese en el orbe para entregarse a sus compatriotas. En el 2000, ante el evidente impulso que un entrenador entrante de apellido Páez estaba logrando, Fortunato y Yahaira se anotaron como parte de un sueño que comenzaba a hacerse realidad. Siete años más tarde han atravesado el mundo siguiendo los pasos de una selección hecha a base de lucha incansable, de la que ellos han sido parte, viajando incluso con sus hijas más pequeñas, inculcando en su entorno el amor por este deporte y sobre todo, por sus defensores: “Esto es lo que estábamos esperando hace veinte años. Luchamos por que la gente gane respeto por la Selección”. Hace dos años formalizaron su admiración al crear el sitio web del fanático vinotinto futbolactivo.com. Con su traje de campaña: franela, bandera sombrero y bandana, los Viglianti dejan los asuntos profesionales de su compañía de telecomunicaciones en manos seguras y se embarcan hacia copas en Argentina, Perú, Uruguay. Se concentran en los mismos hoteles de sus estrellas gracias a la facilitación de la Federación y salen al terreno de juego a gritar consignas y aplaudir los avances de los depositarios de su confianza y sus esperanzas. “Que la Vinotinto llegue a un Mundial”, éste es su mayor anhelo, y seguramente, una vez que lo logre, sus integrantes voltearán la mirada hacia la fanaticada, buscando dos caras amigas y familiares. E.R.