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Milagros Quintero, la muñequera

Milagros Quintero, la muñequera

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Milagros Quintero, la muñequera

Perfiles

1 julio, 2000

DONDYK+RIGA

Una voz le informa a Milagros Quintero, vía telefónica, que una muñeca de celuloide de los años cuarenta ha aparecido. Le gritan desde la planta baja del edificio Helvetia, en el mismo corazón de Maracaibo, para decirle que le tienen un avión 707 de lata de los sesenta en perfecto estado. La gente quiere ayudar a la coleccionista en su cruzada por recuperar un segmento olvidado de nuestras vidas, los juguetes de nuestra infancia, aquellos que alegraron nuestra existencia los primeros días.

Camina todos los días y recorre casas de familia y viejos establecimientos comerciales de la ciudad, en búsqueda de un ejemplar que engrose su particularidad y fantástico universo. Ya son  más de 3000 piezas, entre muñecas del siglo pasado hasta los años sesenta, juguetes de fricción y lata armables, muñecos porfiados, carritos, aviones, las primeras barbies, trenes, didácticos, y juguetes venezolanos.

A Milagros le encanta entablar conversación con personas mayores de 55 años, en la búsqueda de nuevas piezas: Les pregunta, indaga, pide, ruega, apela a los recuerdos, los seduce con su interés, con su insistencia, con su don de gente. Como buena coleccionista normalmente se enferma tres a cuatro veces al mes, al dar con la pista de una muñeca o de un coleccionable  . ¿Cómo que se enferma?, de esta forma: insiste en su objetivo mañana, tarde y noche hasta que la lonchera original de los Supersónicos, aquélla que no la dejaba dormir, ocupa un sitial en su apartamento.

Y así son los días de Milagros. En su búsqueda no hay días con calor, con humedad, con lluvia, ni con mal tiempo. Si de buscar piezas se trata, no hay problema, hoy en la Costa Oriental del Lago, mañana en La Cañada, la próxima semana en Dabajuro. No hay distancias para un coleccionista cuando de verdad cree en los que hace. Dice que sus juguetes son como sus hijos, para ella son casi humanos. Lo triste, nos confía, es que la mayoría de las veces van a parar al relleno sanitario.

De larga trayectoria como artista plástica y residenciada por varios años en la lejana India y en Caracas y esposa del artista contemporáneo Johel Ríos, la Quintero se instaló de nuevo en su ciudad natal, con el firme propósito de ofrecerle a Maracaibo la opción de poder disfrutar, a futuro, de un pequeño, pero completo museo del juguete antiguo. Un espacio que eduque a las nuevas generaciones y, que demuestre lo equivocados que están aquellos que piensan que después de ser utilizados por los niños de la casa, el mejor sitio para los objetos de divertimiento de los pequeños es el basurero. Un espacio para el reencuentro con nuestros mejores recuerdos. C.M.